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| Gentileza: Martín Rodríguez. |
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| Gentileza: Martín Rodríguez. |
UN PALMARÉS FORJADO EN LA CONSTANCIA
Santángelo no llegó al éxito por azar. Su trayectoria deportiva es un repaso por las épocas doradas del automovilismo rionegrino. Fue un animador incansable del Rally Regional y de las categorías de pista, logrando coronarse campeón en múltiples ocasiones. Su nombre figura con letras de molde en la historia de la Federación Regional de Automovilismo Deportivo (FRAD), siendo un referente para las generaciones de pilotos que hoy recorren los circuitos de la zona.
Entre sus pergaminos más destacados se encuentran:
LA GLORIA MÁXIMA, EL TRIUNFO EN LA VUELTA DE LA MANZANA
Si hay un hito que define la carrera del «Loco», es su histórica victoria en la Vuelta de la Manzana. Para cualquier piloto rionegrino, ganar «La Manzana» es alcanzar el olimpo, pero para Santángelo tuvo un sabor especial por la forma en que gestionaba cada tramo.
En aquella edición memorable, Santángelo demostró que su apodo de «Loco» escondía, en realidad, a un estratega brillante. Con un manejo agresivo pero preciso, logró imponerse en una de las pruebas más exigentes del calendario nacional y regional. Cruzar la meta y recibir el aplauso de miles de fanáticos a la vera del camino lo consagró definitivamente como un ídolo popular de Villa Regina y toda la provincia.
EL HOMBRE DETRÁS DEL VOLANTE Y LAS ANÉCDOTAS DE UNA LEYENDA
Más allá de los trofeos, lo que agiganta la figura de Horacio son las historias que quedaron grabadas en los boxes. Se decía que el «Loco» tenía un oído clínico para los motores; podía detectar una falla antes incluso de que los instrumentos lo marcaran.
Una de las anécdotas más recordadas cuenta que, en un rally particularmente duro, tras romper una pieza clave de la suspensión, improvisó un arreglo con alambre y herramientas básicas para poder terminar el prime. No solo llegó a la asistencia, sino que lo hizo marcando tiempos de punta, ante la mirada incrédula de sus mecánicos. Su capacidad para «llevar el auto por donde no había camino» era su marca registrada.
UN LEGADO QUE NO SE APAGA
Horacio Jorge Santángelo dejó este mundo a los 51 años, una edad en la que todavía tenía mucho para dar desde el asesoramiento y la pasión. Hoy, las banderas en los circuitos de la región saludan al cielo en su honor. Villa Regina y el automovilismo todo mantienen encendida la llama de un hombre que enseñó que, para ganar, a veces hace falta estar un poco «loco».
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