viernes, 31 de agosto de 2012

CAMARA DE COMERCIO DE VILLA REGINA - 50° AÑOS.


LA GÉNESIS. 
La primera Cámara Regional fue la C.A.I.C. fundada el 17 de mayo de 1931, hace 81 años, donde vecinos de los valles de Río Negro y Neuquén fundaron la CAIC. Se propusieron impulsar la agroindustria regional y la comercialización de productos locales. En 1931 había unas 25.400 hectáreas de alfalfa y unas 1.800 toneladas de peras y manzanas en la zona del Alto Valle.
La C.A.I.C. nació como una institución regional de la que formaban parte todas las localidades del Valle, desde Plottier hasta Choele Choel. Con el paso del tiempo este espíritu se quebró, ya que cada localidad procuró tener su propia cámara. En vista de esta nota, durante el encuentro realizado en mayo en la Asociación Española de Roca se formó una comisión directiva de la cámara, integrada por vecinos de todos los pueblos. Ellos fueron: Alberto Plottier y Agustín Battilana (Plottier), Andrés de Sherbinin y José Fava (Neuquén), Augusto Mengelle, José González Larrosa y Baldomero Criado (Cipolletti), Kurt Seeman y Eduardo Durand Cordero (Cinco Saltos), Aquiles Lanfré, Salvador Auday y Amadeo Biló (Allen), Christian Nielsen, Sergio Gil y Renato Fabris (Roca), Santiago André (Cervantes y Mainqué), Baltazar López y Baldomero González (Huergo), Emilio Bignami e Ítalo Rafaelli (Colonia Regina), Gastón Pawly (Chimpay y Belisle) y Juan Rosauer (Choele Choel).
Quedando conformada la Primera Comisión bajo la denominación de Cámara de Agricultura, Industria y Comercio del Valle del río Negro Superior y de Neuquén se constituye con domicilio legal en Fuerte General Roca como Presidente, Andrés Sherbinin; Vice-Presidente: Alberto Plottier; Tesorero, Augusto Mengelle; Protesorero, Sergio Gil; Secretario, Renato Fabris; Prosecretarios, Emilio Bignami  e Ítalo Rafaelli (quien en 1931 era el Presidente de la Primera Comisión de Fomento); Síndico Titular, Battillana; Suplente, Salvador Auday.
La génesis de la "Cámara de Comercio" en nuestra Ciudad fue la "Agrupación Comercial" presidida por Ponciano Domínguez en 1943 que dio lugar al nacimiento del "Centro de Comerciantes e Industriales de Villa Regina" que presidiría Marcos Joaquín. Estuvo como Presidente Faustino Harina. Por 1949 se convierte en una Seccional de la Cámara de Industria y Comercio del Alto Valle de Río Negro y Neuquén cuya comisión estaba integrada por Aldo Milanesi como presidente, Enrique Grifoni vice-presidente, tesorero Guido Pancani, eran vocales: Jaime Früm, Miguel Fernández, Faustino Harina, Felipe Silenzi, Jaime Kaplan; Enrique García Olalla y Jorge Klinerman. 

EL 15 DE JULIO DE 1962.
Los vecinos de Villa Regina demostraron su visión para un futuro no muy lejano, observaron que a la fecha no se tomaban las resoluciones necesarias, y que sus esfuerzos y sacrificios vislumbraban una sola realidad, que era la necesidad de agruparse gremialmente para defender los intereses comunes del sector.
Al crear la Cámara demostraron su espíritu de lucha, y cumplir con sus propios ideales, y que con el correr del tiempo quienes tomen los puestos del trabajo sepan inculcar en la pujante juventud, el compromiso de lograr el bien general, y el cumplimiento de los objetivos fijados estatutariamente, en particular donde dice:
"Tratar por todos los medios a su alcance, para que la buena fe, y la honestidad, sean reglas permanentes en la buena conducta comercial."
Ese día en el Salón Social del Club Atlético Regina, se llevó a cabo la Asamblea Extraordinaria de Socios convocada por la Comisión Provisoria de la Camara de Comercio, aprobándose los Estatutos, y eligiéndose los miembros de la Comisión Revisora de Cuentas, de acuerdo con lo previsto en su artículo 56.
Luego de hacerse conocer el trabajo realizado por la Comisión Provisoria, que integraron Fernando Orazi, Néstor Julio Marcos, Juan José López, Mario Martini, Miguel Angel González, Heraldo Riccono, Osvaldo Walter Elia, Mario J. Slaen, Miguel Grecco, Alfredo Antonini, Rodolfo F. Lattanzio, Juan Afione, Alejandro Laquintana y Ernesto Flores Doncel, se pasó a considerar el Orden del Día, eligiéndose los futuros integrantes de la Cámara.
Posteriormente los miembros electos se reunieron en la secretaría de la S.A. "Las Bardas" y distribuyeron los cargos, quedando constituida la primera Comisión de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Villa Regina:
PRESIDENTE: Fernando Orazi, VICEPRESIDENTE: Rodolfo F. Lattanzio, SECRETARIO: Juan José López,
PROSECRETARIO: Alfonso J. Hernández,VOCALES TITULARES: Mario Martini, Heraldo Riccono, Alejandro Laquintana, Osvaldo Walter Elía, VOCALES SUPLENTES: Néstor Julio Marcos, Mario J. Slaen, Nello Ceccón, Alfredo Antonini, REVISORES DE CUENTAS: Atilio Colla, Franco González, Juan Carlos Martínez.
La Camara de Comercio, Industria y Producción de Villa Regina se inicia con 143 socios.


Nota: el autor Franco González en sus libros "Historia de Villa Regina y sus memorias" como en "Historias del Comahue" da como fecha de inicio de la Camara de Comercio de Villa Regina el 15 de julio de 1962.

De acuerdo al Estatuto de la Asociación Cámara de Comercio, Industria y Producción de Villa Regina figura como fecha de fundación el 20 de febrero de 1962.
PRESIDIERON LA INSTITUCIÓN:
1963-1966: Fernando Orazi.
1965-1967: Hugo Spinelli
1967-1970: Fernando Orazi
1970-1971: Aldo Nelli
1971-1972: Bartolo Pasin
1972-1977 Rodolfo Lattanzio
1977-1979: Dario Durazzi
1979-1980: Bartolo Pasin
1980-1982: Juan Carlos Álvarez
1982--1984: Héctor Grifoni
1985-1986: Olimpo Insaurralde
1986-1987: Aldo Sirotich
1987-1989: Silvio Cattáneo
1989-1990: Rubén Patiño
1990-1991: Pedro Pasin
1991-1992: Víctor De Giusti
1992-2001: Osvaldo Rampellotto
2001-2004: Pedro Pasin
2004-2012: Franco Susca
Hasta el presente.

Fuentes de información histórica:
* "77 años de la Cámara de Agricultura, Industria y Comercio"  de Susana Yappert, Diario "Río Negro".   
* "Historia de Villa Regina y sus memorias"  e "Historias del Comahue" de Franco González.
* "Las historias que nos unen" de Silvia Zanini.

miércoles, 22 de agosto de 2012

DON ANTONIO por MARIANO GIAMMONA.


DON ANTONIO.
ESCRIBE MARIANO GIAMMONA.
 
Viste como son los pibes hoy…, por más que tengas noventa años y ellos solo seis o siete, siempre te van a tutear, y jamás le van a agregar el “don” adelante del nombre o del apellido. Yo desde siempre, a pesar de que tengo muchos años en la espalda, siempre fui un transgresor de las costumbres de mi época de chiquilín, y por ese camino andaba,  pero nunca pude dejar de tratarlo de usted y como para  muchos en el pueblo, siempre fue el querido y respetado “Don Antonio”. Aunque parezca mentira, a él le pasaba algo parecido, aunque nunca me antepuso  el “Don”, siempre me trató de “usted”, a pesar del cariño,  la confianza  y la diferencia de edad que tenía conmigo.


Era el año 72 o el 73 y yo renunciaba a Moño Azul en Buenos Aires, y me había trasladado a La Plata a ejercer mi profesión.

Mariano…, es un desperdicio que se vaya a La Plata, vengase a Villa Regina que usted tiene mucho para dar, yo puedo hacer algo para aliviar la pena que tengo porque se fue de nuestra empresa. Dígame que se anima y me ocupo, propuso.

Veinte días después estaba instalado en mi despacho, como Contador de Crybsa, la fábrica de máquinas viales sobre la calle General Paz, claro había hablado con “Mingo” diciéndole que era un tipo de confianza y probo en el desempeño de mi profesión y su palabra valía, no cabía  duda.

Poquitas cosas había llevado para instalarme, incluyendo  algunos pesos que sirvieron para comprar un viejo autito que serviría para moverme en el pueblo.  

La amistad iba creciendo, y al feeling natural que teníamos se agregó el atractivo de que nuestros antepasados habían emigrado de Sicilia a la Argentina, isla de la que estábamos los dos muy enamorados.

Mariano…, lo paso a buscar y vamos con mi señora y la suya a dar una vueltas por las chacras a ver las manzanas en flor, no se lo puede perder!!.

Esta chacra se vende, y tiene buen precio, es una buena oportunidad, déle, anímese!!,  …esa casa a ud. le vendría bien, fíjese que tiene un frente sobre la ruta, con dos salones y el otro frente sobre la calle de atrás…  podría vivir atrás que es mas tranquilo, y en los salones poner un estudio, o un negocio cuando sea viejo… yo me ocupo si quiere.

Gracias Don Antonio, pero yo vine con lo puesto, me quedó en La Plata la parte del negocio con mi hermano y mi viejo, pero bueno no puedo apurarlos...

La charla se repetía cada fin de semana que nos buscaba. A la vuelta pasábamos por su chacra, tomábamos unos mates con Pichin y Victoria,  y como a propósito pasaba por la   casa de la ruta, la idea la tenía entre ceja y ceja.

En temas económicos, muchas veces me pedía opinión profesional, así que un día lunes me dice que lo acompañe a una escribanía a terminar una operación que tenía en marcha. Yo no desconfié pensando que mi presencia  lo hacía estar más seguro a la hora de firmar. Allá subimos a la Escribanía de Duhagón  en calle España. Sentado en su sillón nos esperaba el notario y enfrente también sentado un señor que no conocía. Al escribano lo conoce Mariano…, y el señor es Ramón Donaire, que hace un tiempo se fue del pueblo. Sentaditos, el escribano comienza a leer…. “y el Sr. Donaire vende al Sr. Mariano…, una propiedad con frente a la ruta 22 y contrafrente a la calle Sargento Cabral 151…., por la suma de pesos…. abonados en este acto en dinero efectivo….”

Yo no podía emitir palabra. No tenía un peso conmigo. La escritura no tenía ninguna restricción al dominio, no decía nada que yo debía suma alguna a nadie… Don Antonio pagó, se escuso y se fue a cumplir otro compromiso, no firmó, solo yo y el vendedor lo hicimos después que se fuera. Apenas podía responder cuando el escribano y el vendedor me felicitaban, la escalera la baje temblando, no entendía nada.

Había quedado de a pié porque habíamos llegado en su auto. Estaba aturdido,  pero la cabeza igual me daba vueltas a mil por hora, hice media cuadra hasta el kiosco de Gómez, compre un talonario de “pagarés”, crucé la plaza de Los Próceres, y haciendo tres cuadras me fui derechito a las oficinas de calle Italia.

Lo tuve que esperar cerca de una hora. Llené un pagaré por el monto de la compra. Cuando llegó, con su sonrisa de oreja a oreja, intenté retarlo… Don Antonio, Ud. No puede hacer esto, por lo menos acépteme este pagaré, usted no tiene nada firmado, yo voy a vender mi parte del negocio en La Plata y le voy a cumplir, pero así algún día lo van a joder…

Mire Mariano, tiene razón, alguien seguramente se puede hacer el tonto o el distraído, pero lo que seguramente usted no sabe es que tengo los bolsillos llenos se satisfacciones con los que cumplieron y hoy siguen siendo mis amigos, como seguramente lo va a ser usted. Vamos a gestionar un crédito en el Banco de Río Negro y Neuquén y así no vende lo suyo. A los dos meses le había cancelado todo con la venta del negocio de calle Siete, no solo fui su amigo, lo sigo siendo hoy después de su muerte.

El 30/7/2012, recibí un mensajito de Pepe, su sobrino recordándome que ese día cumpliría los años si viviera. Estaba en la playa pescando. Lo más que pude hacer fue pedir a Dios por su alma y se me ocurrió  hacerle este regalo y decirle Gracias Don Antonio.

 

 
 
 
Correo electrónico para quienes desean contactarse con el autor:
mgiammona2002@hotmail.com

lunes, 20 de agosto de 2012

PROTOREGINENSES Y PRIMEROS POBLADORES REGINENSES.


La finalidad de la creación de la Colonia Regina fue la de asentar un núcleo poblacional de familias de origen italiano.
La ejecución práctica de la colonización hizo que el Ing. Felipe Bonoli propusiera en 1924, que al menos, las primeras 1000 hectáreas se alternaran lotes para inmigrantes asentándose en una zona de baja densidad poblacional.
Para llevar a cabo esta tarea contrató como asistente a Emilio Bignami  y se planificó la subdivisión de la misma en tres zonas.
En sus inicios se podrían en venta 121 lotes que eran la la I° zona, la más cercana al ferrocarril, en fracciones de 5, 10 y 15 hectáreas, superficie similar al cultivo intensivo en Italia Central.
La Colonia empezó con un solo colono: el friulano Juan Mion.
Este comenzó a hacerse un rancho de paja, amasada con barro, ya todavía no se contaba ningún ladrillo, ni ningún otro material para la construcción.
Tanto es así que los ladrillos para hacer la casa de Ing. Felipe Bonoli fueron traídos desde el Km. 1120 (hoy Ingeniero Huergo).
La familia Mion tiene su origen en Fanna, provincia de Pordenone, ubicada en la región de Friuli-Venezia Giulia (Friûl-Vignesie Julie en friulano), noreste de Italia.
Vinieron a nuestra Argentina para realizar labores orfebrería en las obras de la Estación de Retiro y en la Catedral de La Plata (el mayor templo neogótico de América del Sur).
Más tarde Juan Mion se traslada a la localidad de la Colina (provincia de Buenos Aires).
Por 1920 Mion viajó al norte de la región de la Patagonia Argentina. Eran los tiempos de la organización de la C.I.A.C.
En comienzos de la Compañía Ítalo Argentina de Colonización se resuelve ocupar personas para desarrollar sus actividades. El primer chofer fue Leandro Mion. El primer obrero y peón general de la C.I.A.C fue Gregorio Rucavilla.
Para construir las primeras casas arribaron a estas tierras desérticas de la Colonia: Héctor Grifoni que tenía a cargo la construcción de las casas de bloques, Vicente Muner, Carlos Ragazzini.
Hay referencias de residentes previos (“protoreginenses” según la investigación del Prof. Carlos Shulmaister) que habitaba en los terrenos que pertenecían a la sucesión del Dr. Manuel Marcos Zorrilla que era un viejito de nacionalidad chilena de apellido Inostroza, que vivía en un rancho hecho con pichanas, juncos o carrizos recubiertos de barro y revocados a mano y subsistía con unos cien animales. Tenía una mujer conviviendo con él en ese rancho. Ese terreno fue adquirido inmediatamente por don Emilio Bignami a poco de arribar a la colonia.
Hay otras referencias de residentes previos a la fundación (protoreginenses) que se le asignan nacionalidad chilena que brindaron mano de obra para las tareas de desmonte y nivelación de los terrenos.
La población de origen argentino era mínima.


HISTORIA ORAL. LOS PROTOREGINENSES por Carlos Schulmaister.
I
El Sr. José Luis Moschini da testimonios sobre el poblamiento (si es que se puede utilizar el término en tales circunstancias) inmediatamente anterior a la llegada de la CIAC (Compañía Ítalo Argentina de Colonización). Por lo tanto, no se refiere al asentamiento primitivo (tehuelches septentrionales o, más tarde, a los mapuches) que recorrían el norte de la Patagonia en tiempos pasados.
Según Moschini, antes de la llegada de la CIAC solamente existía un morador de apellido Inostroza, quien era chivero y tenía aproximadamente cien animales al momento de tomar conocimiento de su existencia; es decir, allá por 1925, cuando él y su familia llegaron a la colonia.

El hombre tenía un rancho muy pobre, hecho con pichanas, juncos o carrizos recubiertos de barro y revocados a mano, es decir, sin fratacho, y por lo tanto con un revestimiento muy irregular, muy desparejo. Estaba ubicado unos pocos metros hacia la derecha de la actual propiedad del Dr. Pedro Guerra (mirando desde el Salado). Ese terreno fue adquirido inmediatamente por don Emilio Bignami a poco de arribar a la colonia, en 1925, lo cual, junto con la clausura del brazo del río dará origen al primer traslado de Inostroza.

La ubicación de ese Inostroza debió haber obedecido seguramente a su proximidad al Salado, del cual lo separaban por entonces 20 ó 30 metros, pues así solucionaría la necesidad permanente de agua dulce para sus animales que aquel le ofrecía por medio de las crecientes periódicas del río Negro, mientras todavía seguía siendo un brazo de éste último, lo cual cambió a partir de 1925 cuando se clausuró este brazo frente a la isla de la Herradura e Inostroza debió buscar agua dulce para su rebaño en otro lugar, lo que explica su mudanza a la isla San Alberto en 1926.
Junto al rancho se hallaba el corral, de forma circular, de unos 20 m de diámetro y con un manto de guano que alcanzaba los 2 mts. de alto aproximadamente, resultado de no limpiarlo nunca porque él había ido formando pisos en el mismo corral en lugar de hacer otro al lado como es lo más frecuente. Inostroza había ido formando sucesivas capas en el mismo corral en vez de extenderse hacia un costado o ir removiendo el piso. Por eso, a medida que subía el nivel del piso debía construir otra enramada más arriba y así sucesivamente. Y sobre esa “montaña” de guano estaban las cerca de cien chivas.
“Yo calculo que ese corral debía tener , qué se yo, este… ¡Más de diez años!
 La mención de 10 años aquí no es asertiva sino tentativa. Pretende sugerir muchos años y dice una cantidad casi tomada al azar. Suponemos que se queda corto con esa cifra. No tanto por la altura del manto de guano, que puede ser resultado de la presencia de muchas chivas, sino por la precedente referencia a la evocación que le ha escuchado a Inostroza de la creciente de 1899 en Chichinales. Con lo cual, Moschini lo reputa como el más antiguo morador del espacio que hoy llamamos Villa Regina.

Moschini recuerda que Inostroza tenía una mujer conviviendo con él en ese rancho. Sobre la existencia o no de hijos no afirma ni lo uno ni lo otro pues no recuerda haber visto ninguno pero cree que debe haber tenido hijos.

No sabe cuál era su nacionalidad pero cree que era chileno. Para ello se basa en la frecuencia del apellido Inostroza en pobladores patagónicos de origen chileno. Dato que compartimos como real aun en la actualidad.
Recuerda haber conversado con él, asado de por medio –organizado por la CIAC en el Dopo Lavoro, allá por 1926- y haber escuchado de su boca que se acordaba de cuando la actual zona de Chichinales era punta de riel, o sea allá por 1999.
En aquel entonces Inostroza tendría (siempre según Moschini) tal vez unos 70 años de edad y era “de físico muy arruinado, fruto de una dieta carnívora y sin ninguna clase de vegetales”.
“Era alto y delgado. Le faltaba un ojo que ocultaba con anteojos oscuros de vidrio verde y a una de las lentes le faltaba un trozo de vidrio” (sic).
Era de tez morocha y no tenía rasgos aindiados.
Inostroza se tuvo que ir de ese lugar hacia 1925 y su nueva ubicación fue en la isla San Alberto pensando que allí iba a estar tranquilo, opina Moschini, e iba a tener agua dulce. Cabe recordar que el Salado tuvo agua dulce en tanto estuvo unido al río Negro y siempre que el nivel de éste aumentaba y por lo tanto corría por el Salado. Pero cuando el río no desbordaba, su caudal se mantenía por filtración y el agua quedaba relativamente estancada –apenas sí se veía el movimiento sobre las lomas de pedregullo que de tanto en tanto interrumpían parcialmente su cauce-, merced a lo cual su sabor era salobre porque esa agua era salinizada al estar detenida debido a que el suelo era muy salitroso.
Por lo tanto, en su nuevo emplazamiento este chivero no tendría más problemas con la salinidad del agua. Pero esa tranquilidad no le habría durado mucho tiempo ya que en 1926 se instaló en la isla San Alberto el vivero de la CIAC, dirigido por José Borsani, anteriormente instalado frente a las vías del Ferrocarril, en la manzana comprendida entre las calles Rivadavia, 11 de Septiembre, Julio A. Roca e Inmigrantes), la manzana de los clubes. Y según Moschini, Inostroza también debió alejarse bien pronto de la isla a pedido de José Borsani.
Mientras Inostroza estuvo en la isla San Alberto con su mujer, nuestro informante recuerda que ésta solía ir con frecuencia a la chacra de su padre, don Luis Moschini, de a caballo, montada de lado, para comprar maíz en cantidades que oscilaban entre 10 y 15 kgs para destinarlos probablemente a la alimentación de gallinas. Pero a partir del alejamiento de la isla, José Luis Moschini, de doce años de edad, nunca más volvió a ver a la mujer en la chacra de su padre ni en ningún otro lugar.
Moschini dice haber conversado con Inostroza en un asado organizado por la CIAC en el Dopo Lavoro, por lo tanto desde fines de 1926 en adelante, ocasión en la cual había evocado un tiempo “cuando Chichinales era punta de riel” –la expresión es de don Evaristo-. Es decir, al momento en que el tendido de las vías del Ferrocarril del Sud se interrumpió a causa de la creciente del río Negro en 1899.
Independientemente de si esa expresión es homologable a lo sucedido en la Línea Sur con el tendido del ramal a Bariloche, es un buen argumento que abonaría la antigüedad de Inostroza en la zona. Y de ser cierta su presencia en Chichinales en 1899, sea que estuviera instalado allí en esa época o que se hubiera trasladado hacia allí por causa de la creciente ya que en la zona del kilómetro 1106 (futura colonia Regina) el agua había llegado hasta las vías, es de suponer que con posterioridad regresó o se instaló por vez primera en el lugar en que lo hallamos en 1924, frente al Salado. Pero cuán posteriormente pudo haberlo hecho no lo sabemos.
II
En varias ocasiones, conversando con viejos pobladores de Villa Regina, llegados a partir de la colonización, he escuchado el nombre de Felipe Esquiza como uno de los protoreginenses. ¿Quién era Felipe Esquiza?[1]
Según José Luis Moschini, se trata de un chivero que moraba en la costa del río Negro, aproximadamente en lo que actualmente es la V Zona, en un rancho situado a unos 1000 m. de la orilla del río (zona costera igualmente, y más aun en aquellos años)[2]. Esta proximidad al río era la causa de la existencia de pastos tiernos y frescos, lo que no ocurría en la I Zona, y ello permitía que Esquiza criara también ovejas en ese lugar. Esta última posibilidad también pudo haberla tenido Inostroza cuando se instaló en la isla San Alberto, pero dudamos de que en tan escaso tiempo que permaneció en ese emplazamiento esta suposición tuviera visos de realización.

Moschini conoció a Esquiza aproximadamente en 1927, por casualidad, ya que habiendo salido de caza con su padre cierto día pasaron por allí y fueron invitados a pasar al rancho y participar del asado que allí estaban comiendo.

Tendría por entonces unos 40 años de edad, calcula Moschini. Pese al probable origen vasco del apellido Esquiza, Moschini ignora si lo era efectivamente o si era argentino, como ignora también si estaba en ese lugar antes de 1924, lo cual le parece altamente probable, es decir, que cree que Esquiza es un protoreginense pero no con tanta antigüedad de radicación como Inostroza, a quien considera el hombre más antiguo establecido en lo que hoy es Villa Regina.

Finalmente, Moschini recuerda que en esa ocasión no vio ninguna mujer en el rancho pero sí que había otro hombre- nada supo ni se sabe de él. ¿Un hermano de Esquiza, quizá?, se pregunta Moschini.

III
Prosiguiendo con el intento de sistematizar la copiosa información brindada por nuestro informante nos hallamos frente a otro dato interesante:
Aproximadamente en el mismo meridiano que atravesaba el emplazamiento de Esquiza, pero hacia el sur y del otro lado del río –en la zona costera de la margen derecha del mismo- moraban dos hermanos dedicados a la cría de chivas: Eusebio y Juan Ferreira, seguramente muy antiguos en el lugar, según cree Moschini.
Dichos hermanos solían cruzar los animales, vivos o carneados, en un pequeño bote de remo, desde donde ellos estaban –zona baja sin barranca- hasta la margen izquierda del río ya que los vendían en la colonia Regina. Este intercambio tuvo un ritmo sostenido durante los primeros años de la colonia, a partir de 1924, aunque ignoramos la magnitud del mismo. Moschini aclara que vacas se criaban solamente del otro lado del río Negro, precisamente por los hermanos Eusebio y José Ferreyra.
IV
También para los años inmediatos a la llegada de la familia Moschini a la colonia, nuestro informante menciona la existencia de un chivero con pocos animales asentado en el monte de la IV Zona, al cual no conoció y sobre quien muy pronto no se supo más nada. Nada informa sobre el nombre de esta persona ni sobre su localización precisa ni tampoco sobre conocimiento o presunción de antigüedad en el lugar.
V
La última información sobre chiveros que nos proporciona José Luis Moschini se refiere a dos españoles (uno apellidado Chávez y el otro Martín) que eran socios y se dedicaban a criar chivas en un lugar llamado Cinco Álamos, situado en el monte contra el río pero a la altura del actual emplazamiento de Chichinales.
Esta pista, si bien es extrareginense, se vincula a posteriori con nuestra ciudad.
“Estos españoles dejaron pronto esa actividad y compraron una chacrita de 5 has a la CIAC, ubicada aproximadamente donde hoy está la sodería Fiordelli. Esto fue por 1925 ó 1926, pero estuvieron poco tiempo más dedicados a la chacra y finalmente se fueron de la Colonia”.
 Esta fecha no es recordada con tanta precisión como los hechos narrados, por parte de Moschini. En todo caso él aporta sus recuerdos con la intención de que nos hagamos a la idea de que había muchos hombres dedicados a la cría de animales en pequeña escala, en suelo de monte, y que, a medida que se iba desmontando y cultivando, estos hombres comenzaban un desplazamiento hacia zonas más alejadas de la colonia Regina.
VI

Nos quedan dudas acerca del chivero desconocido mencionado por Moschini en la IV Zona. En la última entrevista sostenida con Moschini nos contó que allá por 1950 conoció a un hombre llamado Pablo Pérez,
“… directamente un paisano, pero él decía que era santiagueño y que hacía 60 años que estaba en el valle, y me dijo: “Yo hace sesenta años que estoy en el valle. Antes estaba en Santiago del Estero. De allá me vine para el sur, acá”.
Y le contó además que acá había tenido chivas y ovejas en la IV Zona, pero cuando se empezó a colonizar por allí, a partir de 1928, se fue a la V Zona, aun sin desmontar.
Se trataría este Pablo Pérez de aquel chivero desconocido por Moschini cuando era un niño y que estaba en la IV Zona. Tal vez sí…

También nos quedan dudas acerca de la correcta ubicación del asentamiento de Esquiza: ¿en la IV Zona según Moschini o en la isla de la Herradura según Mión? Si lo correcto es lo primero no estaríamos en presencia de un protoreginense; si en cambio es lo segundo sería importante saber qué lugar ocupó primero y cuál posteriormente, ya que si primero estuvo en en la isla de la herradura , para ser protoreginense tiene que haber estado allí a la llegada de la CIAC en 1924, de donde pudo haberse trasladado luego a la V Zona. En cambio si el itinerario fue al revés, no sería un protoreginense. 
VII
De toda la información brindada por Moschini, ¿cuánto ha podido ser corroborado por algún otro informante?
Existe conocimiento por parte de otros informantes acerca de quien Moschini llama Inostroza. Según Oscar Mión[3], este personaje se llamaba sin lugar a dudas Evaristo Cortés y era un indio pampeano de más de 100 años de edad hacia 1924. Recordemos que Moschini le asigna para entonces unos 70 años.

Mión ratifica que su morada y el corral estaba en el sitio en que Moschini sitúa a Inostroza.

María Rosa Bignami también ratifica que según su conocimiento se llamaba “don Evaristo” a secas, allá por 1925, antes de su mudanza a la isla San Alberto.

También otros colonos lo han recordado ante nuestro interrogatorio como “don Evaristo”, por ej. el Sr. Francisco Viero.
El Sr. Mión puso de relieve la aparente contradicción entre los rasgos que Moschini le asigna a su Inostroza, más bien propios de gaucho o indio o mestizo (en consecuencia probablemente de tez cobriza agregamos nosotros) con el presunto hecho de llamarse Inostroza pues este apellido es común entre los chilenos y los rasgos descriptos por Moschini no corresponden, en líneas generales, a éstos.
Con respecto a la mujer que Moschini dice haber visto en el rancho de Inostroza (o de Cortés) y posteriormente cuando iba a la chacra de sus padres a comprar maíz, María Rosa Bignami, que ha llegado a la colonia en octubre de 1925 con su madre doña Gianina Cassani, contando apenas con 4 años de edad, la recuerda como “petisa y gorda” y con el rostro desfigurado pues en cierta ocasión –mucho antes de la colonización- en circunstancias en que se hallaba comiendo carne asada al estilo gaucho hizo un mal movimiento y su filoso cuchillo se desvió y le cercenó la nariz dejándole expuestas dos horribles fosas nasales que impresionaban vivamente a las personas, por caso a su madre, que había quedado hondamente afectada cuando la vio por primera vez.
Consultado Oscar Mión respecto a esta cuestión dice lo siguiente:
“Don Evaristo era un hombre solo, no tenía mujer ni hijos. Allí vivía un matrimonio joven, proveniente de Chichinales. Él era un tal Peña y ella se llamaba Adelina o algo así. Es falso que esa mujer hubiera tenido tal percance en la nariz. En realidad se trataba de otra mujer, muy ñata, con las fosas nasales expuestas, eso sí, y con un feo rostro como resultado de eso, pero que lo tenía naturalmente de nacimiento y era amiga de ese matrimonio. Pero no vivió allí. Todo el relato sobre el mencionado accidente es sólo una deformación de la verdad”.
Por su parte, Moschini no vio ni escuchó acerca de la existencia de un matrimonio viviendo allí, junto a Inostroza su mujer. Considera que el rancho era muy chico y de un solo ambiente, de modo que no podía alojar a tantas personas. Por otra parte, no recuerda nada particular en el rostro de la mujer de Inostroza. Y respecto a éste no le asigna rasgos aindiados como lo hace Mión. No obstante, ambos informantes coinciden en que tenía la tez oscura. 
La cuestión referida a la falta de un ojo y de anteojos oscuros no es recordada por María Rosa Bignami y es negada categóricamente por Oscar Mión: “no usaba anteojos ni le faltaba un ojo…”
Mario Mión (hermano de Oscar Mión) cuenta que lo conoció a don Evaristo pero no recuerda haber tenido ningún trato con él . Difiere de su hermano en cuanto al nombre, pues para él se trata de “el viejo Lorenzo”, pero ignora si se trata de un nombre o de un apellido. Respecto a la probable nacionalidad de don Evaristo (para él “Lorenzo”, cree que pudo haber sido español pero no menciona ninguna razón para tal presunción..
María Rosa Bignami no recuerda haber escuchado el apellido Inostroza (según Moschini) ni el hipotético apellido Lorenzo (según Mario Mión). En el poco tiempo que don Evaristo vivió allí, a escasos 20 metros de la casa de don Emilio, su padre, María Rosa jugaba en el corral y conversaba con él todos los días. Recuerda que don Evaristo le traía huevos de avestruz a su madre “para hacer la pasta” (la masa para los fideos). Cada huevo equivalía a 10 ó 12 huevos de gallina y se utilizaban tanto la yema como la clara. “Al principio los usó con cierto temor, pero eran muy buenos”, añade.
Estimamos que ese desconocimiento de los apellidos antes mencionados puede deberse más bien a su corta edad, en la que no es común retener en la memoria apellidos sino nombres de pila, y no a un interés por desmentir otras versiones.
En tren de suponer un origen racial o una nacionalidad para don Evaristo, ella no cree que fuera de origen español. Más bien piensa en lo que sería el tipo del paisano argentino, esa raza criolla en extinción propia de las pampas que hoy se encuentra en los parajes más desolados y lejanos dedicada a la ganadería en pequeña escala o a otras tareas como por ejemplo los talabarteros y los ladrilleros.
Creemos que esa suposición, que también abonamos, se halla perfectamente representada en la descripción que hace Moschini, con un estilo muy expresivo, de estos hombres dedicados a la cría de chivas, ovejas o vacas, en un medio hostil, pobre, sin recursos, durante años y años, de modo que más allá de los riesgos eventuales de su memoria (que era magnífica) le resulta imposible adjudicarle o suponerle un origen determinado:
“… es como que se petrifica, se convierte como en una piedra… una cosa que… así, rústico, ve? Nunca se lava! Si se lavaba ahí la única agua que tenía era el agua del salado allí, ¡que era salada que no se podía tomar!”
“… nacidos y criados entre la piedra, entre la jarilla… yo los hallo como animales, así…, a la intemperie! Se tragaban todas las arenas con esos vientos secanos… Todos, todos vivían así! Como una cosa que… usted se quiere ver cómo es y entonces agarra y se lava… Se lava bien, entonces recién ve lo que es y si no se lava no sabe nunca lo que es. Se vuelven como tierra esa gente y tienen un cutis rústico! Ahora, si empieza a lavarse bien, con jabón –que el jabón ellos no lo conocían- al último, al último vienen blanquitos. Como yo mire acá… esto en mi brazo está así por el sol, está negro, y sin embargo acá más arriba yo soy blanco. Y esto es así por la intemperie! Y… vivían siempre en el secano…! No tenían un pozo para sacar agua! Nada! Han tomado en las lagunas, en los cañadones. Eran como los avestruces, tomaban agua cuando encontraban y ahí nomás comía chivo, chivo y chivo! Ni una verdura, nada, nada, nada…! Entonces se convierte en rústica esa gente, así, curtida…!”
Este largo parlamento, dicho de un tirón y con firme convicción, con la pasión de un artista de la observación como era José Luis Moschini, nos parece tan exacto que quisimos presentarlo en toda su extensión pues retrata con vivos colores no sólo a los hombres de campo de aquellos tiempos sino también a los que hoy sobreviven como relictos del pasado en tantas llanuras y mesetas, allí donde el tiempo pareciera que no fluye como el agua de un río sino que se parece al agua estancada de una laguna.
Por eso no creemos que se trate de un indio pampeano, como dice Oscar Mión, sino un criollo o un mestizo cuyo apellido debe remontarse a probablemente a siglos anteriores.
Oscar Mion nos da otra versión del nuevo emplazamiento de nuestro personaje:
“Después de su alejamiento de la propiedad de Emilio Bignami, don Evaristo se fue a vivir a un ranchito que la CIAC le levantó en lo que después fue la chacra de Jaime Picotti pero que en ese momento no era todavía de la CIAC. Allí se llevó sus chivas y lo acompañó el matrimonio que estaba con él.”
Nuestro informante continúa diciéndonos que don Evaristo murió muy pronto; tal vez de tristeza, opina. Entonces lo envolvieron en su poncho y lo llevaron a un cañadón que había detrás de donde estuvo más tarde la bodega de Picotti y allí lo enterraron. Al poco tiempo, ese matrimonio que lo había acompañado en el final de su vida se llevó las chivas a Chichinales y el rancho después fue quemado tal vez para evitar que se instalara allí algún vagabundo.

VII
¿Cuál de todas las versiones es la correcta? Nos quedan algunas dudas:
La mujer que Moschini identifica como la mujer de Inostroza y que iba a la chacra paterna a comprar maíz cuando ya aquel estaba instalado en la isla San Alberto, y que para él no tenía el rostro desfigurado, sería realmente la mujer de don Evaristo que recuerda María Rosa Bignami? ¿O sería otra mujer?
Si es cierto que Inostroza/don Evaristo era un hombre solo como dice Oscar Mión, la versión de un matrimonio conviviendo con él se torna verosímil.
¿Será correcta la versión acerca de la instalación de don Evaristo en la isla San Alberto? Las opciones son éstas: que efectivamente se haya instalado allí por muy breve tiempo y después haya pasado al rancho detrás de la posterior bodega de Jaime Picotti, o bien que haya llegado a este último destino sin haberse instalado antes en la isla San Alberto. Ésta última es la categórica afirmación de Oscar Mión.
Nosotros nos inclinamos por el testimonio de Oscar Mión puesto que los vínculos de su padre y su hermano Leandro con la CIAC y sus funcionarios eran muy estrechos por razones laborales y de amistad, especialmente con el Ing. Felipe Bonoli, y por lo tanto sus testimonios son más verosímiles. Por otra parte, las posibilidades de certeza o de duda atribuibles a la edad de nuestros informantes en esos tiempos quedan neutralizadas en tanto Oscar Mión y José Luis Moschini tenían la misma edad ya que han nacido en 1914.
Particularmente, creemos que la referencia al “viejo Lorenzo”, por parte de Mario Mión, es errónea.
VIII
Mario Mión aporta el dato de un chivero de apellido Carrasco, situado entre el salado y las vías del ferrocarril, más o menos por donde estaba la chacra de Anatole Massaccesi. Esto ocurría allá por 1923 y 1924. Este dato es confirmado por el Sr. Pedro Vitulich. En 1924, con motivo de la presencia de la CIAC en estas tierras, Carrasco se vio obligado a irse. En el rancho de barro que dejó se instaló provisoriamente la administración de la CIAC y allí funcionaba también una fonda para los peones de las cuadrillas de la compañía. Era el único lugar con techo en cierto momento mientras se construían los dos grandes galpones de chapa a orillas del Salado (cerca de la futura residencia del Ing. Bonoli) y se levantaban carpas por todas partes.
Nada se sabe sobre los pasos siguientes de Carrasco ni nuestras búsquedas tropiezan posteriormente con ese apellido.
Mario Mión también menciona a los hermanos Eusebio y Juan Ferreyra como dueños de hacienda instalados al otro lado del río. Y de este lado, es decir, entre el río y la meseta, registra a Felipe Esquiza, de los Santos, Domínguez y Lavayén. En realidad los tres apellidos últimos son indiscutiblemente de caracterizadas familias de Chichinales.
El lugar aproximado donde habría estado Esquiza, según Moschini, era en la actual zona de Otto Krausse, en tierras que pertenecían o pertenecieron al Dr. Avelino Gutiérrez. Pero nosotros dudamos de que la distancia al río mencionada por Moschini sea correcta.
Para Oscar Mión, que recuerda a Esquiza sin dificultades, éste estaba instalado en la isla de la Herradura y no nos da más elementos de juicio.
RESUMIENDO:
Protoreginenses fueron Evaristo Cortés, como creemos que debe ser llamado salvo prueba en contrario (probablemente el de mayor antigüedad en suelo luego reginense, y el chivero Carrasco. Éstos lo fueron con alta probabilidad. Posiblemente también Pablo Pérez. Y con ciertas dudas, Felipe Esquiza.
Con certeza no fueron protoreginenses los hermanos Eusebio y Juan Ferreyra, ni los españoles Sánchez y Martín, ni Lavayén, ni de los Santos, ni Domínguez.
También hemos escuchado otros nombres pero sin certeza por parte de nuestros informantes sobre las fechas involucradas en cada caso. Particularmente, el apellido Muñoz, uno de cuyos descendientes es el patriarca de una conocida familia de Gral. Enrique Godoy.
 CONCLUSIÓN:
No ha habido asentamientos indígenas relativamente cercanos entre la barda de la meseta por el norte y la orilla izquierda del río Negro. Los restos de utillaje lítico sobre la meseta norte, cerca de Villa Regina, no corresponden a talleres pues no existen allí rocas de suficiente dureza en las inmediaciones, siendo restos abandonados en los recorridos que habitantes indígenas presumiblemente tehuelches pueden haber efectuado en tiempos lejanos si bien no hay pruebas de que los tehuelches del norte cruzaran el río Negro a la altura de nuestra ciudad.
En consecuencia, los protoreginenses son los pobladores más antiguos de nuestro suelo prereginense y también los primeros pobladores de nuestro suelo reginense, entendiendo por tal el tiempo que nace con la aventura de la colonización debida al Ing. Felipe Bonoli y a la CIAC.
¿Por qué nunca se los considera ni se los tiene en cuenta? Si ellos continuaron viviendo en este suelo simultáneamente con los primeros colonos.
¿Porque nunca se piensa como primeros pobladores a los cientos de hombres criollos o chilenos que desde 1924 vivieron en este suelo y trabajaron para la grandeza futura de la ciudad con sus oficios y profesiones en la zona urbana y también como mano de obra barata de los chacareros hasta el día de hoy?
Es hora de que la historia se encare buscando los protagonismos sociales del pasado con justicia y con igualdad, abandonando los clichés propios de los dilettantes.
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[1] Para Moschini, Inostroza estaba instalado allí frente al Salado desde muchos años antes de la colonización. Para ello se basa en que el corral, de forma circular y de unos 20 m. de diámetro, tenía un manto de guano de 2 m de alto, resultado de no limpiarse nunca y de que a medida que subía el nivel de piso le hacía otra enramada más arriba y luego otra y otra. Con lo cual Moschini aduce que la altura del guano implica muchos años de depositación en el mismo lugar.
En cuanto a la expresión “punta de riel” es relativa: a diferencia de lo que ocurrió con el avance del Ferrocarril por la llamada “Línea Sur”, el tramo Bahía Blanca – Confluencia se hizo en 3 años (1896-1899). En este último año llegó a Chichinales y al finalizar ya estaba en la Confluencia. Si la gran inundación de ese año hizo detener el avance precisamente en Chichinales no lo sabemos –cosa que sí ocurrió más adelante- pero en todo caso ha sido por muy poco tiempo.
[2] Moschini ha precisado el lugar donde moraba Esquiza diciendo que era en lo que hoy es Otto Krause, y también ha dicho que esas tierras pertenecieron luego al Sr. Avelino Gutiérrez. Creemos que puede haber algún error, no muy signifcativo, por cierto, en torno a la distancia a la orilla del río, que debió haberse triplicado por lo menos si la referencia anterior fuera correcta.
[3] Hijo de Leandro Mión, que moraba en General Enrique Godoy y que a la llegada del Ing. Felipe Bonoli se trasladó a las tierras que bien pronto se llamarían colonia Regina Pacini de Alvear.

jueves, 16 de agosto de 2012

Semblanza de un salesiano. Padre César Rondini.


SEMBLANZAS DE UN SALESIANO.



Nuestra ciudad está ubicada al norte de la Patagonia, en la provincia de Río Negro, Departamento de General Roca, surcada por el Río Negro limita con las provincias de Neuquén, La Pampa, Buenos Aires y  Chubut.

Cuando hablamos de Patagonia, no podemos dejar de evocar a Don Bosco y su visión. Desde un comienzos estuvo en su imaginación y en sus proyectos abrir casas salesianas en la Republica Argentina, un país en el que la evangelización tendría que dar sus frutos.

Haciendo un poco de historia, nos podemos remitir al año 1875 cuando un grupo de sacerdotes a cuya cabeza se encontraba Juan Cagliero, a quien acompañaban sacerdotes como el padre Fagnano, Tomatis, Baccino y V. Cassinis, coadjutores, maestros de gimnasia, de música, carpintería, maestro zapatero y también un administrador, llega al puerto de Bs. As, habiendo partido desde Génova. Este grupo se  dividió, y fundó en dos lugares colegios; uno a cargo del Padre Fugnano en San Nicolás y otro a cargo del P. Cagliero en La Boca, este último era un lugar muy apropiado para el trabajo de un salesiano, porque era cuna de inmigrantes y marginados.

Fueron arribando otras expediciones desde Europa con distintos objetivos, primero en tierras uruguayas y a otras zonas como Patagones, Carhué y Santa Cruz, aunque el objetivo de Don Bosco era: evangelizar en la Patagonia.

De a poco fueron ganando las extensiones que tenía el país en la zona patagónica, debiendo superar contingencias, ya otros religiosos habían intentado la evangelización encontrándose con situaciones adversas viniendo  desde Chile  y  siendo mártires de sus objetivos como Marcardi, Laguna, Elguea.

Pero los salesianos fueron infatigables y los pioneros Patagónicos en la misión de evangelizar. El padre Milanesio lo hacía con la táctica “de buscar gente  en su casa”.

Oficiaron de salvadores de almas, de médicos, cultivaron la tierra, para abastecer los colegios de niños y también de niñas, ya que la Hijas de María Auxiliadora, también fueron ocupándose de las niñas necesitadas desde que llegaron en 1896.

Así desde Bahía Blanca hasta Tierra del Fuego los hijos de Don Bosco fueron creando colegios de distintos niveles, y siguiendo los deseos de su fundador lo hacían con oratorio, capillas, parroquias e iglesias.

Y en el Alto Valle tuvimos al Padre Alejandro Stefenelli y al P. José María Brentana.  El primero fue uno de los pioneros del desarrollo del Valle. Fue el fundador de la Escuela Experimental de Agricultura y luego del Colegio San Miguel.

En nuestra colonia se hizo cargo el P. Marcelo Gardín en el año 1928, encontrando a su llegada poca cosa en la iglesia y lo primero que comenzó a planificar fue  construir colegios salesianos. Como todo hijo de Don Bosco recorría  las casa encontrando abandono de la vida religiosa. Buscó trabajar con los jóvenes, conformando un consejo directivo con un milanés, un vicentino, un friulano y un trentino ( J. Borando, F.Viero, D. Rotter y G. Angelli)  y así comenzó su trabajo de cura gaucho en la región., con muchas anécdotas y pequeñas historias que se guardan en el Libro Parroquial.

      César Rondíni fue otro infatigable salesiano que llegando a Villa Regina pensó en las enseñanzas de su maestro Don Bosco.

      Pero.. ¿quién fue el Padre César?  Es muy larga y productiva su historia de vida; sus raíces, su familia, su tierra en la primera infancia., su vocación…

      Hijo de dos inmigrantes italianos Graciano y Filomena, nació en la Ciudad de Médanos el 5 de febrero de 1919 , fueron 14 hermanos, que crecieron en el seno de una familia muy unida, con el apoyo de unos padres de gran carácter, y muy trabajadores que brindaron a su prole amor y equilibrio., además de los abuelos de gran espíritu religioso que prodigaron a  sus nietos (entre ellos a César) las enseñanzas de las oraciones y rezos periódicos.

      Desde pequeños estuvieron todos los hermanos acostumbrados al trabajo y a colaborar con sus padres en el ahorro y el sacrificio, la asistencia al colegio se hacía dificultosa debido a múltiples problemas y los hijos mayores iban creciendo, hasta que pudieron asistir a Colegios Salesianos en Stroeder tal el deseo de mamá Filomena, salvo los dos hermanos mayores que mucho habían crecido..

      Ya en ese entonces conocían al Padre Consonni, que iba a marcar la futura vida vocacional del Padre César.

      Él había seguido de cerca y observado a ese niño tan particular, serio , simple y hombrecito, viendo la posibilidad de una vocación sacerdotal; por ello le preguntó en una ocasión: ¿Querés ser como yo?, recibiendo una respuesta afirmativa de parte del interesado, que solicitó permiso a su madre primero y a su padre después recibiendo de ambos la misma respuesta. Logrado el ansiado permiso se marchó a Fortín  junto  con el padre en su viejo auto, contaba  el padre césar que al marcharse vio a su padre despedirse con llanto en sus ojos, y que fue esa la única vez que lo vio llorar, tenía entonces 14 años (la misma edad que contaba su padre cuando vino para Argentina).

            Su mamá Filomena tuvo un papel muy importante en su vida, apoyó y respetó su decisión, es como si en su vida el paralelismo con Don Bosco también se hubiera dado en este aspecto. Salesiano de alma. De Fortín pasó a Rawson , en la Provincia de Chubut, a Stefenelli (Gral Roca), el Colegio San Miguel, a Comodoro Rivadavia.     

          Por problemas de salud  fue enviado a Bahía Blanca,  lugar donde se encuentra como Director  el Padre Consonni que le había dado la vocación, y en donde se acentúo su fe por la Virgen María Auxiliadora. a quien invocaba con profunda esperanza  para que le ayudase a ser  salesiano y poder trabajar con los más pobres tal cual era su vocación.

            La virgen lo ayudó porque allí comenzó a trabajar con los jóvenes necesitados económica y afectivamente tal cual lo hizo Don Bosco. A pesar de sus persistentes problemas de salud, sobrellevó sus estudios de Teología durante cuatro años, atendiendo los Oratorios festivos, y arreglando ropa en la sastrería en los momentos libres.

            Transcurre así otra parte de su vida sacerdotal que fue pasando por  momentos difíciles, distintos lugares y cargos, como el de Director de Estudios de La Piedad primero y Administrador luego, cargo muy austero por esos momentos debido a la falta de ayuda y subvenciones, salvo las cooperadoras que pasaban casa por casa recolectando ayuda.

            Estando en Bahia Blanca llega la sorpresiva  nueva obediencia teniente cura de Villa Regina.  De manera imprevista, para ese tiempo se cierra el pupilaje. Fueron momentos de tristeza para el Padre César por dos motivos muy importantes, fallece su hermana Marieta y debe dejar el colegio que el tanto quiere La Piedad para trasladarse a Villa Regina.

            Esta decisión de sus superiores produjo en el Padre gran tristeza y desánimo porque llegaba a un lugar totalmente desconocido y sin grandes actividades, además de alejarlo del lugar donde había comenzado a hacer realidad sus ilusiones, la de trabajar con los jóvenes.

            Comenzaría aquí en Villa Regina un nuevo camino para él y seguirían dándose las similitudes con la vida de su Padre Don Bosco. Recibió el mismo impacto que tuvo Don Bosco  cuando llegó a la ciudad de Turín  el abandono y la marginación en los alrededores de la ciudad.

            Había que empezar a trabajar allí donde Dios lo había mandado. Cuando el Padre conoció la Iglesia  decidió  trabajar  en los barrios y con la educación, combatir la ignorancia y darle formación a los necesitados que eran muchos, para poder -llenar la iglesia -decía él.

            En Villa Regina en aquel entonces funcionaban tres escuelas de las cuales una era rural y funcionaban en tres turnos y con numerosas secciones, los niños incurrían en muchas inasistencias  y se iban quedando, por lo que el Padre cuando vio esa realidad pensó en hacer algo.  Ese algo consistía en comenzar a trabajar por aquellos casi quinientos niños sin escolaridad. Primero lo hizo en la Parroquia y dando refrigerio a los niños que por allí pasaban. Por ese entonces(1959) comenzó a trabajar en el hoy Barrio Don Bosco, en ese momento Buenos Aires Chico, en realidad era un lugar  muy humilde y estaba ubicado en la zona de chacras, y no contaban con los servicios básicos de un barrio. En un principio lo acompañó el Padre Pompermayer  para dar misa en el barrio. Era el momento del “Circo de Dios” (un camión con acoplado con elementos para entretener) y así iba misionando

            El Padre encontró por suerte un terreno donde podía levantar una escuela, su dueño era Eugenio Tripailao y el lugar estaba reservado para ella. Un cura con sotana, boina, primero en bicicleta y luego en  moto no era común y menos que trabajara. La sotana fue su vanguardia porque nunca se la sacó. Al comienzo este cura un poco resistido y mirado con desconfianza se ganó el corazón del barrio.

            Mucho se trabajó, muchos fueron los vecinos que ayudaron, los niños se iban acercando poco a poco, se hacían  rifas, colectas, se aprovechaba en la fiesta patronal a la que concurría mucha gente. En el año 60, el 4 de Abril se pudo inaugurar la escuela Don Bosco que fue un salón dividido en dos aulas con 60 alumnos,

           Recorría muchos kilómetros en el viejo jeep que tuvo después de la moto y se lo solía ver recorriendo el barrio.

La llegada del padre al Barrio fue providencial, porque mucha cosas cambiaron desde entonces, sin descontar la ayuda incondicional de muchos vecinos y familias.

            De a poco el barrio fue cambiando por lo que fue necesario cambiarle el nombre por lo que el Padre lo dedicó a Don Bosco, lográndose con mucho sacrificio otros  servicios como el agua, el gas, la luz blanca para las  calles y de a poco se fue cristalizando el sueño del Padre en ese barrio tan querido para él.         

            Otro de los barrios con muchas necesidades económicas, culturales sociales y espirituales que había en nuestra ciudad, fue el barrio Antártida Argentina llamado así por las características de salinidad del terreno de su asentamiento. Los integrantes de este barrio eran en su gran mayoría de procedencia chilena.

            En un principio el Padre Rondini pidió a su párroco la construcción en el barrio de la capilla San Sebastián, autorizada la misma el padre oficiaba misa allí aún antes de concluirla porque lo hacía sin contar aún con piso y cielorraso.

Los vecinos sabiendo lo acontecido en el barrio Don Bosco también solicitaron al padre una escuelita, las necesidades de escuela eran las mismas aludidas en el barrio citado.

Las condiciones estaban dadas, había niños, los  vecinos querían escuela y estaba la capilla por lo que con la autorización del párroco comenzó a funcionar la escuela-capilla en setiembre de 1962.

            Después de poner en marcha estas obras, el padre Rondini debía seguir con el mandato de Don Bosco, (traducir su esfuerzo en obras).

            En el barrio denominado Tonini, cercano al centro de la ciudad, no había escuela ni capilla, por lo que el padre decidió ponerse a trabajar, aunque su idea era primero una capilla y después una escuela, los vecinos opinaban lo contrario, seguía esa idea en él.

            El barrio estaba predispuesto y por otra parte hacía falta. Y en enero de 1965 se construye un galpón de chapas para guardar material y herramientas de construcción. Se hizo una recorrida por el barrio buscando e inscribiendo alumnos en el mes de febrero, con gran aceptación de los vecinos que esperaban una escuelita.

Las aulas se comenzaron pero no se habían terminado y el objetivo era empezar ese ciclo lectivo, por lo que se acondicionó el galponcito, se consiguieron bancos, un pizarrón, tizas y un borrador y en marzo de ese año se comenzó el ciclo lectivo con un primer grado en el “colador” llamado así por los chicos por la gran cantidad de agujeros  que tenían las chapas que no estaban muy buenas que digamos.

            Ese fue el primer paso y así comenzó a funcionar la escuela Niño Jesús, el padre le puso ese nombre porque solía recibir mucha correspondencia de un Colegio Niño Jesús de Colombia y le gustó ese. Ya para el 24 de Mayo las aulas estuvieron terminadas y el Padre Caviale les dio su bendición en el día de la Virgen, entonces los niños dejaron el “colador”.

            Esta escuelita estuvo muy  apoyada por los vecinos, aún de aquellos que no tenían hijos en edad escolar que tomaron la responsabilidad de su concreción como algo muy particular.

            Como sucedió con otras de las escuelas, el padre vio la necesidad de una escuela para los mayores que egresan de los colegios, por eso pensó en un secundario y  las clases comenzaron en la antigua capilla en marzo de 1965, pero en mayo del mismo año como se hizo en el Niño Jesús se realizó la bendición por el Padre Cabiale  recibiendo el nombre de Instituto Técnico Nuestra Señora del Rosario.

            El Padre Rondini siempre tuvo una preocupación muy grande por los más pequeños, y con la cita de Napoleón de que “al niño hay que educarlo veinte años antes de que nazca”, deseaba e insistía que los niños comenzaran a ser formados intelectualmente desde muy pequeños, por eso le dio un gran empuje a las salas de Jardín de Infantes y decide crear el Jardín “Rayito de Sol”, poco tiempo después de iniciado el nivel primario de Niño Jesús.

            Fue reforzando con el correr de los años la idea de que lo mas pequeños tuvieran su espacio propio, por eso tuvo premura para que eso sucediera, y destinó un terreno cercano para el edifico que tenía in mente desde hace mucho tiempo ”un castillo para los más chiquitos” como él decía - “algo que entrara por los ojos y les llenara de curiosidad”.

            Se convocó a un grupo de personas allegadas a la obra y que tenían niños en la escuela, para conformar un equipo de trabajo y poder concretar la idea del padre.

            A pesar de que el padre cayó enfermo por una afección cardíaca y trasladado a Bs. As. el grupo se empeñó con el compromiso de trabajar y siguió adelante con la obra. En marzo de 1994, se inauguró el tan esperado castillito como lo llaman cariñosamente los niños del Jardín de Infantes “Rayito de Sol”

            La obra fue creciendo y creciendo la necesidad de contar con un lugar amplio para esparcimiento y recreación, por eso adquirió el Salón Or.Es.Pa. en que funcionó una antigua panificadora, actualmente transformado en un hermoso salón de usos múltiples.

  Y … siguió Pago Chico, que en un principio se utilizaba como cancha para eventos deportivos, para doma de potros pero con el correr del tiempo, fue aprovechada para las fiestas chilenas (ramadas).

            Después como la población fue aumentando, el padre obtuvo una parcela de 20 hectáreas, actualmente la isla 61 Nuestra Sra. De Luján, donde se plantaron los primeros álamos. De a poco y también con la ayuda de donaciones fue creciendo, trasformándose en el lugar de recreación para los niños de los hogares y de las escuelas; sin dejar de destacar que de allí proviene carne vacuna, porcina, aves, leche, conejos, para el abastecimiento de los hogares.

         Después le tocó el turno Casa de Nazareth terreno que el padre recibió en Las Grutas en el año 70, actualmente un hermoso Complejo habitacional que es utilizado por los niños de los Hogares para su veraneo, fruto de una donación realizada por los hermanos Sara y Felipe  Torroba Llorente de España, a la obra y que el padre no pudo ver, porque se realizó una semana después de su fallecimiento pero cuyos familiares conocieron y satisfechos aprobaron la decisión tomada al ver la obra realizada por el padre.

            El padre siempre aspiró a que los alumnos de las escuelas continuaran formándose en la Institución Salesiana, por eso la idea del Instituto Técnico; pero por razones de demanda, muchos de los alumnos egresados quedaban sin vacantes. A esa dificultad el padre también le encontró una solución y fue construir una nueva escuela. Lo hizo en el terreno de la Escuela Don Bosco y así nació el Colegio Secundario Don Bosco, que comenzó a funcionar en forma provisoria en el Colegio primario.
                 Y… llegaron los Hogares, que surgieron como una necesidad de tipo social; ya que como vivimos en una zona donde predominantemente tanto hombres como mujeres trabajan en los galpones de empaque y tareas rurales en las chacras, los hijos quedan solos, durante muchas horas. Y comenzó el 1967 con las hermanas Franciscanas en Don Bosco, más tarde se continuaría con Niño Jesús. Pero por necesidad y siguiendo los pasos de Don Bosco, el padre pensó que a ciertos niños era mejor internarlos para evitar que se transformaran en niños de la calle. Por esa razón comenzó a funcionar el Hogar con un pequeño grupo de niños que se fue ampliando. Estos hogares si bien fueron creados para niños de Villa Regina, albergaron a niños de distintos puntos de la provincia.

                Así continuo el CAAN (Centro de Atención al Niño) con las comodidades y rincones adecuados para que los pequeños que a él llegan encuentren un lugar grato para superar las dificultades sociales por las que allí llegan.

            Teniendo presente los caminos trazados por  Don Bosco y sus palabras de “Formar y capacitar ciudadanos” el padre opinaba que era necesario formarlos estimulando en ellos la cultura del trabajo y más que regalar el pan hay que enseñar cómo se lo gana”. Por eso surgieron  los talleres que fueron funcionando de acuerdo a la demanda de los internos, como carpintería, costura, imprenta, mecánica, cerámica, zapatería, herrería, electricidad, panadería y pastas, práctica agraria,  granja y otros de economía doméstica.

            Por la misma necesidad de dar contención a los niños fue que pensó en el Centro Cooperativo Laboral “Mamá Margarita”. En este Centro se han dado algunas características de prioridades en lo que respecta a detección y seguimiento ya que cuenta con personal especializado para ello, como sicólogos y asistentes sociales.

El Personal de la Obra está muy satisfecho de este Centro que en cierta forma por ser la escuelita más joven, vino a colmar los deseos del Padre por la contención y capacitación de sus niños necesitados.

            El Padre Rondini, hombre de lucha permanente, siguió trabajando aún a pesar de haber superado una dura enfermedad: una afección cardíaca grave (endocarditis bacteriana), que lo sometió a una intervención de cirugía mayor.

…Poco a poco fue restableciéndose, y su regreso a Villa Regina, estuvo lleno de satisfacciones. Posteriormente a su llegada se le organizó una gran fiesta a nivel municipal, en la que se le otorgó el título de “Ciudadano Ilustre” de la ciudad de Villa Regina.

Los amigos de la Obra ORESPA, saben de los desvelos del Padre y cómo cambió su vida con su enfermedad, pero también sabían que el 29 de abril él había nacido de nuevo.

            Durante casi diez años más después de su operación, continúo trabajando y empujando a su equipo de colaboradores para seguir el rumbo que él se había trazado, aunque su salud  no lo acompañó,  se notaba que por momentos en los últimos años que las fuerzas le iban fallando, pero él decía siempre “estoy preparado”, pero si me puedo quedar un poquito más mejor, pensaba que aún había mucho por hacer.

            Se lo notaba haciendo esfuerzos para sobrellevar su estado, pero se iba apagando de a poquito, se lo notaba cansado y cuando recorría la obra lo hacía con un andar cansino y manos en sus bolsillos, mirando y dando todavía indicaciones, hasta último momento, aunque su mirada triste decía que sabía que se acercaba el momento de hacer su último viaje.

            El día 17 de Agosto, aniversario de la muerte de otro grande también se va  él, muy temprano y en silencio, dejando un enorme vacío en todas aquellas personas que lo conocieron y conocieron lo mucho que hizo en la comunidad.

      Si tuviéramos que sintetizar la personalidad de este salesiano se lo podría definir como:

            Un salesiano que predicaba con su ejemplo de trabajo y siguiendo los pasos de su antecesor Don Bosco buscando siempre que los demás encontraran el lugar adecuado para satisfacer su espiritualidad, como lo hizo con las capillas de Don Bosco, Antártida Argentina y Niño Jesús,.

            Un hacedor de escuelas en su incansable deseo de levantar centros para la educación y formación de niños y jóvenes.

            Un pastor ;que tuvo siempre la palabra y el gesto espiritual para quien lo necesitara, y en quien encontramos un paralelismo notable con su inspirador Don Bosco en numerosas situaciones de su vida, ya sea de niño, joven o adulto sacerdote.

            Un hombre tenaz y luchador, que trabajaba hasta lo último para lograr su cometido, buscando el bien común.

            Un padre, con un paternalismo profundo en su ánimo de proteger a los desamparados y necesitados, especialmente los niños, los jóvenes, ancianos y los pobres, tratando de prodigarles las herramientas necesarias para valerse a lo largo de la vida.

            Los tiempos han cambiando y desde aquellos trueques que sirvieron para comenzar a intercambiar los distintos elementos que servirían y aún sirven para mostrar muchas de las paredes de estas obras, han pasado muchos años... pero las  ganas de continuar también, esto en homenaje a un gran trabajador, un hombre de fe, hombre fiel a quien le marcara su camino: Don Bosco; el Padre César,  un gran visionario  que tuvo como objetivo la necesidad permanente de mirar hacia delante, por los niños, los jóvenes, ancianos y los más necesitados. 

                                                     Fundación Padre César Rondini.