domingo, 24 de septiembre de 2017

¿Cuántos Barrios tiene en la actualidad Villa Regina? Barrios en 1984 y EDAD DE EDIFICACIÓN.



 ¿Cuántos Barrios tiene en la actualidad Villa Regina?
PLANO DE VILLA REGINA.

Zona Urbana “Barrios Oficiales” de acuerdo a la información suministrada, hace unos meses, por la Municipalidad de Villa Regina son:
Modelo, Oeste, Barnabá, Municipal; Gral. San Martín, Los Rosales; Muner, Progreso, Nuevo, Melipal, Cipollett, Villa Alberdi, Santa Rita, 25 de Mayo, Villa Antártida, Pretto, Villa Aluvita, Tonini, Bignami, Jardín Borsani, Ciochetti, Piana, Islas Malvinas, Canova, Frigorífico, Belgrano, Provincial, Namuncurá, Don Bosco, Matadero, Este, Del Trabajo, Villa Obrera, Centro, El Manzanar, Angel Fedalto, Patagonia, Don Francisco, Bussinelli-San Francisco, Héctor Gutiérrez, Moschini, Monseñor Borgatti, Gianni, Mitre, Ailen, Los Cerezos, Los Fresnos, Lihue, El Sauce, Las 80 viviendas, las 86 viviendas, las 47 viviendas, las 201 viviendas, barrio Moschini Don Rodolfo.
Ordenanzas Nº02/00;19/00; 04/03; 14/04; 24/06; 62/06; 126/06; 84/06; 27/12; 30/12 y 31/12; 36/72; 73/14; 67, 92/97; 33/91; 108/95.

Septiembre de 1984.
En virtud de lo dispuesto en la Ordenanza Nro. 108/76, y 24/84 que reglamenta el funcionamiento de las Juntas Vecinales para que estas puedan trabajar en orden y con mayor eficiencia y canalicen sus inquietudes al Gobierno Municipal.
Las Juntas Vecinales reconocidas, con las que mantiene el municipio un contacto permanente con los propios barrios, así como también en la atención diario de planteos e inquietudes que los vecinos formulen en la Secretaría correspondiente.
En 1984, había en funcionamiento 28 Juntas Vecinales, estas eran:
Barrio Belgrano Presidente: Lic. Nilo Dante Tesan; Barrio Matadero Presidente Feliciano Henríquez; Barrio Villa Alberdi Presidente: Ignacio Batocchi; Barrio Villa Antártida Presidente: Juan Carlos Torres; Barrio Pretto Presidente: Máximo López; Barrio Namuncurá Presidente: Ricardo Chavarri; Barrio 25 de Mayo Presidente: Rubén Mayor; Barrio Provincial Presidente: Aníbal Tello; Barrio Ciocchetti Presidente: Valerio Tassile; Barrio Este Presidente: Luis Ceballos; Barrio Nuevo Presidente: Juan de Dios Provoste; Barrio Frigorífico Presidente: Pedro Langa; Barrio Piana Presidente: Albérico Borsetta; Barrio El Trabajo Presidente: Mario Cotrena; Barrio Islas Malvinas Presidente: Juan Jara;  Barrio Modelo-Este Presidente: Eduardo Erdozain; Barrio Jardín José borsani Presidente: Oscar Gómez; Barrio Melipal Presidente: Irma Agnelli; Barrio Don Bosco Presidente: Miguel Bahamondes; Barrio Progreso Presidente: José Perticone; Barrio Albino Cánova Presidente: Rubén Darío Galván; Barrio Cipolletti Presidente: Bienvenido Soto; Barrio Los rosales Presidente:  Risiero Marzialetti; Barrio Villa Aluvita Presidente: Mateo Felicevich; Barrio Tonini Presidente:  Rodolfo Tonini; Barrio Santa Rita Presidente: José Luis Herríquez; Barrio Gral. San Martín Presidente: Héctor Castillo. Asociación de Vecinos Barrio “El Sauce”.
Se transcribe lo publicado en el libro “Historia de Villa Regina y sus memorias” de Franco González, páginas 233/234, Imprenta Rayo (Villa Regina, 2002).

EDAD DE EDIFICACIÓN
Publicado en “Hechos y Realidades Reginenses” de Franco González (año 2009).
EDAD DE EDIFICACIÓN
El Censo Nacional de Población y Vivienda, del éjido municipald de Villa Regina, realizado en junio de 1991 (hace 18 años) totalizaba una población urbana de 25.152 habitantes, siendo el total de habitantes cesados, el el Pueblo y Colonia, de 29.302 habitantes.
Estaba compuesto por 418 manzanas, con una superficie de 492,54 hectáreas, siendo su superficie bruta de 642,43 hectáreas, existiendo en la zona urbana 1.018 baldíos con 793,615 mts² lo que representa un 13,72% de la totalidad de los terrenos urbanos.
En el casco originario de la Ciudad que comprende desde el Arroyo Salado al pie de la Barda, se encuentran los pocos casos de edificios de más de 65 años de edad. La mayor parte de los edificios, va entre los 35 a 55 años. El sector fue subdividido en el año 1934.
En el resto de la Ciudad, las fechas de los primeros loteos de los barrios fueron:
Villa Obrera 1934; Progreso 1944; Cánova 1946; Ciocetti 1947; Piana 1947; Frigorífico 1947; Villa Alberdi 1948; Bignami 1948; V. Antártida 1949; V. Aluvita 1949; Jardín Borsani 1950; Gianni 1951; Oeste 1951; Ceferino 1951; Tonini 1953; Belgrano 1953; Muner 1958; Matadero 1963; Barnabá 1968; Nuevo 1968; Pretto 1968; Provincial 1969; Modelo 1971; Municipal 1971; Los Rosales 1971; Don Bosco 1971; Fenizi 1971; Este 1972; Industrial 1977; Melipal 1978; El Trabajo 1979; I. Malvinas 1982; Cipolletti 1984; 25 de Mayo 1984; Pto. Argentino 1988; Padre Gardin 1988; CoVi.Tu. 1988; Palihue 1989; Suyai 1989; Parque Jardín 1989; Los Fresnos 1989; Los Cerezos 1991; Santa Rita s/f.
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  Se transcriben datos aportados del libro “Hechos y Realidades Reginenses” de Franco González, Imprenta “Las Grutas”(Las Grutas, 2009.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Aquella abuela que albergaba los secretos del lenguaje en su casa de Villa Regina Recuerdos inspiradores. Una visita al pueblo en el que pasamos momentos entrañables de nuestra infancia despierta pensamientos sobre el poder mágico de las palabras.

Aquella abuela que albergaba los secretos del lenguaje en su casa de Villa Regina.

Recuerdos inspiradores. Una visita al pueblo en el que pasamos momentos entrañables de nuestra infancia despierta pensamientos sobre el poder mágico de las palabras.
Villa Regina es una ciudad del Alto Valle de Río Negro, un paraíso patagónico a donde a principios del siglo pasado llegó una fuerte inmigración italiana que puso su arte y su esfuerzo en los trabajos de la tierra. Regina fue entonces una pequeña Italia, un territorio argentino en el que la mayoría de sus habitantes hablaba en italiano. Esa era la lengua que se oía en las calles, en las panaderías, en la sobremesa de las casas y en las conversaciones que se alargaban en las noches de verano bajo las estrellas o los parrales cargados de uva chinche. Los contratos se arreglaban en italiano, también en esa lengua se contaban los secretos, y las alegrías familiares, y las tristezas más hondas. Lengua, tierra y trabajo. La intensidad del perfume de las manzanas y las peras nacía en las chacras cercanas y llegaba al pueblo, que creció al pie de la sierra.
En el mismo paisaje, sierra y ciudad, tan fundidas que no puede pensarse una sin la otra. El dulzor que venía de la fábrica de sidra impregnaba las calles, era un elixir que ablandaba el aire.
En su casa de Villa Regina, mi abuela italiana rezaba el rosario en español; con devoción pero en una lengua que no era la suya. Cada día, en la penumbra de su cuarto, en soledad, en la urgencia, con una rapidez tan concentrada que las palabras se pegaban unas a otras.
Los labios gruesos se movían rápido en movimientos cortos que iban regulando el aire dentro de su boca. Cerraba los párpados mientras musitaba sus rezos y en cada cuenta del rosario ponía el fervor de las personas que tienen una fe enorme en la palabra. Me recuerdo a su lado, oyendo el susurro de las oraciones. El aire salía de su boca convertido en palabras que me zumbaban alrededor. Tengo el espesor de ese zumbido suyo anidado en mi oreja desde aquellos días. Yo era una niña pero podía verlo, era en esas palabras en las que mi abuela tenía puesta una enorme confianza. Aquella lengua, que no era la suya, era sin embargo la intimidad más pura, y era también el diálogo que se elevaba más alto.
En aquellas noches calurosas hubo veces en que, las dos encerradas en su cuarto, yo confundía el rezo de mi abuela con su propia respiración. Eran momentos de incertidumbre en que yo no podía reconocer en la pesadez de aquella atmósfera penumbrosa de la habitación si eso que yo oía y que quedaba flotando y nos rodeaba los cuerpos eran sus oraciones o era el aire que entraba y salía de su boca. ¿Era una sílaba o una exhalación? Instantes en los que se fundían la palabra y el aire y era imposible separarlos.
Vuelvo muchas veces a esa escena de mi abuela rezando en Regina. Y cada vez que vuelvo entro en el susurro de una lengua que es también la mía pero que aun así no entiendo. No pude verlo entonces pero lo veo hoy, en la ebullición de esas palabras había también angustia. Ella había dejado a sus padres en un país que había atravesado dos guerras, a sus amigos, su pueblo. La certeza de que no volvería a verlos nunca más ahondaría esa angustia. La voz de aquellos rezos no tenía sin embargo la letanía de los oficios religiosos. Era una voz que buscaba la salvación, sí, pero estaba muy cerca de la agitación de los deseos.
Una voz empeñada en avanzar y dejar atrás el dolor. Pero ¿por qué mi abuela rezaba en la lengua de este país en la que ella era una inmigrante? Esa mujer italiana pedía por su propio futuro en una lengua que no era la suya. Tal vez en los nuevos enunciados ella buscaba también nuevos discursos y se alejaba así de las palabras que habían redactado un pasado de ausencias y de pérdidas. ¿Nuevos acentos para una vida que mi abuela desearía mejor? ¿Buscaba que al estrenar ella una gramática la nueva sintaxis desplegara el umbral de otros horizontes? Tal vez creyera que una semántica diferente le traería por fin los signos de la felicidad. Quizás mi abuela sintió que rezar en español era existir en la lengua del otro y por lo tanto ser reconocida por los demás. Tal vez fuera el camino para ser menos extranjera, para olvidar en parte, al menos en aquellos discursos tan sentidos, la extraterritorialidad a la que estaba confinada.
Cada día, las palabras nos ponen de pie, nos hacen avanzar, ir hacia los otros, atravesar las horas. Con la palabra establecemos diálogos con la historia, la filosofía, la ciencia, las religiones. Tratamos de esclarecer y comprender lo que nos preocupa, nos deslumbra, nos resulta oscuro. La lengua nos permite salir de las experiencias más perturbadoras y abordar el inmenso enigma que es el yo, acercarnos al secreto que son los otros, intentar comprender el misterio que somos todos.
Algunas tardes de verano, cuando hacía demasiado calor para quedarse dentro del cuarto, mi abuela me llevaba a la acequia. Bajábamos después del mediodía por una calle de tierra caminando por debajo de la sombra de los árboles que bordeaban el camino. No era sólo por la frescura del agua por lo que me gustaba ir a la acequia. Es que en aquellas tardes en el canal, el rumor que el viento formaba en el agua o entre las ramas más altas de los álamos sonaba igual, exactamente igual, que el susurro de las palabras que respiraban en la boca de mi abuela.
Nuestro futuro no existe sino en el lenguaje. Sólo en nuestras palabras vive el tiempo que todavía no llegó. Sin palabras, tampoco tendríamos futuro. Como mi abuela, algunos días todos libramos una batalla contra nosotros mismos. Son días en que arribamos a una tierra que nos resulta tan extraña que somos allí inmigrantes. Hay en cada uno de nosotros elementos que al interpelarnos nos tensionan y entramos en conflicto. Nuestra historia, el pasado, la educación, los deseos, los sueños, la realidad. Nuestra existencia está condicionada por la posibilidad de desarrollarnos dentro de una lengua. Nuestras vidas, limitadas por las palabras, cuelgan de los hilos del lenguaje. Tal vez mi abuela lo intuyera y por eso algunas veces ella ponía tanto empeño en enseñarme a rezar. Fue la primera en creer que las palabras iban a salvarme. En esa transmisión me legó también el misterio que se oculta en el lenguaje y el silencio. ¿Era fraseo o una inhalación? ¿Cadencia, o la aspiración del aire más pesado? ¿Era poesía o era respiración? ¿O eran uno para ella?, ¿o fueron uno desde entonces para mí?
Angela Pradelli es escritora. Autora de numerosos libros, Premio Clarín Novela 2004.
Publicado en Diario "Clarin", 17 de Septiembre de 2017.-

martes, 12 de septiembre de 2017

LOS NIÑOS DE LA ESCUELA Nro. 52 DE VILLA REGINA. APORTE: Carlos Basabe.

Discepola, Bercini, Recalde, Carrilao, Basabe, Perazzoli, Erdozain, Zecca, Cejas, María Rodríguez, Titi Allemanni, Ana María Picotti, Salvucci, Ridolfi, "Lo siento se me confundes los nombres"-dice Carlitos- y los que faltan con el aporte de los lectores serán incorporados Dios mediante.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Vídeos de nuestra Banda Municipal de Villa Regina. ¡BIEN DE REGINA!





Vídeos de la Banda Municipal de Villa Regina realizado por Rubén Fagotti en el 2.013.
Casi nació con la Colonia bajo la iniciativa del cura friulano Marcelo Gardin, hoy está llena de presente superando todas las crisis y ¡en la Argentina! En la actualidad sigue funcionando y participa de distintos eventos.
¿Quiénes integraron la Primer Banda de Música bajo la dirección de Andreussi?
Fueron: Andrés Zenni Picchio, (trombón), Romeo Benedetti, Juan Rotter y Eduardo Andreussi (trompetas), Ezio Rozza (corneta), Antonio Giustincich, Cayetano Rotter, Agrippino Stefenon, Santos Carrá (clarinetes), Amelio Donolo y José Rozza (bombardinos), Antonio Rozza y A. Sepulcri (bajos), A. Alippi (bombo), Guido Angeli, Luis Zanotti Fragonara, Aquiles Trettel y Rino Rotter (Genis).
El debut como Banda de Música (así se la denominaba en sus inicios), teniendo como director a Eduardo Andreussi, se efectivizó el 9 de julio de 1932 en los actos oficiales de Ingeniero Huergo (el Km. 1120).
LA BANDA MUNICIPAL "ROMANDINO GROSSI" HOY.
Está dirigida por el Prof. Daniel Vertua.

Dice Rubén Fagotti en el mensaje del vídeo: "Es un audio ensayo de la banda de 17 minutos sin cortes que personalmente tenia guardado en un cassette desde hace mas de 12 años, pero se cree que este data de hace mas de 40 o 50 años, no se como ni quien lo grabo originalmente porque en esa época se supone que no existían aparatos para registrarlo en la zona.
(AL  AUDIO SE LO DEJO ORIGINAL Y LO PASE SOLO POR CONSOLA A PC SIN APLICARLE GRAVES O AGUDOS, SOLO SE NIVELO EL VOLUMEN)
Se aceptan datos e información."

¡Muy buen aporte el vuestro Rebén Fagotti!


jueves, 7 de septiembre de 2017

EFEMÉRIDES REGINENSES: 7 DE SEPTIEMBRE DE 1974 fue creado el Centro Industrial Reginense.

7 DE SEPTIEMBRE DE 1974: Fue creado el Centro Industrial Reginense, comisión que dirige el Parque Industrial de Villa Regina, contando con una superficie de 400 hectáreas y una reserva de 400 hectáreas, con un frente de 2.800 metros sobre las vías del ferrocarril y la ruta 22, emplazado en las bardas.
Es su objetivo trasladar, reubicar y radicar industrias, propender al desarrollo económico y social, diversificar la economía, crear fuentes de trabajo y permitir el adecuado desarrollo urbanístico de Villa Regina.
La Presidencia le corresponde al Intendente  Municipal  por Decreto provincial Nº 997, el Poder Ejecutivo de Río Negro declaró de interés provincial al Centro Industrial  Reginense.


Fuente de información “Historia de Villa Regina y sus memorias”. Autor: Franco González.
Fotos archivo ¡BIEN DE REGINA!