lunes, 24 de julio de 2017

LOS 90º AÑOS DEL ING. FRANCISCO GALLETTA.



LOS 90º AÑOS DEL ING. FRANCISCO GALLETTA.
23 de Julio de 1927: nace el Ing. Felipe Galletta hijo de Adolfina Felipa Carmeni  y Felipe Galletta.
Dice el Ing. Francisco Galletta en una nota del7/11/1996 públicada en el periódico "El Ciudadano":"No habiendo aún estación de ferrocarril en Villa Regina bajaron en Ing. Huergo(...) las familias que hago referencia fueron Vicente Gianni, José Librio, Juan Rimaudo, Felipe Galletta, Zambito y Guerra, la mayor parte eran sicilianas" ( Los datos pertenecen a la investigación de la historiadora Silvia Laura Zanini que figuran en el libro "LAS HISTORIAS QUE NOS UNEN", pág. 20).
La familia Galletta es una de las familias pioneras de Regina que se dedica al comercio y a las actividades vinculadas a la fruticultura.

Felipe Galletta es uno de los primeros colonos en el año 1957 funda una empresa tradicional en la Ciudad de Villa Regina que tiene hoy influencia comercial en Río Negro y Neuquén dedicado a la prevención de heladas y el riego que hoy es conducido por su hijo el Ing. Francisco Galletta y nietos; su hijo Francisco Galletta ha sido Concejal Municipal y Convencional Municipal que redactó la primera Carta Orgánica de la Ciudad de Villa Regina y fue Rector del Colegio Nacional N° 11 “Presbítero Extraigas” (hoy CEM 11) que por cinco años prestó sus servicios en forma honoraria. Su gran labor tuvo sus frutos en el año 1958 con la primera promoción de bachilleres.
Foto y video pertenecen son de autoría del Sr. Rafa Galletta. Gracias.

viernes, 21 de julio de 2017

EFEMÉRIDES REGINENSES: el 21 de julio de 1974 el CLUB ATLETICO REGINA debutaba por primera vez en la máxima categoría DEL FÚTBOL ARGENTINO.-

EFEMÉRIDES REGINENSES: el 21 de julio de 1974 el CLUB ATLÉTICO REGINA debutaba por primera vez en la máxima categoría DEL FÚTBOL ARGENTINO.-

Equipo grande, el albo uno de los únicos cinco equipos de la Patagonia que jugaron en primera división, con los grandes.
El ALBO en el Fútbol grande. El 21 de julio de 1974 el CLUB ATLÉTICO REGINA debutaba por primera vez en la máxima categoría DEL FÚTBOL ARGENTINO.-

El torneo NACIONAL de ése año lo tuvo como protagonista de la zona C junto a diversos equipos denominados grandes San Lorenzo de Almagro ( que sería el campeón) Racing Club de Avellaneda, Ferro, Chacarita junto a los equipos del interior Godoy Cruz de Mendoza, Mandiyú de Corrientes, San Martín de Tucuman y Aldosivi de Mar del Plata.- Su debút fue contra Chacarita en condición de visitante y logra un triunfo histórico de 1 a 0 con gol marcado por Pasini. El Albo formó con Galant, Correia, Liguori, Coll y Rivero, Trullek, Strak y Sánchez, Franco, Pasini y el bambi Flores. DT Di Julio.- En Chacarita debutaba ese día Claudio Oscar Marangoni como mediocampista por derecha.- La campaña fue de 18 partidos jugados, tres ganados, seis empatados y el resto perdidos.
Se destacan este triunfo, y luego contra Huracán de Comodoro por el interzonal y como local contra Mandiyú. También los empates contra Chacarita, Ferro y Racing. Uno de los momentos más emotivos fue cuando inauguró la cancha 15 de setiembre jugando contra Ferro . Empataron 1 a 1 con el estadio colmado de gente y récord de recaudación.Fueron momentos memorables del fútbol regional porque era la segunda participación de un equipo rionegrino en la máxima categoría ( el año anterior lo había hecho Cipolletti) y la posibilidad de competir con los grandes equipos capitalinos. Y para la zona fue un acontecimiento inédito, porque al arribo de estos grandes equipos, permitieron que equipos locales también se reforzaran y elevaran el nivel de competencia provocando entre otras cuestiones, la concurrencia masiva a estos espectáculos.

Estadísticas, imágenes relatos se encuentran en el libro Momentos Inolvidables del Fútbol Regional de Darío Buonaventura.
Fuente de información e imágenes: Facebook de Darío Buonaventura.

viernes, 14 de julio de 2017

El Sr. Pantaleone Sergi remite un interesante recorte del “Corriere degli italiani” editado en Buenos Aires en el año 1963.

El Sr. Pantaleone Sergi remite un interesante recorte del “Corriere degli italiani” editado en Buenos Aires en el año 1963 donde habla de Radio de Villa Regina, L.U. 16 Radio Río Negro y la nueva escuela de Arte firmado por el Sr. Italo Biffi. 
Dice en dicho correo electrónico donde aprovecha para “saludar a los amigos de Villa Regina.
Siempre espero volver a su hermosa ciudad. Tal vez para degustar una copa de Malbec, lo mejor de Argentina. Sinceramente. Pantaleone Sergi.”
Gracias Estimado Sergi por vuestros aportes a la historia de Villa Regina y lo esperamos por nuestra Ciudad.

Con gusto se publica en ¡BIEN DE REGINA!

Está en idioma italiano. Agrandar si quiere visualizar mejor.

domingo, 2 de julio de 2017

Estas fotos que pertenecen al Face de la Cooperativa de Trabajo LU 16 Radio Río Negro Limitada que ¡BIEN DE REGINA! las publica con gusto.

Estas fotos que pertenecen al Face de la Cooperativa de Trabajo LU 16 Radio Río Negro Limitada que ¡BIEN DE REGINA! las publica con gusto.
Una radio pionera en el sur argentino que hoy sigue como Cooperativa de Trabajo donde Reginenses vuelven a recuperar la historia de esta radio AM de Villa Regina.
En Villa Regina, la Perla del Valle el 1° de Julio de 1963, en un local ubicado en la calle Reconquista al 182, comienza su emisión en la frecuencia del 1.080 del dial LU 16 RADIO RÍO NEGRO que se convertiría así en pionera de las radios del Alto Valle del Río Negro. La frecuencia cambia al 1.000 KHZ y se sitúa en la calle Reconquista al 135.

RECORRIENDO LA SILUETA DE NUESTROS CAMINOS, BAJO EL CIELO SUREÑO AL PIE DE LAS BARDAS MILENARIAS DONDE POSA SUS PLANTAS EL INDIO, TESTIGO SILENCIOSO DE NUESTRA LABOR LU16 RADIO RÍO NEGRO HA TRANSMITIDO DESDE VILLA REGINA , RÍO NEGRO, REPÚBLICA ARGENTINA EN LA FRECUENCIA DE 1000 KILOHERTZ...INICIA ASÍ LA PAUSA DEL DESCANSO..CUBRIENDO CON SU CALLADO MANTO DE ILUSIONES A NUESTROS HOGARES...Y JUNTO A USTED LU16 RADIO RÍO NEGRO QUE LUEGO DESDE LAS 06:00 HORAS LE BRINDARA LO MEJOR TRATANDO DE AMENIZAR SU JORNADA..DISPONIÉNDOSE CON SUS DESEOS DE BUENAS NOCHES, BUEN DESCANSO, BUEN DESPERTAR..............................(Hermoso cierre creado por Noe Seguino).

En el 2013 las radios de Villa Regina (LU 16 Radio “Río Negro y FM Río Negro) y  de Cipolletti (LU19 Radio “La voz del Comahue” y FM Comahue) pasó a manos del  Sr. Hugo Benedetti comprando el paquete con un pasivo.
Ante la pérdida de fuentes laborales en el 2014 inicia esta emisora una nueva etapa pasó de ser una empresa privada a una cooperativa de trabajo limitada bajo el nombre “COOPERATIVA DE TRABAJO LU 16 RADIO RÍO NEGRO LTDA.”
El 30 de octubre del 2014 la Legislatura rionegrina aprobó, en primera vuelta, el proyecto para expropiar el inmueble donde funciona la Radio LU16, ubicado en Villa Regina, y los bienes muebles y equipos de comunicación, operación y transmisión de la emisora.
En el 2014 el Gobierno de Río Negro, a través de la Dirección de Cooperativas y Mutuales, entregó la matrícula y documentación estatuaria a la Cooperativa de Trabajo LU 16 Radio Villa Regina Ltda., incluida en el programa nacional de empresas recuperadas. La entidad social constituida legalmente por trabajadores de la emisora establece una nueva experiencia basada en el asociativismo.
El 3 de Julio del 2015 decide bautizar al estudio Raúl Horacio Pereyra en un justo homenaje y reconocimiento al recordado y querido Locutor Raúl Horacio Pereyra.
Mayores datos de LU16 RADIO RÍO NEGRO en ¡BIEN DE REGINA!
Enlaces recomendados:

miércoles, 28 de junio de 2017

Vídeo del Círculo Trentino de Villa Regina - 55 años.

Video realizado con motivo de los 55 años de Círculo Trentino de Villa Regina, con fotografías de la historia de la institución, desde su fundación hasta la actualidad.
CT Villa Regina (25/06/2017).



UN POCO DE HISTORIA:
El Círculo Trentino de Villa Regina empieza un 18 de Febrero de 1962 en una calurosa tarde dominguera en el patio de Pietro Valgoi donde se reunen un grupo de trentinos  todos ellos venidos de esta región y radicados en Villa Regina.
Este grupo de trentinos (una de las colectividades en Regina más numerosas que vinieron de Italia) tienen la feliz iniciativa de conformar un Círculo Trentino.
Ese mismo  día 18 de Febrero de 1962 se pone en marcha, sin protocolo, egoísmos y con familiaridad. Se distribuyen los cargos y queda formada la comisión directiva provisoria del Círculo Trentino.
Un hecho curioso el electo para Presidente Agrippino Stefenon  no estaba presente en esa reunión.
Fueron sus socios fundadores: Pietro Valgoi, Guido Busarello, Aldo Valgoi, Giuseppe Perotto, Vittorio Valgoi, Rodolfo Aldrighetti, Elvino Pojer, Elvio Pojer, Serafino Delladio, Emilio Toller, Alberto Benedetti, Fortunato Nervo, Marco Valgoi, Girolamo Delladio, Rino Gottardi, Guido Boller, Elio Perazzoli, Giuseppe Trettel, Angelo Corradi, Angelo Busarello, Enrico Toller, Giuseppe Cristel, Elia Deflorian, Alfonso Lucca, Guido Angeli, Romeo Benedetti, Agrippino Stefenon.
Un 24 de junio de 1962 en la primera fiesta de San Vigilio se realiza la Primera Asamblea General de socios  en las dependencias de la Cooperativa  “California Rionegrina”.

De lo publicado en ¡BIEN DE REGINA!
Para mayor información de esa entrada con motivo de los 50º años de esta prestigiosa institución reginense.
El Círculo Trentino de Villa Regina, una  institución reginense nacida al amparo de las tradiciones, costumbres y recuerdos del grupo de trentinos que desde 1925 se han radicado en la zona.  
El Círculo Trentino de Villa Regina está dada por ser el tercero más antiguo y de mayor trayectoria dentro de los sesenta y cinco que existen en la Argentina y la colectividad trentina en Villa Regina es la quinta del país y la única que en nuestra Ciudad tiene sede propia renovada. ¡ORGULLO REGINENSE!

lunes, 26 de junio de 2017

Obsequio realizado por la Asociación de Bomberos Voluntarios de la ciudad de General Roca el 24 de junio de 2017 a la Asociación de Bomberos Voluntarios “Antonio Carmelo Pirri” de Villa Regina con motivo de sus 57 años. Por aquellos tiempos una manera de reconocer era mediante de afiches que se pegaban en los comercios. Una propiedad que alquilaba el Sr. Antonio Pirri sufrió un importante incendio y asistieron al mismo los Bomberos de General Roca. Estos hechos reiterados fueron el inicio del cuartel de Bomberos Voluntarios de Villa Regina.

Obsequio realizado por la Asociación de Bomberos Voluntarios de la ciudad de General Roca el 24 de junio de 2017 a la Asociación de Bomberos Voluntarios  “Antonio Carmelo Pirri” de Villa Regina con motivo de sus 57 años. Por aquellos tiempos una manera de reconocer era mediante de afiches que se pegaban en los comercios.
Una propiedad que alquilaba el Sr. Antonio Pirri sufrió un importante incendio y asistieron al mismo los Bomberos de General Roca. Estos hechos reiterados fueron el inicio del cuartel de Bomberos Voluntarios de Villa Regina.
Fue un 18 de junio 1960 donde  grupo de vecinos ven la necesidad de contar en nuestra ciudad con un cuerpo de Bomberos Voluntarios, ante el incremento notable en esa época de Galpones de Empaque y Aserraderos, algunos de los cuales habían tenido siniestros con consecuencias de destrucción total, se requería la intervención de los Bomberos de General. Roca  que era la ciudad vecina más cercana con ese servicio.
Este grupo de vecinos  se reunieron en principio en la sede del Consejo Municipal.
El día 18 de Junio de 1960 quedó contituída la  Comisión Provisoria Pro Cuerpo de Bomberos de Villa Regina con la participación de los Señores: Ruggero Serravalle,Oscar de la Canal, Manuel Rinland, J Kloster, T Oleart, Francisco Viero, Pedro Cardelli, Juan Monopoli, Guido Cariatore, Rosario Alfonso, Pedro Vitulich, Miguel Fernández, Raúl Orazi, Antonio Carmelo Pirri, Juan Filipuzzi, Justo Fernández Lorenzo, el Jefe desde la Comisaría Local Comisario González, y especialmente invitados Walter Kauffmann, Spada y Sub Comisario R. González, integrantes del cuerpo de Bomberos de Gral. Roca. Siendo padrinos de Bomberos Voluntarios de Villa Regina la Asociación de Bomberos Voluntarios de Gral. Roca.
De acuerdo al testimonio oral recopilado por ¡BIEN DE REGINA! de un colaborador de esta firma comenta lo siguiente: “Haciendo memoria entre 1948 y 1949 estaba Antonio Pirri reunido con la familia Massaccesi y Harina festejando el casamiento de ambos.
En el galpón que alquilaban, propiedad de Discepola, ocurrió efectivamente este lamentable siniestro se quemaron cajones cosecheros de sauce colorado que se compraron en la “Estancia La China” de Valle Azul que perteneciera a Natalio Félix Botana Director-Fundador del influyente y sensacionalista Diario “Crítica” y el cruce lo efectuábamos en bote con madera cortada por el río Negro frente a la estación de trenes de Ing. Julián Romero. Y se armaban en el galpón de Regina.
Cuando aconteció el lamentable incendio le avisaron a Antonio Pirri quien le dijo a Máximo Massaccesi ‘espero que no te hayas olvidado de hacer el seguro…’ Cuando se llegó al galpón todo estaba quemado.
Por buena fortuna estaba asegurado en la Unión Gremial cuyo representante era Massaccesi. 

Como sería de importante algo así que sucediera en Villa Regina, una población de unos 5.000 ó 7.000 habitantes aprox., que cuando le entregaron el cheque y le sacaron la foto lo publicaron en  un periódico “Adelante” de Mario J. Franco si mal no me acuerdo que se editaba por esos años…".

domingo, 18 de junio de 2017

18 de Junio de 1962: se inaugura en el barrio “Antátida Argentina”, la Escuelita Parroquial “Antártida Argentina”.

18 de Junio de 1962: se inaugura en el barrio “Antátida Argentina”, la Escuelita Parroquial “Antártida Argentina”.

El barrio Antártida Argentina de Villa Regina  llamado así por las características de salinidad del terreno de su asentamiento.
En un principio el Padre Rondini pidió a su párroco Buttignol la construcción en el barrio de la capilla San Sebastián, autorizada la misma el padre oficiaba misa allí aún antes de concluirla porque lo hacía sin contar aún con piso y cielorraso. Los vecinos sabiendo lo acontecido en el barrio Don Bosco también solicitaron al padre una escuelita, las necesidades de escuela eran las mismas aludidas en el barrio citado. La más cercana era la N° 105, a unos 4 kms.
La Escuela Primaria Antártida Argentina comenzó sus clases en el edificio sin terminar de la capilla San Sebastián, en el barrio del mismo nombre, casi exclusivamente con el primer grado porque eran muy pocos los chicos que habían aprobado el mismo.
El 18 de Junio de 1962 se inaugura en el barrio “Antátida Argentina”, la Escuelita Parroquial “Antártida Argentina”.
Esta escuela soluciona el grave problema de los barrios ya que más de 50 niños, como se había constatado, no concurrían a ningún centro educacional motivado las distancias que debían que recorrer.
Villa Antártida, un Barrio en donde la mayoría eran personas chilenas o hijos de chilenos que se vinieron a buscar trabajo a la localidad.
La escuela nace en 1962 en la Capilla. Y fueron contribuyendo la escuela organizando Ramadas en el Club Pago Chico hasta que finalmente, en 1967, se creó oficialmente como escuela Antártida Argentina.
El nombre de la Escuela fue impuesto por sugerencia del Comisionado Municipal Enrique Báez.

Cabe destacar que fue el Padre César Rondini uno de los precursores en formar esta escuela que, hoy, alberga a cuatrocientos alumnos en ambos turnos y se propone, entre tantos otros objetivos, brindar herramientas para alcanzar un aprendizaje significativo.

LA FOTO DOMINGUERA DE ¡BIEN DE REGINA!: PADRE É HIJO "TINO" SALAS Y "COQUI" SALAS.


Foto: Año 1.999.

miércoles, 14 de junio de 2017

14 DE JUNIO DE 1926: POR DECRETO DEL PODER EJECUTIVO NACIONAL, SE DISPONE LA PROSECUCIÓN DE LAS OBRAS DEL CANAL PRINCIPAL Y SECUNDARIOS ENTRE ING. HUERGO Y CHICHINALES.

14 DE JUNIO DE 1926: POR DECRETO DEL PODER EJECUTIVO NACIONAL, SE DISPONE LA PROSECUCIÓN DE LAS OBRAS DEL CANAL PRINCIPAL Y SECUNDARIOS ENTRE ING. HUERGO Y CHICHINALES.
14 DE JUNIO DE 1926.
POR DECRETO DEL PODER EJECUTIVO NACIONAL, SE DISPONE LA PROSECUCIÓN DE LAS OBRAS DEL CANAL PRINCIPAL Y SECUNDARIOS ENTRE ING. HUERGO Y CHICHINALES (20 KMS.) INVIRTIÉNDOSE LA SUMA DE $ 260.000,00.
DE ESTA MANERA EL CANAL PRINCIPAL PROYECTADO POR EL ING. CÉSAR CIPOLLETTI, TENDRÁ 130 KMS., DESDE LA BOCA-TOMA HASTA EL CAMPO DE LA SUCESIÓN DE CAYETANO DOMÍNGUEZ.

Publicado en páginas el libro "Historia de Villa Regina y sus memorias" de Franco Gonzáles, páginas 203/204. Foto ilustrativa publicada en ¡BIEN DE REGINA!

martes, 13 de junio de 2017

Las carreras en Villa Regina. El automovilismo... Aquellos años de "Cafeteras"....

Estimados lectores de ¡BIEN DE REGINA! se publican estas fotos ("los tuercas reginenses" encantados de la vida) estas fueron recopiladas por el Sr. Héctor Alberto Guglielmin. Muchas Gracias por vuestro aporte. Faltan nombres, apellidos y época pero lo POSITIVO es recopilar y difundir para que estas fotos no se pierdan.

lunes, 29 de mayo de 2017

"LLEGAMOS A LA COLONIA REGINA EN 1925”. Lo cuentan las hermanas Antonia y María Marco, quienes vieron nacer Villa Regina. Ellas son 2 de los 7 hijos que tuvieron los inmigrantes vascos Benito y Claudia Marco. Sus padres, sus maridos Juan y Benjamín Liberati y sus hijos fueron y son chacareros. María y Antonia Marco llegaron a Villa Regina en 1925, cuando este sitio era una colonia dibujada en un mapa e insinuada en el suelo.

"LLEGAMOS A LA COLONIA REGINA EN 1925”. Lo cuentan las hermanas Antonia y María Marco, quienes vieron nacer Villa Regina. Ellas son 2 de los 7 hijos que tuvieron los inmigrantes vascos Benito y Claudia Marco. Sus padres, sus maridos Juan y Benjamín Liberati y sus hijos fueron y son chacareros.
María y Antonia Marco llegaron a Villa Regina en 1925, cuando este sitio era una colonia dibujada en un mapa e insinuada en el suelo.

LLegaron con sus padres, españoles ambos, y con tres hermanos nacidos en este país. Venían de Choele Choel. Cuando arribaron al Valle, María tenía 4 años y Antonia 6; aun así recuerdan perfectamente la tierra que empezaron a sembrar, el paisaje desolado de este pueblo que nacía.

El padre de ambas, Benito Marco, había conocido a su mujer en su pueblo, Garde, situado en Pamplona (Navarra), al pie de los Pirineos. Pero fue aquí en Argentina que los Marco iniciaron una relación.

Claudia Marco tenía el mismo apellido que su esposo, pero no eran parientes. Claudia llegó a la Argentina con su tía Juana, quizá siguiendo los pasos de Benito.

Esta tía, casada pero sin hijos, tenía campos en la provincia de Buenos Aires. Ella y su marido eran estancieros que pasaban nuestros veranos en Argentina y los inviernos en España. Así vivieron durante décadas y, cada regreso a la Argentina, Juana traía un sobrino o sobrina que empezaban a hacer sus primeros pesos trabajando con ella en un almacén de ramos generales que había abierto cerca del campo.

Así llegó la madre de las hermanas Marco a este país. Tenía 19 años. Dejó en España a sus padres y seis hermanas. "La única mujer que vino a la Argentina fue ella y pasó 50 años sin ver a su familia. Cuando regresó a España, todas sus hermanas estaban muy cambiadas, eran ancianas", recuerda María.

Benito Marco había llegado al Territorio de Río Negro con un primo, con quien se estableció en Valcheta para cuidar hacienda. "Allí, en Valcheta, mi madre tenía un hermano casado que había llegado, junto a otro hermano, a este país antes que ella relata María , y allí empezó la relación con mi padre. Se casaron en 1913, en Choele Choel, pero siguieron viviendo un tiempo en Valcheta, en la casa del hermano de mi madre".

"Eran vascos, pero dejaron de hablar su idioma. La juventud no quiso hablar el vasco; se quedaron con el castilla, como le decían... Bueno, en realidad, no se los enseñaron, porque cuando ellos eran chicos en la escuela hablaban el nacional, que era el castellano...".

El matrimonio Marco se mudó a Choele Choel, donde se afincaron en una tierra fiscal, en la chacra 91 en la Isla Chica. "Estuvieron allí 12 años. Tenían animales, pasto, plantaban frutales y verduras, hasta que un día los desalojaron. La idea era hacer mejoras y pedir el título de propiedad, pero los desalojaron. Mi mamá estaba entonces embarazada de su quinto hijo, pero no les importó... A los pocos días de salir de Choele nació mi hermano Tito, en una casa que nos habían prestado. Y poco después vinimos a la Colonia Regina. Mi papá sabía que acá estaban loteando y pidió una tierra. Se la otorgaron. Cuando vinimos no estaba ni la estación de tren acá. Bajamos en Huergo, creo".
  

NUEVA TIERRA, NUEVA VIDA.

"Cuando llegamos, no pudimos quedarnos a vivir en la casa de la chacra porque no la habían terminado. Entonces entregaban la tierra con una casita ya hecha y los canales trazados. Fuimos, transitoriamente, a una casa prestada en otra chacra. Mi papá inmediatamente empezó a trabajar la tierra que le habían otorgado; pagó la diferencia y pidió una casa más grande. Eramos 8 de familia y aquí nació el último hijo. La familia quedó conformada por José Vicente, Francisco Julio, Benito Carmelo, Oscar, Rebeca, María y Antonia. Vinimos con los animales que teníamos en Choele, especialmente vacas y caballos...".

Benito Marco era agricultor, tenía hacienda y, como casi todo vasco, sus vacas lecheras. Sus hijas se encargaban de ordeñarlas y de repartir la leche. "Durante 25 años ordeñamos relata Antonia . Vendíamos por Regina y por Villa Alberdi (situada a 10 km de Regina y a 4 de la aduana), donde también le ordeñaban a otra gente... ¡Có

mo se trabajaba antes!... Mi mamá hasta hilaba la lana para hacernos las medias, cocinaba para todos, lavaba, planchaba, hacía los lácteos, faenaba, hacía las sábanas, la ropa para todos. La verdad era todo artesanal y hecho en casa".

"Cuando éramos chicos, íbamos en sulky al pueblo; los que teníamos sulky añade María los que no, venían como podían. Algunos colonos venían hasta Regina arriba de la rastra, tirada por sus caballos. Los que íbamos caminando a la escuela o a los bailes, íbamos en zapatillas y nos cambiábamos de calzado al llegar al pueblo. Con mis hermanos, de chicos y de muchachos, hacíamos reparto de leche. La verdad es que trabajamos como burros".

"Las mujeres en la chacra hacíamos de todo cuenta Antonia . Desde chicas teníamos una o varias responsabilidades. Después de casadas, criábamos a los hijos y por la noche yo bordaba con una lamparita, con una vela o hacía ropa con la máquina de tejer".

"Pero antes valía la pena el esfuerzo, porque podíamos progresar... Por suerte fuimos a la escuela, veníamos todos juntos caminando por un camino de tierra a la escuela 52, que quedaba a unos kilómetros de la chacra. Era la única escuela de la Colonia".

"De grandes íbamos a las fiestas del pueblo, al cine y a ver partidos de fútbol continúa su relato . Se salía en familia, éramos todos muy unidos. Ibamos al baile en el Club Regina. Cuando terminamos la escuela veníamos en bicicleta a aprender a coser y a bordar. Nos hacíamos la ropa siempre".

Esta Colonia, de origen italiano, también albergó otras nacionalidades. Las hermanas Marco recuerdan a sus vecinos: algunos de origen yugoslavo, otros austríacos, los había españoles y la gran mayoría, colonos italianos. María y Antonia Marco se casaron con dos hermanos, italianos y vecinos de chacra: Juan y Benjamín Liberati.

"Eramos de distintas nacionalidades, pero hicimos como una gran familia. Nos juntábamos todos los vecinos a bailar y a divertirnos. Teníamos un fonógrafo para pasar música, nos divertíamos mucho, generalmente los sábados o los domingos... Después, cuando las familias Liberati y los Marco se fusionaron sigue Antonia pasábamos la Navidad en lo de los Marco y Año Nuevo en lo de los Liberati. Nos separaba apenas una calle". Aún hoy estas familias son vecinas.

"Todos los colonos estábamos más o menos en lo mismo agrega María . Nos asentábamos, seguía el desmonte, luego a sembrar alfalfa y, cuando la tierra estaba mejor, plantábamos viña o tomate. Pero en un momento había mucho tomate y no te lo recibían, o se helaba la viña y te quedabas sin nada".

"Cuando tuvimos la vid, empezamos a hacer ensayos para proteger de las heladas relata Joaquín Liberati, esposo de Antonia, quien recuerda que ponían algunos tarros con gasoil y lo quemaban para aumentar la temperatura ambiente . No podíamos defender con agua porque no siempre coincidía el turno del riego con el frío. Entonces contaba la suerte. Un año cayó una piedra que dejó la viña como en invierno, sin una hoja... Pero bueno, siempre nos arreglamos para seguir adelante".


EL PUEBLO DE VILLA ALBERDI.

Pasaron los años, la alfalfa y los viñedos habían dado lugar a los frutales y los hijos de Benito y Claudia Marco fueron haciendo sus propias familias.

Parte de la Colonia Regina, propiedad de la familia Zorrilla, se subdividió en la década de 1940 y, en este fragmento, se inició un nuevo asentamiento: Colonia Alberdi, cuyo núcleo urbano fue el pequeño poblado de Villa Alberdi.

En esta fecha, la Colonia Regina tenía unos 2.000 habitantes y el pueblo, fundado en 1924 y estrictamente planificado, desbordó sus límites y se generaron asentamientos nuevos y se avanzó sobre el terreno para expandir la zona de chacras.

Cuando María y Antonia se casaron, se mudaron a una chacra en Villa Alberdi. El banco les prestó 100.000 pesos en el año '52, '53 para comprar. María recuerda los primeros años en esta zona: "Fue empezar todo otra vez. Hicimos esa chacra de cero. Costó, ¡cómo costó ver los árboles en ese lugar! Porque llegamos y era todo jarilla y alpataco, así que empezamos con el desmonte de 11 hectáreas. Después nos dedicamos fuerte a la producción de tomates. Le vendíamos a Fiorabanti, a Alberio y otros. Luego tuvimos viña y piletas donde hacíamos vino para vender", relata.

En Villa Alberdi vivían todas familias nuevas, pero cuenta María la gente se trataba poco porque trabajaba todo el día. "Aunque parezca mentira tratamos más ahora que estamos en la ciudad que entonces. Pero la gente, esa gente del tiempo fundacional, era muy solidaria. En esa chacra viví 50 años. Allí tuvimos los hijos y los criamos. No fueron fáciles los primeros tiempos: sin luz, sin gas, sin servicios ni comodidades. Pero también fue hermoso vivir la transformación, llegar cuando aquello era la nada y poco a poco ver llegar el verde y los frutales...".

"No me arrepiento de la vida que hice afirma María . Fuimos fruto del esfuerzo, porque fuimos colonos, venimos de una cultura del trabajo que pudo progresar porque nuestro esfuerzo fue compensado".

Joaquín Liberati recuerda que compraron, desmontaron y lo primero que hicieron fue un horno de ladrillos para poder hacer las viviendas. Hicieron pasto, después tomates hasta que crecieron las plantas, primero viña y después manzanas, peras, duraznos y ciruelas. Comercializaron muchos años en la Cooperativa Agraria. Recuerdan que había varias cooperativas cuando empezaron a vender fruta, entre ellas La Cooperativa Agraria, La Perla y otras. Hoy sólo queda una: La Reginense.

Por su parte, Antonia se casó con Benjamín Liberati. Ellos tienen dos hijos: Rubén y Daniel, cada uno tuvo dos hijos.

María tiene tres hijos: Juan Carlos, Luis Alberto y Roberto Benito, quienes le dieron 5 nietos.

Actualmente son los hijos de Antonia y de María los que manejan las chacras. Y ambas familias, Marco y Liberati, siguen trabajando las tierras plantadas por sus padres y sus abuelos.


Entrevista: SUSANA YAPPERT.

sábado, 6 de mayo de 2017

Otto Toncovich, el primer niño que llegó a Regina.


Otto Toncovich es uno de los primeros pobladores de la Colonia Regina. Llegó con sus padres, Juan y Luisa Toncovich, en la primavera de 1924. Sus primeros recuerdos lo llevan al camino que atravesaba en sulky para llegar desde Huergo a la Colonia, al tiempo de los grandes vientos, a la escuela de niños que hablaban en distintas lenguas, al gigantesco esfuerzo de los desmontes.
Cuenta Otto que llegaron a Huergo porque la Colonia Regina aún no existía. "Llegamos con el ingeniero Felipe Bonoli, quien convenció a papá de venir al Valle".
Juan Toncovich, su padre, era entonces contratista del Estado y había conocido a Bonoli en el Ministerio de Obras Públicas de la Nación. "Mi padre iba siempre al Ministerio a cobrar por distintas obras que hacía y Bonoli le decía que tenía que hacerse colono".
Toncovich hacía 25 años que se había ido de su país. Juan y su esposa nacieron en una aldea cerca de Rieca, ciudad portuaria situada sobre el mar Adriático. En esa región, relata Otto, la gente se dedicaba mayormente a la construcción; eran picapedreros, albañiles y toneleros. "Hay mucha gente de esta zona de Yugoslavia que vino a la Argentina con el oficio de toneleros. Mi padre aprendió el oficio de picapedrero y albañil. Eran tiempos en que no existía el cemento armado y las casas se hacían de piedra. Mi abuelo materno, en cambio, exportaba madera a Italia y mi madre recorría 12 kilómetros todos los días para ir a trabajar la tierra de su familia".
Alrededor de 1900 y apenas pasados los 16 años, Juan se convirtió en inmigrante. Cuando salió de Yugoslavia, ésta pertenecía a los imperios centrales. Su primer destino fue Sudáfrica, llegó allí después de la guerra de los boers. "Mi padre entonces era soltero y vivió con una familia de origen boer con la que trabajó".
No estuvo mucho tiempo en este país y cuando encontró oportunidad se embarcó rumbo a América. Juan tenía un hermano mayor que había estado en Argentina, de él escuchó las primeras referencias de este lugar. Aun así, primero se estableció en Chile. "Era el boom mundial del salitre de Chile -explica Otto- Europa demandaba gran cantidad de fertilizantes para sus campos y Chile era un proveedor de salitre, tanto como Perú, Bolivia y el norte argentino".
Toncovich trabajó un tiempo en Chile de picapedrero y luego se trasladó a Bolivia. "Allí -contaba- fue contratado por una viuda muy rica que le pidió que construyera el panteón de su familia. La obra le tomó tres años".
Desde allí bajó a la Argentina. Antes de la guerra de 1914 volvió a su pueblo a buscar esposa. Conocía a Luisa desde pequeño y con ella se casó. Volvía al imperio austrohúngaro, a la región croata. Ésa sería la última vez que lo vería en pie.
"Era costumbre entonces dejar a la mujer en su tierra y venir a América a hacer dinero para mandar a Europa. Mi papá le mandaba dinero a mamá y ella invertía en propiedades. Hasta lograron levantar un caserón de dos pisos; obviamente tenían la intención de volver a vivir juntos en Yugoslavia". Luisa estuvo lejos de su marido unos años. La sorprendió la guerra en la cual perdió a dos hermanos. El conflicto armado cambió los planes de millones de europeos, entre ellos Luisa, que decidieron migrar a su finalización.
Cuando el matrimonio decidió unirse, Juan vivía en el norte argentino y trabajaba como contratista de empresas del Estado. "Trabajó en las grandes obras de esos tiempos. En la construcción de la defensa del río Pilcomayo, en el Tren de las Nubes, en la obra del dique San Roque, entre otras. Contaba papá que cuando trabajó en el dique San Roque pagaba 50 centavos en la pensión y ganaba 7 pesos el jornal. ¡Un montón! Cuando vino mi madre, papá vivía en Jujuy, por eso yo nací allí".
Otto nació en Perico, Jujuy, en marzo de 1922, y su hermano Hugo nació en Salta, dos años después. En ese tiempo Juan andaba por los pasillos del Ministerio de Obras Públicas en Buenos Aires, en donde se topó con un hombre que cambiaría su vida.
"Papá estaba en Buenos Aires, tenía que cobrar un buen dinero en el Ministerio de Obras Públicas. Fue en esa oportunidad que conoció al ingeniero Bonolli, quien estaba gestionando la colonización de Regina. Bonolli convenció a papá de acompañarlo a emprender la colonización. Llegamos en setiembre de 1924 a Huergo. Vinimos con el ingeniero, le alquilamos una casa a Ledantes en Huergo. Papá venía todos los días en sulky con Bonolli a hacer la administración de la colonia. Claro que antes papá construyó la primera casa donde funcionó la administración. La primera casa de la colonia la hizo papá; ahora funciona allí un museo. Mis primeros recuerdos son de esa casa, del camino que recorríamos desde Huergo a la administración".
"Papá fue el primer niño de la nueva colonia -agrega su hija Susana-, el primer nene que caminó por las calles de Regina".
La colonia -relata Otto- se dibujó desde la actual ruta hacia el río Salado, pero finalmente se construyó a unos kilómetros de allí. Cuando la familia Toncovich llegó se ponía en marcha la denominada "primera zona". En las 100 primeras hectáreas se dividieron lotes de 15, 10, 7 y 1/2 y 5 hectáreas. Cuando se cubrió la primera etapa se siguió con la segunda, que abarcó desde el canal grande hasta el río. En esas primeras parcelas se hicieron las "casitas tipo colón". En las chacras de 15 y 10 hectáreas se hacía una casita con más comodidad: tenía dos dormitorios, cocina, despensa, galería y salita de estar. "Algunos colonos, como mi padre, pedían que les entregaran la tierra sin casa. Él sabía de construcción; se levantó su
casa y empezó el desmonte. Mi padre y un tío materno desmontaron una propiedad de 15 hectáreas. Primero les habían dado una tierra pero, como tenía mucho salitre, la cambiaron por otra que estaba cerca del río. Esa chacra aún la conservo". Allí hubo primero alfalfa, ajos, luego vides y frutales; fue reconvertida muchas veces. Los padres de Otto no hablaban mucho de los primeros tiempo, sobre todo de los años desagradables que pasó la colonia, cuando el sueño se convirtió en un mal negocio y los colonos tuvieron que pelear con los acreedores para no perder su tierras.
En esa lucha -recuerdan- pelearon duro las mujeres. "La mujer europea era muy trabajadora, realmente admirable el sacrificio y la abnegación con que hacían todo. Mi madre era una mujer muy trabajadora; trabajaba con mi padre en el campo y después seguía acá en casa con nosotros".
Pero los primeros tiempos fueron duros, también, por otro motivo. Según cuenta Otto casi ninguno de los colonos que llegaron al lugar tenía experiencia agrícola. Además -agrega- "el asesoramiento era casi nulo. El único que andaba por acá haciendo asesoramiento agrícola era el Chueco Bertúa, que venía con experiencia de haber trabajado en Cinco Saltos. Él recorría las chacras. Repartió los primeros frutales: cerezos, ciruelos, manzanos, perales, vides y nos dio un nogal y dos eucaliptus... La vid, después de la alfalfa que se ponía tras el desmonte, fue la plantación básica, pero nos dieron variedades de bajo rendimiento y calidad. Con otros colonos formamos la cooperativa La Reginense, una de las las cooperativas más viejas y la que aguantó más años".
Otto se ríe, hace un silencio y cuenta algunas anécdotas. "¿Quiere saber qué pasó con la
primera manzana que salió en nuestro monte? -pregunta-. Vino a vernos Bonolli y mi papá lo llevó a verla. Bonolli la arrancó y se la comió solo. A mí no me gustó nada que se la comiera él. Poco después tuvimos otro gesto distinto, cuando salió la primera perita. Mi mamá la dejó madurar y cuando estuvo a punto nos llevó a todos los hijos a cosecharla. Había llevado un cuchillito y nos dio un pedacito de pera a cada hijo".
Un recuerdo tan tierno como el que le trae su madre, atando las primeras peritas con un hilo: "¡Las ataba para que no se las llevara el viento!", cuenta conmovido.
"La primera producción de peras ya importante la llevamos con mi padre en cajones de fideos y de querosén, que eran los únicos cajones que teníamos entonces. La llevamos a FAI (Club Fuerza Amore e Inteletto) en una jardinera. Allí apilaban los cajones contra la pared. Hasta el día de hoy no sé a donde fueron esas peras", se ríe. "La segunda cosecha de pera la hicimos con mi tío a la mañana, las pusimos en cajones cosecheros sobre una chata, hicimos un parate para almorzar y cuando volvimos ¡el sol las había quemado todas! Fíjese: ensayo y error era la cosa. Así empezó la historia de la fruticultura en Villa Regina".
La familia de Otto siguió creciendo; aquí nacieron dos hermanos más: Juana y Bogoslav. Toda la familia colaboró para salir adelante y progresar; los niños fueron a la escuela y, al terminarla, se dedicaron a la fruticultura.
Hubo un período en que Otto se mudó a Tandil para comercializar su fruta. Se estableció allí entre 1948 y 1955. "Cuando empezamos a tener producción, nos dijeron que Tandil y Necochea eran dos buenas plazas para vender la fruta, así que fui a Tandil". Allí conoció a su esposa, Victoriana García, hija de españoles, quienes tenían una de las zapaterías más antiguas de Tandil. Con ella tuvieron tres hijos: Daniel, Olga y Susana, quien le ha dado sus nietas y lo acompaña desde que su esposa murió.
A medida que crecía la producción, los Toncovich se asociaron a la cooperativa frutícola La Perla y luego, ya solo, Otto formó una sociedad con dos productores con los que hizo un aserradero y un galpón de empaque. "Esto fue en 1959. Papá murió en 1956, quedamos con mamá en esa chacra y compramos dos chacras más".
Otto ha sido un lector impenitente, estudioso de su historia y avezado en su oficio de fruticultor, que cree que se le contagió por vivir en este lugar. Tiene ojos celestes, mirada tranquila, una serenidad que pierde cuando habla de la situación actual. "La fruticultura tiene sus épocas -afirma-, pero ocurre que el manejo comercial no se hizo bien. Las organizaciones de productores no entendieron bien y perdieron una gran oportunidad que se presentó con Corpofrut. Copiamos el modelo sudafricano que aún perdura y nosotros no pudimos hacer nada con él. Yo participé en Corpofrut y fui presidente de la Cámara de Productores (fue director y es socio de Jugos SA). Siempre me involucré, pero pese al esfuerzo, fueron más fuertes los intereses. Por eso la cooperativas fracasaron; las dictaduras no las permitieron y los corruptos y los ignorantes tampoco. Lamento que el gobierno provincial no haga nada para ayudar a los pequeños y medianos productores que están desapareciendo. Personalmente creo que el Valle no tiene futuro sin ellos".
Otto está convencido, tal como lo vio con sus propios ojos, de que el esfuerzo de todos puede cambiar el rumbo de las cosas.
Sus padres arribaron a Colonia Regina con el ingeniero Bonoli en setiembre de 1924.
Toncovich levantó la primera casa del lugar, la administración de la CIAC, hoy museo.

Esta familia, de origen yugoslavo, compró una de las primeras fracciones: una chacra de 15 hectáreas.
Entrevista: SUSANA YAPPERT. Publicado en Diario "Río Negro" en Suplemento "El Rural", sábado 9 de febrero de 2008. Cuadro de imágenes: ¡BIEN DE REGINA! de fotos publicadas por el Diario "Río Negro" en la misma nota.

miércoles, 12 de abril de 2017

Guido Pancani llegó a la Argentina con sólo 20 centavos. Lo exiliaban de Italia sus creencias socialistas. Aquí logró un mejor porvenir para su madre, su esposa y sus hijas.

El trabajo por la colonización.
Guido Pancani llegó a la Argentina con sólo 20 centavos. Lo exiliaban de Italia sus creencias socialistas. Aquí logró un mejor porvenir para su madre, su esposa y sus hijas.

Guido Pancani llegó al puerto de Buenos Aires desde la italiana ciudad de Pistoia en 1923. Siempre contaba que había llegado al azar, con 20 centavos en el bolsillo, sin recomendaciones y sin conocer absolutamente a nadie. Cuarenta años después, este incansable trabajador y gran luchador por el cooperativismo había logrado tener su chacra en Villa Regina y una ferretería que aún hoy abre sus puertas.
La historia comenzó cuando Guido llegó al puerto de Buenos Aires, en el ’23. Al poco tiempo consiguió trabajo en la Dirección de Irrigación, entidad encargada de realizar las obras de los canales de riego en el Valle de Río Negro. Así fue como Guido conoció la zona de Cervantes, a la que describía como “desierto, jarilla, agua turbia, muchas martinetas y liebres”.
“Confieso que me cansé de la soledad –explicaba años más tarde a una publicación local de Villa Regina–. Me trasladé a Ingeniero White y tres meses después me embarqué con el propósito de establecerme en Estados Unidos, deseo que no pude cumplir, desembarcando en Francia para retornar a Italia. Indudablemente, en mi interior se desataba una verdadera lucha que me confundía hasta el extremo de no dudar en cruzar y recruzar el océano”.
“No estuve mucho tiempo en Italia porque comenzó a operarse en mí un cambio notable –continuaba relatando–. A medida que transcurrían los días, se acrecentaba en mi ánimo el recuerdo de mi breve paso por la Argentina, hasta que terminó por transformarse en una obsesión. Lo que antes no me había gustado ahora me invitaba a volver, a tentar fortuna, a comenzar de nuevo. No tuve más remedio que volver a la Argentina para estar tranquilo conmigo mismo”. Guido decidió instalarse en Villa Regina y plegarse al original emprendimiento colonizador. Era 1926 y hacía poco tiempo que se había formado la Compañía Italo Argentina de Colonización.
Como muchos de los inmigrantes, Guido compró a largo crédito diez hectáreas de tierra bruta que desmontó, emparejó y plantó. Una vez que consiguió ubicarse en su propia tierra, mandó a llamar a su madre, Justina, y a sus dos hermanos, Antonio y Marino, para que se instalaran junto a él. Así se reunieron y trabajaron su chacra.
“Una vez que se instalaron ellos, mi nonna le dijo a papá que le gustaría que se casara con María Chiti, una joven vecina de la familia en Pistoia –cuenta Delia, una de sus cuatro hijas–. El sabía que no podía gastar dinero en un pasaje hasta Italia sin antes tener la confirmación de que María lo iba a aceptar, y fue por eso que le escribió una carta con la propuesta. María aceptó y Guido viajó a Italia. El padre de María no quería que ella se casara y se viniera a la Argentina, porque decía que si emigraba no la iba a volver a ver nunca más en su vida –continúa Delia–. Pero mamá igual se casó con papá y se vino, con sólo 18 años”. María no volvió a ver a su padre.
En Regina, Guido y María tuvieron a sus dos hijas mayores, Mari y Elda. Como ya eran muchos para vivir de la chacra, el matrimonio decidió instalarse en Tres Arroyos, donde Guido vendía productos del Valle como manzanas y sidra de la cooperativa “La Reginense”. Allí vivió desde el año ’35 hasta el ’40, cuando el matrimonio decidió volver cerca de su familia e instaló un comercio de ramos generales en la calle 25 de Mayo, “donde hoy se encuentra el Club Social Colonia”, afirma Elda, su segunda hija.
De regreso en Villa Regina, el matrimonio tuvo otras dos hijas mujeres que completaron la familia: Delia y Silvana. Guido reinvertía cada centavo que ganaba apostando a su ciudad adoptiva y fue así como, además de trabajar su chacra, que llegó a tener 32 hectáreas, inició varios negocios. Uno de los más importantes fue un aserradero, que creó con la colaboración de su yerno Darío Durazzi.
Guido siguió trabajando en su ferretería, y en 1950 el negocio y la casa de los Pancani se instalaron en Don Bosco y Santa Flora. En este terreno se harían luego dos edificaciones más, en 1963 y en 1976, donde hoy sus hijas lo recuerdan.

Un hombre de convicciones firmes.
“Soy cooperativista por convicción –se definía Guido–, es una necesidad espiritual porque el cooperativismo es escuela de buenas costumbres y una brillante oportunidad para demostrar la solidaridad humana”.
Estas marcadas convicciones acompañaron al incansable italiano durante toda su vida y fueron la principal causa de su llegada a América Latina.
“Papá era un socialista acérrimo –explica Silvana, su hija menor–. En realidad, se vino por eso, porque decía que, si no venía, Mussolini lo mataba”.
Guido aseguraba que la vida es trabajo y experiencia, experiencia y más trabajo, y no se cansaba de repetir e intentar transmitir el amor que sentía por su segunda patria.
“Estamos pisando la zona más rica de la Argentina –afirmaba en una entrevista publicada en 1964–. Y yo deseo que muchos muchachos argentinos puedan hacer más de lo que yo y otros colonos hemos logrado aquí, en el Valle”.

Publicado en Diario “Río Negro”, sábado 11 de febrero de 2006.

sábado, 1 de abril de 2017

1982: DESPEDIDA DE LOS CONSCRIPTOS DE LA CLASE 62, FRENTE A LA COMISARÍA DE VILLA REGINA.

Diez décimas a un ex combatiente (Relato). Autor Carlos Rodríguez.

En este día, especial
Paro vos, ex combatiente
Te digo que estoy presente
Por mi arraigo nacional
Por que no puedo olvidar
A los que en ella murieron
Los que al suelo defendieron
Con tanto honor e hidalguía
Por tu enorme valentía
Te bendigo Malvinero.

Cuanto coraje tuviste
Al pasar por ese trance
Te dijeron, soldado avance
Y vos el pecho pusiste
A la lucha no rehuiste
Por ser de un arma inferior
Y demostrando valor
En medio del entrevero
Soldadito Malvinero
Te batiste por honor.

Hambre, barro y aire helado
Las balas surcando el viento
Y los soldados atentos
En las trincheras echados
En el mallín anegado
Estallan los cañonazos
Pegan cerca los balazos
De la constante metralla
Y en la terrible batalla
La paz se hace pedazos.

Caen soldados en el frente
Sin conocer la victoria
Quedando en eterna gloria
Esos chicos inocentes
Y arraigando sus simientes
En esa tierra Argentina
Hoy son el sol que ilumina
La enseña celeste y blanca
Que se yergue sobre la pampa
De nuestras Islas Malvinas.

Valiente el "negro" Daniel
Cuantos como el hubieron
Y muchos que no volvieron
Nunca más del suelo aquel
Quedaron como jagüél
En territorio Argentino
Ya no andarán los caminos
Transitando por la luz
Por que hay tan solo una cruz
Señalando sus destinos.

Pobres los muchachitos
Que llevaron engañados
Si eran apenas soldados
Inocentes y nuevitos
Cayeron como chorlitos
En ese episodio fiero
Por eso los que volvieron
De esa guerra sin sentido
Deben ser agradecidos
Por la suerte que tuvieron.

Con vocabulario inmundo
Opinan esos señores
Que por no conocer rigores
Se creen los dueños del mundo
Y no dudan ni un segundo
En provocar otra guerra
Con armamentos que aterran
Al corazón de la gente
Con su rol omnipotente
De conquistar otras tierras.

Daniel Giles, el soldado
Que soportó los rigores
Hoy recibe mis honores
Por el servicio prestado
Ese trance ha superado
Saliendo adelante airoso
Hoy vive lleno de gozo
En la tierra Bolsonera
Yo lo halago a mi manera
Por su pasado glorioso.

Ha cumplido con honor
En el frente de combate
Resistiendo los embates
Del ingles usurpador
Cicatrices de rigor
Son laureles que ganó
Gotas de sangre dejó
En la tierra Malvinense
Este guapo Reginense
Que a la patria defendió.

Esto quería decirte
"Negro" Daniel, amigo
Ofreciéndote mi abrigo
Si de algo puede servirte
No hace falta repetirte
Mi aprecio y admiración
Y hago grata la ocasión
De homenajearte en mis rimas
Diciéndote con estima
Las cosas del corazón.

Este relato está dedicado a Daniel Giles de VILLA REGINA. Autor Carlos Rodríguez.


Martín Daniel Giles es oriundo de nuestra Ciudad de Villa Regina perteneció al batallón número 3 de Infantería de Marina de Ensenada estuvo en el frente de combate de la Isla de Borbón que integra el Archipiélago de nuestras Islas Malvinas.
“Durante la guerra de las Malvinas, sobre dos pistas preexistentes en Puerto Calderón de la isla Borbón, la Armada Argentina instaló el "Aeródromo Auxiliar Calderón", con la intención inicial de que sirviera de base para aviones Beechcraft T-34 Mentor C-1, asignándole la Cia. "H" del Batallón de Infantería de Marina N°3 para su defensa. Fue también utilizado por la Fuerza Aérea Argentina como aeródromo de emergencia; a partir del ataque que la BAM Cóndor de Puerto Darwin sufrió el 1º de mayo, se desplegaron en la isla Borbón varios I.A. 58 Pucará originarios de esta base. El 15 de mayo de 1982 la instalación sufrió un ataque del SBS que destruyó once aviones argentinos” (Wikipedia).
Hoy MARTÍN DANIEL GILES vive en su "Pewman mapu" (tierra soñada) en El Bolsón, provincia de Río Negro, Patagonia Argentina.
Datos y relato por Ariel Oses salvo indicado. Imagen scaneada de la publicación del Diario "Río Negro"por Juanjo García - facebook.


Recopilación: ¡BIEN DE REGINA!