domingo, 31 de marzo de 2019

Un rionegrino que fabrica satélites para EEUU pide a científicos argentinos no irse del país - 30 de Octubre de 2016.

El ingeniero Miguel San Martín (57), nacido en Villa Regina, es uno de los argentinos más exitosos que no viven en el país y reconoce que “la Argentina de hoy es el día y la noche comparada con el momento en que me fui”.
“Hay más oportunidades, incluso en mi área, la exploración espacial. Visité a los muchachos del INVAP en Bariloche y a los de Satellogic, que están haciendo satélites…, y me fui enloquecido, muy contento de haber conocido a esa juventud. Creo que no tienen que irse del país. La Argentina puede hacer satélites que, en vez de orbitar la tierra, podrían ir a Marte a sacar fotos, como hacen otras agencias espaciales. Su gente está absolutamente capacitada para eso. Le daría mucho prestigio, la pondría en el mapa y muchos notarían que el país tiene recursos para liderar el mundo”.

A continuación la nota difundida este domingo 30 por INFOBAE:

A un poco más de tres décadas del aterrizaje (o mejor, amartizaje) de una nave tripulada en el cercano… ¡y tan lejano y literario Planeta Rojo!, habla su científico clave, e Infobae aporta el resto…

El 15 de mayo de 1958, ante los asombrados ojos de la humanidad, una pequeña bola metálica no mayor que una pelota de fútbol, con antenas que salían de su entraña, empezó a orbitar el planeta Tierra. Su nombre: Sputnik 1. Su origen: la entonces Unión Soviética.

Nacía la conquista del espacio. El último gran desafío del Hombre: alcanzar las estrellas.

Pero en tierra firme, argentina y sureña (Villa Regina, Río Negro), los San Martín, un matrimonio de granjeros, no miraban al cielo para captar el paso del satélite.

Tenían otras preocupaciones: que el tiempo no fuera hostil y sus manzanas crecieran pletóricas, y que el niño que venía en camino llegara sano.

Ambos ruegos fueron oídos: la cosecha no falló, y los reyes magos dejaron en sus zapatos, el 6 de enero, un bello y rollizo bebé: Miguel (tal su nombre de bautismo) San Martín, arribado a este valle de lágrimas –bíblica definición– ocho meses después de la aventura del Sputnik 1.

Ciertos hechos sincrónicos son insoslayables hasta para los más incrédulos. San Martín. El mismo apellido del vencedor de Los Andes y del más grande de esta patria.

Cuna en Río Negro. Tierra de manzanas. Esa fruta que mordieron Adán y Eva. Arrojados del Paraíso por el Creador, no fue tan malo su destino: si ha de creerse la leyenda… todos somos sus hijos. Y entre ellos, Miguel San Martín.

Un chico que no jugaba a los cowboys contra los indios con un revólver de cebita (dudosos remedos del ¡bang, bang, bang! de las películas): prefería los objetos mecánicos. Desarmarlos, armarlos, desentrañar sus secretos.

“Mis padres me regalaban juguetes electrónicos, y me la pasaba arreglando cosas. Jugaba con transistores“, contó más de una vez. Alguien debería haberle dicho (tal vez lo hizo), que un tal Leonardo Da Vinci hacía lo mismo… cinco siglos antes.

Y así como San Martín José apuntó con su sable corvo hacia Chile y Perú, las patrias que habría de liberar, Miguel ídem encaró la aventura de Buenos Aires: el ruido y el cemento contra la paz y el silencio de su primera tierra…

Entró en el Colegio Industrial Pío IX del barrio de Almagro. Sus maestros fueron curas salesianos. Famosos como impresores, pero también asomados a lo nuevo, lo misterioso, lo futuro, que en la Edad Media hubiera sido anatema: la técnica electrónica. Lo que domina el mundo de este siglo. Lo que está detrás de cada tecla de esta computadora para contar esta historia…

“En mi año empezamos cinco… ¡y nos graduamos dos! Después, el gran sueño (y también el gran sacrificio) de mi vida. Cortar el cable a tierra e ir a los Estados Unidos“.

No porque sí. Miguel siguió, casi hechizado, el proyecto Apollo: la primera huella del hombre (Neil Armstrong en nombre de la especie humana) en esa Luna vecina que hasta entonces sólo había inspirado a ciertos poetas, y a enamorados un poco cursis…

Pero otra misión lo atrapó casi hasta la asfixia: la Viking (20 de mayo de 1975), fue la primera nave en descender con éxito en Marte. “Cuando sucedió, yo estaba de vacaciones de invierno en la chacra paterna, y seguí los pasos escuchando la BBC de Londres por onda corta: tecnología vieja, pero útil”, recordó Miguel.

Y decidió entregar su talento, y hasta su vida, a Marte. El gran enigma. El planeta rojo. La inspiración de un genio: Ray Bradbury y sus “Crónicas Marcianas”, una especie de biblia laica y espacial, imprescindible además para quienes pretenden abordar el arte de escribir…

Marte, el de las mil y una leyendas. Sueños. Terrores. Conjeturas desde la Noche de los tiempos.

¿Hay marcianos? ¿Son como nosotros? ¿Creen en Dios? ¿Vendrán a la Tierra como amigos o como enemigos? ¿Se parecen a los hombrecitos verdes de las historietas? ¿Si llegamos, nos abrirán los brazos o nos matarán?

Mil cuentos, mil películas, mil fantasías.

En septiembre de 1984, un joven Dennis Overbye, que hoy está en el staff de periodistas científicos de The New York Times, escribió: “Hay dos mundos llamados Marte. Uno es el planeta de la realidad. Un paisaje de hielo, polvo y rocas surcado por solitarios cañones y canales de ríos secos.El otro Marte es el planeta de la imaginación. Un mundo acechado por glorias pasadas, donde una antigua civilización perdura en ruinas junto a los canales de irrigación. Pero arrastrados a través de millones de kilómetros de vacío por un sueño, tal vez descubramos que los marcianos existen. Son (o seremos) nosotros mismos“.

Pero no para Miguel San Martín. Ingeniero recibido en 1982 ¡con honores! en la Syracuse University como Ingeniero Electrónico, y en 1985 en el Massachusetts Institute of Technology con un Master en Ingeniería Aeronáutica y Astronáutica, fue contratado por el Jet Propulsion Laboratory (JPL), el corazón, el centro de la NASA especializado en exploración planetaria.

Su especialidad: guiado, navegación y control de naves espaciales, en particular aplicadas al descenso en Marte. Y Jefe de ese sistema desde 1993.

Es decir: para él no hay fantasías. Leamos fragmentos de su último reportaje, logrado por radio Mitre: “Planeamos llegar a Europa, una de las lunas de Júpiter. Una capa de hielo, y debajo, un océano líquido donde hay más agua que en la Tierra. Eso nos esperanza: tal vez la vida haya surgido, y se encuentre hoy en día en la Luna“.

“Va para largo. El lanzamiento sería en 2024, 2025. Cuatro años de viajes: llegaríamos en el 2030. Sería el final de mi carrera”. “La idea de escuchar con estaciones de radio para captar alguna transmisión de otra civilización en algún rincón del universo, es un tema serio. No es fantasía o ciencia ficción. Pero hasta ahora nada se ha escuchado” (Nota: el tema del apasionante film “Contacto”, con Jodie Foster, sobre un libro del gran Carl Sagan).

“Somos varios argentinos en la NASA. Diez. Era mi sueño de chico, y resultó ser tan interesante como lo esperaba. Tenemos reuniones. A veces vamos al desierto a probar parte del sistema de aterrizaje. Pero otros días son muy burocráticos: explicar por qué estamos atrasados o gastamos más del dinero que tenemos“, cuenta San Martín.

Él, uno de los argentinos más exitosos que no viven en el país, reconoce que “la Argentina de hoy es el día y la noche comparada con el momento en que me fui. Hay más oportunidades, incluso en mi área, la exploración espacial. Visité a los muchachos del Invap en Bariloche, y a los de Satellogic, que están haciendo satélites…, y me fui enloquecido, muy contento de haber conocido a esa juventud. Creo que no tienen que irse del país. La Argentina puede hacer satélites que, en vez de orbitar la tierra, podrían ir a Marte a sacar fotos, como hacen otras agencias espaciales. Su gente está absolutamente capacitada para eso. Le daría mucho prestigio, la pondría en el mapa, y muchos notarían que el país tiene recursos para liderar el mundo”.

No le gusta a Miguel que le digan “genio”. Pero aunque esa definición está muy bastardeada entre nosotros –somos capaces de llamar así a un ganador de Gran Hermano…–, lo es.

Pruebas al canto. Después de un par de fracasos, logró que la misión Pathfinder (descenso de una sonda en Marte) tuviera éxito… ¡usando bolsas de aire para amortiguar el impacto de la nave contra la superficie! Próximo paso: el Curiosity. Un vehículo robótico para buscar compuestos orgánicos. Pero con instrumentos sin precedentes en peso y tamaño: casi una tonelada.

Solución: el SkyCrane, una grúa voladora que posaría al Curiositydirectamente sobre sus ruedas. Y Miguel no fue sólo uno de los inventores del sistema: también el que demostró que se podía controlar con precisión y poco riesgo.

El 5 de agosto pasado, el Curiosity aterrizó con éxito en el cráter Gale, a sólo dos kilómetros del objetivo, y con velocidades mínimas de contacto. Como diríamos en nuestras pampas, “¡gol de Miguel!”

Que salvo su genio, es un nativo, un argento normal: está casado con Susan hace 28 años, y tiene dos hijas: Samantha (25) y Madeleine (19). Edad: 58. Nombre de arcángel (a Miguel agréguele el “San”). Apellido de prócer. Niño más interesado en los cielos que en la tierra. Niño que más que preguntar la hora quería saber qué había dentro del reloj… mientras comía una manzana de la granja paterna.

Pues bien. Ese niño (ese hombre), acaso en tres décadas y pico, ponga un homo sapiens en Marte. Nuestro vecino más cercano. Más misterioso. Más literario. Más temible o más amigable. Con agua o sin agua.

Con una civilización que ya fue y se extinguió… o que todavía se está urdiendo como la nuestra: en ese caldo de barro, bacterias, y esa evolución que –cataclismos mediante– convirtió a los monstruosos dinosaurios en pequeños pájaros, y a Lucy (primeros huesos completos de un/una homíndo), en –por ejemplo– ese bellíismo.

lunes, 25 de marzo de 2019

25 DE MARZO DE 1.969: L.U.16 CELEBRABA LA COMPRA DE NUEVOS EQUIPOS.

EFEMÉRIDES REGINENSES. Hace 50 años un 25 de Marzo de 1.969 el Diario "Río Negro" publicaba que la emisora pionera rionegrina L.U.16 RADIO RÍO NEGRO compraba nuevos equipos y el traslado de su sede a la zona de bardas.

* Publicado en Clasificados del Diario "Río Negro", página 12 del día 25 de Marzo de 2019, Edición Nro. 25.384.

25 de Marzo de 1973: culmina la 7ma. “Vuelta de la manzana” con el recorrido: Viedma – Gral. Roca, Gral. Roca – San Carlos de Bariloche, Bariloche – Gral. Roca.

25 de Marzo de 1973: culmina la 7ma. “Vuelta de la manzana” con el recorrido: Viedma – Gral. Roca, Gral. Roca – San Carlos de Bariloche, Bariloche – Gral. Roca, competencia automovilística que llevó a cabo entre los días 21 al 25 de marzo de 1973, imponiéndose en la prueba, el corredor reginense: Horacio Jorge Santangelo, conduciendo un Fiat 125 “C”, en la clase “C” de Turismo Nacional.
Llegada triunfal de HORACIO SANTANGELO con su coupe FIAT 125.

Cuadro de imágenes dedicado
a los "Tuercas" Reginenses.

viernes, 22 de marzo de 2019

Discurso pronunciado en Villa Regina por el Sr. José Vesprini el 3 de Junio 1949 en ocasión del homenaje a la memoria del Ing. Cesar Cipolletti y de la visita del Ing. Felipe Bonoli fundador de la Colonia.



A LOS HABITANTES DE COLONIA REGINA COMO RECUERDO.
Discurso pronunciado en Villa Regina por el Sr. José Vesprini el 3 de Junio 1949 en ocasión del homenaje a la memoria del Ing. Cesar Cipolletti y de la visita del Ing. Felipe Bonoli fundador de la Colonia.
Distribuido por el Círculo Italiano de Villa Regina.

La Comisión Organizadora de los actos que hoy celebramos me ha conferido la grata y honrosa misión de ofrecer a ustedes esta modesta cena. No hemos podido darle el brillo que hubiéramos deseado para que estuviera en concordancia con la selecta concurrencia que rodea estas mesas, pues ella se sirve en una dependencia de un local en construcción, y por ello les pido disculpas, confiando en que igualmente les resultará grata nuestra sencilla recepción.
Ofrecemos de todo corazón lo poco que está a nuestro alcance, tratando de retribuir en parte la gentileza que tan altas autoridades argentinas, italianas y sus respectivas comitivas han tenido para con los pobladores de Villa Regina, acompañándonos al homenaje que es pueblo, en la medida de sus fuerzas, ha querido tributar al insigne hombre de ciencia que fue el ingeniero don César Cipolletti, cuyas referencias biográficas fueron expuestas por el señor Presidente de la Comisión de Homenaje en el momento de descubrir el monumento a su memoria.
Antes de proseguir, pido se me perdone errores, si mis frases carecen de literatura, pues mi escasa instrucción no me permite otra cosa. Quien les habla no es más que un agricultor auténtico, italiano, cuyo mayor orgullo, cuya mayor fortuna es la de ser padre de ocho argentinos. Hecha esta aclaración, proseguiré, tratando de ser lo más breve posible. Todos los oradores que hicieron uso de la palabra en los distintos actos de la jornada, lo han hecho poniendo de relieve en forma clara, la vasta obra que el gran hidrólogo y visionario Cipolletti proyectó y realizó en diferentes zonas del país, trayendo como consecuencia un progreso cuyos grandes beneficios son desde todo punto innegables. Para concretarse en hechos tan grandiosos planes, para que su obra se convirtiera en una realidad tangible, debían sé forzosamente encontrar ejecutores de su  pensamiento, hombres de talento y verdadera iniciativa. Caso contrario, no habría sido factible celebrar los actos que en el día de ayer en Cipolletti y hoy en Villa Regina, se celebran.
Yo me voy a limitar a destacar en ese sentido una personalidad en el local. Hace 25 años apenas, Colonia Regina pertenecía aún al resto del desierto patagónico, hoy anexada al más grande progreso agrícola e industrial de la Nación.
Pues bien, señores; hubo un hombre, el mismo que hoy nos honra con su presencia, que conocía los estudios y los planes del Ingeniero Cipolletti, sabía que en el valle superior del Río Negro ya corrían las aguas por los canales proyectados y construidos; que había tierra fértil y sedienta, ansiosa de que los hombres se decidiesen a fecundarla con su trabajo y tornarla fructífera. Con ese sublime pensamiento, un hombre estudioso lanzó la iniciativa de reunir capitales para la colonización de esta tierra, interesando a autoridades italianas y argentinas, dando así origen a la constitución de la Compañía Italo Argentina de Colonización. He mencionado al Ingeniero Felipe Bonoli.
Desde ese instante ocupa la gerencia de la novel Compañía, toma a su cargo el estudio integral de la colonización en las distintas fases: técnicas, financieras, sociales, etc., y da comienzo a su obra. Pero, como el refrán dice: “Que no hay rosas sin espinas”, también el rosedal de Colonia Regina estuvo totalmente cubierto de espinas. Varios fueron los factores que influyeron para que toda la larga etapa de su existencia, hasta hace poco tiempo, fuese llena de dificultades e incertidumbres. Quizá un exceso de entusiasmo para la realización de la obra, por una parte, o bien las adversidades del tiempo, por otra parte, y más que nada la larga resistencia del desierto para entregarse a la voluntad del hombre; todo ello junto, contribuyeron a que en un momento dado estuviese a punto de fracasar la colonización. Desde ese momento surgió la lucha entre los colonos y la Compañía Italo Argentina de Colonización. De esta lucha todos soportamos infinitas horas de amargura.
La situación del Ingeniero Bonoli al frente de la Compañía se tornó difícil. Se necesita dinero para continuar; no se podía dar Balances para entusiasmar a capitales y Bancos para que siguiesen aportando y reforzando las finanzas de la Compañía, a fin de llevar a feliz término la obra emprendida. 
Los colonos desconformes, y justificada su disconformidad, pues la tierra aun no producía, debiendo en cambio hacer frente a los pagos de las primeras cuotas, y por otra para la crisis agrícola económica de los años 30 en adelante se hizo sentir en forma tal de provocar un verdadero pánico en la colonización. Aumenta la tirantez entre los colonos y la Compañía y huyen varias familias, abandonando sus trabajos; cunde la desconfianza. Se reorganiza la administración de la Compañía y cae la primera víctima: el Ingeniero Bonoli.
Nosotros, los agricultores organizados, fuimos sus principales adversarios, pero no por desconocer la buena iniciativa, ni tampoco por razones de carácter personal, sino que por intereses completamente inconciliable, ya que mientras uno defendía el capital que era necesario para dar término a la obra en marcha, nosotros defendíamos nuestro trabajo, es decir las gotas de sudor y las lágrimas que fueron las primeras en humedecer el desierto. 
En ningún momento esa lucha enconada nos llevó al punto de hacernos desconocer el mérito de la gran idea.
Hoy, después de 25 años de lucha intensa, felizmente todo ha sido solucionado; Colonia Regina, con su pueblo, se enorgullece de su origen, de su adelanto y progreso. Nosotros, los primeros pobladores de Colonia Regina, por encima de toda discrepancia circunstancial, no hemos olvidado la figura de su primer gestor y propulsor, y como queriendo cerrar lo que podría llamarse el primer capítulo de la historia de Colonia Regina, la Federación Agraria Argentina, la Cooperativa “La Reginense” y el Club Juventud Agraria “Juan Chassaing”, por mi intermedio formulan públicamente este pedido a las autoridades comunales de Villa Regina que en mérito a sus afanes, a sus desvelos, a sus largas jornadas de trabajo y sacrificio para que la Colonia Regina y su pueblo se convirtiesen en realidad, como él lo soñara, y para perpetuar su recuerdo, se designe un barrio de este pueblo con el nombre de su abnegado fundador Ingeniero Felipe Bonoli.
Con el espíritu y el pensamiento fijo en que se haga justicia hacia el hombre que se hizo ampliamente acreedor al reconociendo de este pueblo, sugerimos que el barrio a llevar su nombre sea el que actualmente llamamos “Barrio Muner”, frente al puente del Salado y al lado mismo del lugar donde el Ingeniero Bonoli tuvo su puesto de trabajo, entendiéndose así que además de recordarse su nombre, se recordaría también un lugar tan íntimamente ligado a su actuación entre nosotros.
Señores y Señoras, he de continuar con unas palabra más, a pedido de la colectividad italiana que desde los albores de esta colonización viene sumando esfuerzo tras esfuerzo para un mayor progreso material, social y cultural del pueblo de Villa Regina. Actualmente hallase empeñada en la construcción de una amplia sede social a tono con el progreso alcanzado por el pueblo reginense en todos sus aspectos. Es para la juventud, para nuestros hijos, a quien va dedicada esta obra; es para que en ella disfruten de momentos de ocio, de distracción sana en un lugar cómodo y confortable.
En esta empresa nos lleva por encima de todo el propósito de retener nuestra juventud, esa juventud campesina para quien muchas veces el falso relumbrón de las grandes ciudades obra a modo de imán poderoso, absorbiendo cada vez en mayor grado esas reservas morales y materiales de la Patria. De no ser así, sería un grave problema social para el futuro, en el cual nuestros hijos serían los primeros perjudicados. Por ello deberemos aunar esfuerzos para evitarlos, y pensamos que la mejor forma es ofrecerlos el mínimo de vida agradable a que tienen derecho también loa habitantes que por razones de trabajo o por razones de residencia, están alejados de los grandes centros poblados.
Teniendo en cuenta esta situación, la colectividad italiana, con un generoso desprendimiento de energía, de tiempo y de peculio, construye esta casa que, aunque lleve por nombre “Círculo Italiano”, de “Círculo” no tiene nada, pues sus puertas han estado siempre y estarán siempre abiertas a todos los vecinos, sin distinción de credos políticos, religiosos o de nacionalidad. Para  ser socio sólo se exige que sea una persona laboriosa y de moral intachable y que en todos sus actos honre la tierra que lo hospeda o la tierra que lo vio nacer. De italiano sólo tienen su origen, despojado de todo egoísmo moral y material. Me complazco en hacer estas afirmaciones teniendo como testigo al Cónsul General de Italia en la Argentina, señor Guido Stampa. El país entero conoce la nobleza de nuestros gestos en nuestra tierra hospitalaria y generosa y todo cuanto los italianos han sabido dar por el progreso de su patria de adopción. No es desconocida nuestra forma y nuestra norma de proceder en esta tierra, a la que Italia envió siempre el inestimable aporte de sus hombres de trabajo. Cuando los argentinos quisieron que sus pampas fuesen cruzadas por el riel en reemplazo de las viejas huellas carreteras y que por encima del mismo recorriesen las distancias los vagones arrastrados por potentes locomotoras, en sustitución de las antiguas carretas.
Ningún argentino ignora dónde los Gobiernos de aquellas épocas tuvieron que acudir en busca de esos elementos y hasta qué punto tuvieron que sacrificar los intereses de la Nación para obtenerlos. Lo mismo ocurrió con la construcción de los grandes puertos y dotaciones de servicios públicos de las grandes ciudades. Todo esto, además de significar desventaja económica, significaba también, humillación para el pueblo argentino hasta que ese gran argentino que para bien de la Patria preside hoy sus destinos animado del más hondo fervor patriótico acometió la magna empresa de rescatarlo todo para felicidad de su pueblo.
Pero, señores, para la construcción de los ferrocarriles, de los puertos y de otros servicios, no fue suficiente adquirir el hierro, el carbón, las manufacturas, etc., ya que hacía falta también material humano. Este fue suministrado en mayor proporción por nuestra querida Italia, sin condiciones humillantes para nadie. Y ese material humano no hubo necesidad de rescatarlo para formar parte del patrimonio nacional, pues conforme llegaba a esta tierra, solo y en forma espontánea se entregaba a los brazos de los argentinos, confundiéndose y hermanándose, disimulando de su dicha y sufrimiento sus pesares. Estos vínculos de fraternidad indestructibles nos hacen pensar que nuestra obra ha de seguir adelante, sin entorpecimientos, con el beneplácito de todos y que mediante el apoyo moral y material de autoridades y pueblo el “Círculo Italiano” de Villa Regina abrirá pronto su nueve sede, ofreciendo su casa a todas las instituciones y vecinos que tengan el deseo de labrar la grandeza de esta generosa y noble Nación.

Se agradece la amable colaboración del Sr. Walter Ventura de Villa Regina.

La Yapa.
Walter Ventura
20 de marzo a las 22:29
DISCURSO DE DON JOSÉ VESPRINI - 3 de Junio de 1949, en el regreso a Villa Regina, por primera vez, de su fundador Felipe Bonoli.

Qué ideas expone:
1)Ya habían pasado 25 años de la fundación de Regina. Y era un buen momento para reflexionar y comprender las dos partes del conflicto: la C.I.A.C y los colonos. 
2)Aprovechando la ocasión, explica cuál es la idea, el objetivo, y la situación a subsanar con la construcción de la Sede Teatro que se había iniciado en 1948. 
3)Además deja una reflexión justa de la italianidad en Argentina.

PD 1: No es un discurso partidario, pero si es político. Racional pero emotivo, y con una visión del futuro que no es nuestro presente.Tomo solo dos cosas concretas como ejemplo: El barrio Bonoli no existe y el teatro expulsó a los jóvenes. En el tercer párrafo Don José pide disculpas. A la luz del tiempo que pasó, deberíamos nosotros pedirle disculpas a él!
PD 2: La digitalización es reproducción fiel del original.

domingo, 17 de marzo de 2019

Hace 50 años - Villa Regina: La Cooperativa "Unidad Agraria Ltda" convocaba a asamblea.

Hace 50 años un 17 de marzo de 1.969 en Villa Regina: La Cooperativa "Unidad Agraria Ltda" convocaba a asamblea. Publica el Diario "Río Negro", Edición Nro. 25.376, en el Suplemento de "Clasificados" del domingo 17 de marzo de 2019, página 16.

Foto del libro "Las historias que nos unen. Una Perla junto a la Barda"de Silvia Zanini, Imprenta Arco Iris, 2006.

viernes, 8 de marzo de 2019

Bodega Vecchi: 90 años de historia productiva.

Bodega Vecchi: 90 años 

de historia productiva.

Fue fundada en 1929 por Francisco Mariano Vecchi, uno de aquellos pioneros italianos que contribuyeron a forjar la riqueza productiva del Alto Valle. Sus hijos y nietos continuaron con la tradición e introdujeron también la modernidad.

Transcurría 1925 cuando Francisco Mariano Vecchi, se asentó en la naciente Colonia Regina junto a su esposa y los proyectos para hacer crecer un emprendimiento productivo. Le demandó cuatro años de constantes trabajos, pero en 1929, pudo poner en marcha la bodega de elaboración de vinos que lleva su nombre, y que tras 90 años, aún sigue trabajando a cargo de los nietos del fundador.
Vecchi, había emigrado desde Italia hacia la Argentina en 1910, recorriendo distintos puntos del país, entre ellos el naciente Alto Valle rionegrino, donde fue administrador de 100 hectáreas que eran propiedad de Alfredo Viterbori, quien era gobernador del Territorio Nacional de Río Negro en aquellos años.
La posibilidad de crecimiento de esta zona lo impulsó a comprar tierras, aunque luego las vendió para regresar a Italia, formar su familia y retornar a la Argentina, puntualmente a Villa Regina en 1925, siendo uno de los primeros pobladores de esta ciudad, y uno de los pioneros en lo que hace la vitivinicultura regional.

“Venía de Italia, así que plantar vides, alfalfa, frutales, criar animales, estaba dentro de sus costumbres; y más que nada en aquellos años para sostener la familia. Desde que se asentó comenzó a trabajar para crear la bodega, la que se puso en marcha en 1929. Es decir que la bodega está antes de que Río Negro se transformara en provincia, y antes también de que naciera el Instituto Nacional de Vitivinicultura”, relató Ana María Vecchi, nieta del fundador.
La bodega nació junto a muchas otras que fueron creando los colonos italianos que se radicaron en Villa Regina, ya que esta ciudad llegó a contar con una veintena de bodegas en funcionamiento, aunque solo dos continúan con su tarea de elaboración en la actualidad.
“Francisco Mariano Vecchi, ya radicado en Regina tuvo tres hijos, Renato, mi padre que era el mayor, Rodolfo y Graciela. Renato fue quien continuó con la bodega, pero previamente hizo el secundario en Mendoza, donde salían formados como enólogos. Estuvo al frente de la bodega hasta 2011 cuando falleció, y partir de ese momento continuamos sus hijos (Ana, Mariano y Roberto)” comentó.


Precisamente Renato fue quien le dio nuevo impulso al desarrollo de la bodega, durante la década del ‘40, con solo 15 años y con el respaldo de su padre pidió un crédito en el Banco de Reconstrucción y Fomento para mejorar las instalaciones y capacidad de elaboración. “El crédito fue otorgado algunos años después de la solicitud. Mi padre regresó a Regina en el 50, y comenzó a trabajar en la bodega La Graava, mientras se construyó el nuevo edificio de nuestra bodega, que es el que aún se mantiene en pie” señaló Ana María Vecchi.
“En aquellos años, más allá de la producción propia, se compraba mucha uva a otros productores, porque todo esto forma parte de la historia de la viticultura de la provincia. Río Negro tenía una gran superficie plantada con uvas y unas 240 bodegas. Hoy la superficie no es la que había en aquellos tiempos, y de las bodegas sólo 20 están trabajando” dijo la nieta del fundador de la Bodega Vecchi.


La historia de esta firma está ligada a la elaboración de vinos comunes; desde sus inicios tuvieron un buen reconocimiento por la calidad de los mismos, pero recién en los últimos años se inició el proceso para elaborar vinos varietales de mayor calidad. La tarea comenzó con la reconversión de las plantaciones de vides, y a partir de allí la elaboración de vinos.
Para avanzar en este camino, mejoraron la calidad de las cepas de las plantaciones propias con variedades Malbec, Merlot y Sirah, que les permite elaborar un volumen acotado de botellas que se venden principalmente en el mercado de la región; pero sin olvidar los orígenes, por lo que aún mantienen la elaboración de vinos comunes de mesa, que fue el pilar para el desarrollo de este emprendimiento de 90 años.

Publicado en Diario "Río Negro", viernes 8 de marzo de 2019.

martes, 5 de marzo de 2019

Esta fotografía, en formato tríptico, es una de las imágenes tradicional del inicio de Regina.


FOTO HISTORICA CON DETALLES!!!


 Pero nunca la vi con este nivel de detalles!!! 


En Villa Regina, hay alguien que posea una copia física o digital de esta foto con estas indicaciones precisas?????!!!


La foto es parte de un álbum de 79 imágenes, y pertenece a una colección privada. 

Agradezco a César Puliafito, Presidente del COMITES (Comitato degli Italiani all’Estero) de Bahía Blanca, por enviármela, siempre atento a las cuestiones italianas!!! 

Museo "Felipe Bonoli" Villa Regina- Río Negro Silvia Zanini Agencia de Cooperación Italia / Patagonia Argentina.

Del Face de Walter Ventura.