sábado, 28 de marzo de 2026

PRIMEROS PASOS HACIA LA PRESENCIA SALESIANA EN EL VALLE RIONEGRINO.

 


PRIMEROS PASOS HACIA LA PRESENCIA SALESIANA EN EL VALLE RIONEGRINO.


Fueron muchos los valientes que, fortalecidos por el amor y por el sueño de Don Bosco, escucharon el llamado del Señor, dieron un "Si" incondicional e iniciaron el Camino hacia la Evangelización de la Patagonia Argentina. Hoy, en el marco del centenario de nuestra Parroquia "Nuestra Señora del Rosario", recordamos a su primer Párroco, el Sacerdote
Salesiano Padre Marcelo Pío Gardín

Gardín nació el 27 de noviembre de 1893 en. Casarsa, región de Friuli, Italia, en el seno de una familia religiosa; era el quinto de trece hermanos, dos de ellos también religiosos consagrados: un hermano Jesuita y una hermana Misionera Franciscana.

Cuando Marcelo tenía 14 años, les manifestó a sus padres su deseo de ser sacerdote, eligiendo concretamente la Congregación Salesiana. Acompañado por su Párroco, ingresó al Seminario de Portogruaro, región de Veneto, a unos escasos veinte kilómetros de su pueblo, en donde permaneció hasta 1914 porque, al comenzar la Primera Guerra Mundial fue llamado a cumplir con la Patria alistándose como soldado. Durante la guerra una esquirla alcanzo uno de sus ojos y debieron extirpárselo y reemplazarlo por una prótesis de vidrio.

"Durante mi infancia escuché a mi abuelo contar sobre lo sucedido al Padre Marcelo durante la guerra, entre otras anécdotas, y no fue hasta que comencé a ejercer como maestra en la Escuela Antártida Argentina que, con sorpresa y emoción, pude conocerlo personalmente durante su visita a esta ciudad, recorriendo la Obra Salesiana junto al Padre Rondini. Me sorprendió su lucidez al dirigirse a los estudiantes".

Retomando la historia del Padre Gardín, con 24 años y ya casi finalizando la guerra, fue ordenado sacerdote el 25 de mayo de 1918, fecha significativa para Argentina: ya el Señor iba marcando su camino para concretar su plan. En septiembre de 1925 el Padre Gaudencio Manachino, quien en ese entonces era Inspector de la Patagonia, lo invitó a ser misionero y aceptó. Al año siguiente, en el mes de julio, el Padre Marcelo llega a Buenos Aires, al mismo puerto al que arribaron Juan Cagliero acompañado por aquellos primeros misioneros enviados por Don Bosco; luego se dirigió a Fortín Mercedes y de allí al norte neuquino para acompañar al Padre José María Brentana, quien fue uno de los misioneros pioneros de nuestro valle.

En Neuquén estuvo solo cien días pero le esperaban aún muchos años de entrega incondicional en el arduo camino de Evangelización del suelo patagónico, suelo soñado y anhelado por San Juan Bosco.

SALESIANOS DON BOSCO PRESENCIA SALESIANA VILLA REGINA.
Imágen: Bien de Regina
Fuente y Crédito: Azul Gonzáles y Rocio Rochón.

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