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miércoles, 4 de noviembre de 2026

Farmacia Del Valle y Lito Agnoletti.

Aporte: César Valenzuela.
FARMACIAS DEL VALLE aliadas a tu salud -decía la propaganda radial-.
En 1974 se publicaba este aviso. Recuerdo muy bien el frente.

Alfredo Agnoletti fundó farmacia Del Valle por 1964. 

Alfredo Agnoletti nació en 1938 en una familia italiana, descendiente de friulanos, que emigró a nuestra Argentina en 1924. Primero se asentaron en Mendoza, donde vivieron durante seis años. Luego, la familia se trasladó a Villa Regina en los inicios de la Colonia Regina atraídos por el programa de la Compañía Italo Argentina de Colonización, la CIAC  donde se les otorgó tierras, herramientas, caballos y casa, como ayuda a los inmigrantes italianos a asentarse en el país.

Los médicos los recomendaban a los pacientes diciéndoles ‘Anda a la farmacia de Agnoletti, si no lo tiene él, no lo encontrás en otro lado’.

Durante su tiempo al frente de la farmacia, Alfredo no solo trabajó en la salud, sino también en el desarrollo de la ciudad. Se asoció con otros profesionales como Martoglio y Calderón para abrir otras farmacias, y por más de 25 años, esta sociedad creció hasta llegar a tener seis farmacias en la región.

Farmacia Del Valle cerró en 2017.



María Rosa, esposa de Alfredo, quien colaboraba en la farmacia. 
Datos e imágenes de LA COMUNA DE VILLA REGINA.
... ... ...

Domingo 17 de noviembre del 2024.

*** LA COMUNA DE VILLA REGINA.

https://www.lcr.com.ar/noticias/2024/11/17/26391-farmacia-del-valle-el-querido-farmaceutico-de-regina-nos-cuenta-su-historia

Publicado en ¡BIEN DE REGINA!

http://blogbienderegina.blogspot.com/search?q=Farmacia

Otras fotos: 

Durante años funcionó en esta esquina el Hospital Italiano.


Aporte de Ruben Alberto Ramos.

2024.

En sus comienzos de Farmacia DEL VALLE.
Al lado estuvo un negocio de agroquímicos.



sábado, 11 de julio de 2026

DATOS DE LA COLONIA REGINA. Colonia Regina sus primeros años. Villa Regina tiene nombre de mujer.

 DATOS DE LA COLONIA REGINA. 

Colonia Regina sus primeros años. 




DATOS DE LA COLONIA REGINA.

Colonia Regina sus primeros años.

Villa Regina tiene nombre de mujer. Y hace su referencia a la esposa de Marcelo Torcuato de Alvear Regina Pacini esposa  del entonces presidente de la nación Argentina, una Argentina próspera.

Cuando se nombra a Regina los que la sienten nombrar por primera vez la nombran, como es, Regina de forma italianizada y correcta. Regina se puede nombrar de manera italiana y argentinizada. 

Los usos y costumbres deteminaron que se pronuncia como se escribe desde hace años. 

Sucede lo mismo con la localidad de Allen que se nombra como “Ayen”. Son modismos arraigados.

En en el puerto de Buenos Aires se publicaban afiches referidos con la frase “Venga al alto valle de Río Negro una tierra explendida para el desarrollo de la agricultura”. 

Los inmigrantes italianos llegaron a Villa Regina no dudaron rápidamente en planear un templo espiritual para sus actividades católicas. 

El Padre Carlos Marelli fue quien colocó la piedra fundamental de la Iglesia y bendijo la misma un 4 de abril de 1926 (hace 100 años).

El campo de Zorrilla, abarcaba desde la Estación Chichinales hasta la Estación del Kilómetro 1113 (hoy Gral. Enrique Godoy) y le pertenecía por el "empréstito público" al inversionista Manuel Marcos Zorrilla.

Su esposa, doña Flora Labougle y sus hijos Manuel Marcos, Horacio y Alberto, todos de apellidos, Zorrilla Labougle, el 13 de julio de 1923 en boleto de compraventa –tras la muerte de Manuel Marcos Zorrilla, el 19 de noviembre de 1915- venden al Ingeniero Felipe Bonoli, 5.000 hectáreas. Posteriormente el 31 de marzo de 1924, el Ingeniero Felipe Bonoli transfiere el boleto de compra-venta al Banco Francés e Italiano para la América del Sud, que procede como gestor oficioso de la Sociedad Anónima (en formación), Compañía Italo Argentina Colonizadora del Río Negro, denominada más tarde Compañia Italo Argentina de Colonización (CIAC).

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“La familia Bonoli-Cipolletti vivió en 1923 en General Roca y en 1924 se mudó a la Colonia Regina Pacini, donde se instalaron en una casilla de madera mientras completaban la construcción de la casa” “En conjunto la familia de Juan Mión junto a la familia Vitulich llegaron a lo que es la zona hoy de Barrio Nuevo”.

“En 1923, se instaló en Buenos Aires, donde nació su tercer hijo, Felipe Bonoli Cipolletti, quien se doctoró en Ciencias Naturales (Geología), llegando a tener destacada actuación en las provincias de Río Negro, Neuquén y Chubut, en el estudio y desarrollo de importantes proyectos mineros.

En la Capital Federal,  Bonoli se reunió con Ottavio Dinale. De esta asociación nació el proyecto de una colonia en Río Negro y, por tanto, la Compañía Italo-Argentina de Colonización (CIAC), de la que Bonoli llegó a ser Director, trabajando para el desarrollo de Colonia y del centro urbano Villa Regina hasta 1931”.

Pantaleone Sergi dice: “De hecho, los trabajos se iniciaron el 23 de octubre de 1924: en esa fecha fueron levantadas una pequeña cabaña de madera y dos carpas para acoger a los primeros en llegar” (datos de Pantaleoni  Sergi).

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La Colonia Regina Pacini de Alvear fue uno de los pocos casos de inmigración artificial desarrollados en nuestro país. 

La colonización fue planificada por la CIAC (Compañía Ítalo Argentina de Colonización) que auspiciaba el Embajador de Italia en la Argentina y estaba financiada por bancos y cinco compañías de navegación. 

Dicha sociedad comercial se constituye el 11 de julio de 1924 y el presidente de la misma fue Héctor Valsecchi.

Al ser una colonización planificada, antes de que llegaran las primeras familias italianas durante 1925, 1926 y 1927, las personas presentes en la zona fueron contratadas para realizar los primeros trabajos: desmonte y aradura, división con postes y alambrado de los lotes, canal de agua al límite del lote, y las casas para los colonos con el pozo de agua.

La tarea magna de la organización y la planificación estuvo a cargo del Ingeniero Bonoli y su ayudante el joven Emilio Bignami que fueron quienes realizaron los estudios previos y delinearon los lotes.

Por octubre de 1924 se iniciaron los primeros trabajos, los primeros recién llegados se instalaron en carpas y una pequeña barraca de madera.

En 1925 se sistematizó la I Zona, que comprendía unas 1300 hectáreas. La CIAC instaló una proveeduría de víveres y pan que se traía de Huergo, y una carnicería y ya empezaron a desmontar viviendo en cuadrillas bajo campamentos construídos en el mismo monte.

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La 1° Comisión de Fomento cuyo período fue desde 1930 a 1931 fue presidida por el Sr. Italo Rafaelli, Vice Presidente el Ing. Mario Bicchi, como secretario el Sr. Jaime Früm y como tesorero Alfonso Fiordelli, el Jefe del Registro Civil era Alberto Paz Campo y el Juez de Paz el Sr.Dionisio Gadano.

En 1930 el centro del pueblo de la colonia tiene unos 3000 habitantes las calles estaban abovedadas con pedregullo. El área sembrada: en la 1° zona vivían unos 90 colonos, en la 2° zona, 110, en la 3° zona, 100 y en la 4° zona 75 colonos con una superficie de 5000 hectáreas en lotes de 5 a 20 hectáreas (lo que denominamos usualmente y mal denominamos "chacras").

Primer taller metalúrgico fue el de Ubaldo Palandri (nacido en la Región Toscana en Pistoia, provincia de Firenze) entre los venidos de Italia gracias Ubaldo Palandri, eran el Ing. Mario Bicchi, Ferdinando Ferravante (agente contratado de la C.I.A.C. que contactaba a las familias para que vinieran a la Colonia), los Hnos. Pancani, los Hnos. Mungai, Ragazzini, Pancrazzi, Pasamonti, Tintore, y Torcuato Mei.

Ubaldo Palandri fue el concesionario del Alumbrado Público; por el año 1927, se dio origen a la Electrificación Rural la electricidad llegaba a las bodegas de Italo Raffaelli, Antonio Zovich, Alfonso Fiordelli, Vicente Mungai, y la chacra San José de Agreste y en 1928 la única estación del ferrocarril iluminada. En 1930 la empresa encargada del alumbrado público era Usina Unidas Limitada.

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El Consulado de Italia su Vice-Cónsul fue Don Emilio Bignami.

La Colonia tenía como Distrito Postal N° 22 de esta sucursal.

El primer sacerdote fue el salesiano de origen friulano Marcelo Pío Gardín.

En 1926 se habilita el "kilómetro 1106" los primeros en llegar a nueva estación fueron Torcuato Mei y familia (toscanos) y el primero en utilizar este servicio desde el "Kilómetro 1106" hasta Cipolletti fue Italo Rafaelli.

El jefe de estación en 1930 de la Estación Sud del ferrocarril era Juan Girola.

El comisario de la Colonia era Carlos de la Silva (año 1930).

Las escuelas eran dos: la Mixta N° 52, que comienza a funcionar en octubre de 1925 hasta 6° grado con 200 alumnos cuyo Director era David Pérez y la N° 105 el Primer Director fue don Alberto Uhalde, que daba clase en Segundo grado y su esposa Isabel Castagnino de Uhalde, era una maestra que dictaba clases en 1ª grado, en total atendían a 70 alumnos.

La superficie de la Escuela Rural 105 es de una hectárea fue donada por Guillermo Donolo.

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Primeras autoridades.

Comisión de Fomento (1930-1931).

Presidente: Italo Raffaelli

Vice Presidente: Ing. Mario Bicchi

Secretario: Jaime Früm

Tesorero: Alfonso Fiordelli

Vocal: José Borsani

Por ausencia del Sr. Raffaelli se designa al Sr. Néstor Cornejo el 20 de Enero de 1931. Por ausencia del mismo se designa comisionado provisoriamente al Sr. Carlos de la Silva. El 17 de Agosto de 1931 se reincorpora el Sr. Raffaelli.

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LOS PROFESIONALES DE LA COLONIA:

Ingenieros Agrónomos: Ferdinando Ferrante, Jaime Picotti.

Se dedicaban a la construcción: J. Iogna, Elio Perazzoli, Rufino Gregori, Cándido Gregorini, Orfeo Solcá, Héctor Grifoni.

Farmaceúticos: César Galvagni, Blas Lavore y Césareo Lázaro.

Ingeniero Civil: Mario Bicchi.

Médico: Alberto Fattori, León Agnini, Velazco.

Obstetras: Vittoria Tampell de Malnis, María de Marchi de Bonelli

Academias: "El progreso" (música, dibujo, corte y confección.

Agencias de Vapores: Navegación General y Lloyd Sabaudo.

Agentes: Emilio Bignami y Jaime Picotti y también Cooperativa Cólonica Regina Alvear Limitada (constituída en 1925).

Compañías de Seguros: "La Inmobiliaria" que eran sus agentes Picotti y Bignami y el "Instituto Italo Argentino", que en 1930, eran agentes de seguros generales la Cooperativa Colónica.

Surtidores de nafta en 1930: Héctor Di Pauli, Emilio Bignami y Picotti, Albino Canova, Jacobo Kormsuik.

Primeras bodegas: Italo Rafaelli, Alfonso Fiordelli, Fedalto, Mariano Vecchi.

En 1929 se funda "La Reginense Cooperativa Vitivinícola, Frutícola y Hortícola".

En 1925-27 arribarían los primeros inmigrados del norte de Italia. La CIAC les daba la tierra, una casa, las herramientas, caballos, una vaca y 200 pesos de crédito por año.

Primer peón y primer obrero de de la C.I.A.C: Gregorio Rucavilla.

Contratados para construir las primeras casas Héctor Grifoni, Vicente Muner y Carlos Ragazzini.

En 1925 Don Juan Alomar atiende Ramos generales "El Progreso". 

Ya en 1930 existían otros almacenes los de la Cooperativa Colóníca Regina de Alvear Limitada, Früm Hnos., Victorio Di Giusti, Héctor Di Pauli, A Rucavilla, B. Nicosia, Torcuato Mei.

En 1926 Vicente Scalletta inaugura la "La favorita" la primera tienda.

En 1926 estaba un negocio de talabartería y tapicería de Lenín Urán "La criolla".

En 1926 una de las primeras construcciones de la Colonia, la fonda, propiedad de Silvio Puppi.

Una de las primeras panaderías fue "Panadería La Piamontesa" de Allemani Hermanos en 1930 existían las panaderías de Harina y Alvarez y las de Bruna y Adesino.

En 1927 funciona la primera farmacia de César Galvagni "Farmacia Italiana".

Primera zapatería en 1926 de Umberto Busin, monaguillo del Padre Gardin y primer zapatero.

Los representantes de máquinas: Bignami y Picotti.

El primer kiosco fue de Agapito López que comprendería hoy el rubro librería luego vino otra librería de Alberto Larrarte.

1926: la FAI “FORZA, AMORE E INTELLETTO”, la FAI inicia sus proyecciones de películas con los operadores Américo Chimenti y Vicente Muner.

F.A.I., Forza, Amore e lntelletto, era el 5 de diciembre de 1926 las primeras reuniones se efectuaron en un galpón de la C.I.A.C. (Compañía Italo Argentina de Colonización).

Fueron las primeras autoridades de la F.A.I.

Presidente: Ing. Felipe Bonoli; Vice Presidente: Ing. Mario Bicchi; Secretario: Emilio Bignami; Secretario-Tesorero: Ferdinando Ferravante; Vocales: Héctor Grifoni, José Caporalini, Antonio Malnis, Rufino Gregori y Alejandro Fasulo. El Primer Cobrador de LA F.A.I. fue Francisco Vertua.

Con los años FAI fue Círculo Italiano que en este 1926 cumple 100 años.

En 1928 nace el Club Nacional que  luego sería el Club Atlético Regina.

* CRECIMIENTO COMERCIAL: Desde 1924 a 1933 el número de negocios era de 61 y los rubros 153

Las tiendas en 1930: "El siglo" de Moisés Cravchik, Ollada Hnos.

En el rubro fiambrería: Allemanni, Labharte y Cía.

Ferretería: Bavastri y Cía.

- En 1924 ingresaron al Alto Valle del Río Negro en la naciente Colonia Regina en su mayoría italianos de distintas regiones italianas prevaleciendo en su mayoría friulanos, trentinos, vénetos, toscanos, marchigianos, calabreses, sicilianos, de la Emilia Romagna y de otras regiones italianas (…también vinieron, en menor medida, familias de yugoslavos, españoles, árabes, judíos) que fueron bravos pioneros que contribuyeron a forjar lo que es hoy Villa Regina, la Perla del Valle.












Nota: Los datos que se toman de acuerdo a la información que brindan Franco González en "Historias del Comahue",  Silvia Zanini en "Las historias que nos unen", publicaciones de ¡BIEN DE REGINA! y GPA.

domingo, 28 de junio de 2026

¿Quiénes fueron declarados Ciudadanos Ilustres de Regina a lo largo de su historia?

 



¿Quiénes fueron declarados Ciudadanos Ilustres de Regina a lo largo de su historia? Conocé a cada uno.

El proyecto presentado en los últimos días para declarar "Ciudadano Ilustre de Río Negro" a José Luis Fuertes volvió a poner en primer plano uno de los reconocimientos más importantes que puede recibir una persona. En Regina, apenas cinco vecinos fueron distinguidos con ese título.


La legisladora Silvia Morales presentó un proyecto para declarar "Ciudadano Ilustre de Río Negro" a José Luis Fuertes, fundador e impulsor del Taller Protegido APANDI y referente histórico en la inclusión de personas con discapacidad.

La iniciativa, que busca reconocer a nivel provincial una trayectoria que durante décadas dejó huella en Villa Regina, despertó la pregunta: ¿quiénes recibieron hasta ahora el título de Ciudadano Ilustre en la ciudad y qué hicieron para merecerlo?

Una distinción para quienes dejaron huella.

La Ordenanza Municipal 053/15 establece que el título de Ciudadano Ilustre puede ser otorgado únicamente a personas vivas nacidas en Villa Regina o que hayan residido en la ciudad durante al menos diez años consecutivos.

Pero vivir en Regina no alcanza. La normativa exige que quienes reciban el reconocimiento hayan demostrado méritos y valores indiscutidos en beneficio de la ciudad y sus vecinos, ya sea desde la política, la cultura, la ciencia o la defensa de los derechos humanos.

La propuesta puede surgir del intendente, de cualquier concejal o incluso de una institución o un vecino. Sin embargo, la decisión final siempre queda en manos del Concejo Deliberante.

Desde que existe este reconocimiento, apenas cuatro personas recibieron la máxima distinción reginense.

El sacerdote que transformó realidades.

Corría 1992 cuando el Concejo Deliberante tomó la decisión de declarar Ciudadano Ilustre al Padre César Rondini.

Rondini recibiendo la distinción de manos del entonces intendente de Regina, Eduardo Chiuchiarelli, junto a los integrantes del Concejo Deliberante. Esta imagen fue mejorada con IA por LCR.

Desde su llegada a Villa Regina, en febrero de 1959, el sacerdote salesiano impulsó una enorme cantidad de proyectos sociales y educativos que todavía hoy siguen funcionando.

La Escuela Don Bosco, los hogares para niños, las escuelas parroquiales, bibliotecas, talleres de capacitación, comedores, centros recreativos, servicios de salud y espacios destinados a las familias nacieron o crecieron gracias a su impulso.


Junto a José Luis Fuertes también sembró otra de las instituciones más queridas por los reginenses: APANDI, dedicada a acompañar y capacitar a personas con discapacidad.

Tres décadas de trabajo fueron suficientes para convertirlo en el primer Ciudadano Ilustre de la historia de Villa Regina.

El niño que miraba las estrellas y terminó trabajando en la NASA.

En 2012, la ciudad distinguió como Ciudadano Ilustre al ingeniero aeroespacial Alejandro Miguel San Martín, nacido en la ciudad y protagonista de una destacada carrera en la NASA, donde participó del proyecto Curiosity, la misión que llevó un vehículo de exploración a Marte.

Foto: edición N° 512 de LCR impreso.

Recordó, en su visita a la ciudad, que su pasión por el espacio nació mucho antes de llegar a Estados Unidos. "El cielo reginense es ideal para ver las estrellas por la noche", confesó mientras recibía la distinción, y que fue ahí donde comenzaron sus sueños de conquistar el espacio.

En 1976, escuchando la radio, siguió con emoción la llegada de la misión Viking a Marte. Aquella experiencia despertó un sueño que años más tarde lo llevaría a desarrollar su carrera en la agencia espacial estadounidense.

Miguel San Martín llora de alegría junto al equipo de descenso de Curiosity. Foto: internet.

En el 2012, en diálogo con LCR Diario, San Martín explicó que en el momento en que emigró a Estados Unidos su profesión prácticamente no tenía desarrollo en la Argentina. Sin embargo, destacó que hoy los jóvenes interesados en la investigación y el desarrollo tecnológico cuentan con oportunidades para crecer en el país a través de organismos como el INVAP.

San Martín lleva 40 años trabajando en la NASA y sigue soñando con más misiones espaciales. Foto: internet.

Al recibir la distinción expresó:

"Todos recordamos y recordaremos a Villa Regina como el mejor lugar en el que hemos vivido en comparación con cualquiera de los lugares que el destino nos ha llevado a habitar."

Ese mismo viaje también sirvió para homenajear a su padre, Salvador San Martín, cuyo nombre lleva el pulmón ecológico de la ciudad.

Los tamaños de los vehículos robóticos Pathfinder, Spirit y Curiosity indican cómo se superó misión a misión el tamaño del rover enviado a otro planeta. Foto: InfoBae.

La solidaridad anónima de un farmacéutico reginense.

Cuando el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad en el 2021 declarar Ciudadano Ilustre a Gustavo Ocampo, muchos vecinos sintieron que el reconocimiento llegaba por fin a una persona que nunca buscó ser reconocida.

Cordobés de nacimiento y reginense por elección, Ocampo abrió Farmacia Regina en 1996.

Gustavo luego de recibir su distinción. Foto: Radio Slogan.

Durante años colaboró con el Hospital, los Centros de Atención Primaria (CAPS), comedores, merenderos y familias que no podían afrontar el costo de medicamentos.

Organizó colectas solidarias destinadas a la Línea Sur y fue distinguido por el Colegio de Farmacéuticos como el farmacéutico más solidario de la Argentina.

Recientemente donó un Desfibrilador Externo Automático (DEA) al cuartel de Bomberos Voluntarios por el aniversario 66°.

Una vida al servicio de las personas con discapacidad.

En 2022, el reconocimiento fue para José Luis Fuertes. Docente de profesión, trabajó primero en la Escuela Integral de Villa Obrera y luego en la Escuela Especial N° 5. Sin embargo, su mayor legado comenzó cuando, junto al Padre Rondini, impulsó la creación de Apandi.

José Luis Fuertes recibe la distinción acompañado por su familia y los integrantes del Concejo Deliberante. Foto: archivo.

Con el tiempo nació el Taller Protegido, donde cientos de jóvenes y adultos con discapacidad encontraron un lugar para aprender un oficio, trabajar y sentirse parte de la comunidad.

Durante décadas, la carpintería y la fabricación de jaulas de madera para empresas frutícolas fueron mucho más que una fuente de trabajo. Representaron oportunidades, inclusión y dignidad. Su compromiso también fue reconocido por el Senado de la Nación.

Tras su fallecimiento, ocurrido en febrero del 2025, su nombre volvió a ocupar la agenda pública con el proyecto presentado en la Legislatura para declararlo Ciudadano Ilustre de Río Negro, una distinción que ampliaría el reconocimiento recibido años atrás en Villa Regina.

El único Visitante Ilustre.

En 2023, el Concejo Deliberante declaró Visitante Ilustre a Nicolás Darío Sabuncuyán, director de Asuntos Nacionales de la Cancillería Argentina.

Nicolás Sabuncuyán recibiendo la distinción.
Foto: Concejo Deliberante.

Su reconocimiento estuvo vinculado al papel que desempeñó para concretar el Pacto de Amistad entre Villa Regina y Tesero, en Italia.

Ese acuerdo dio un marco institucional a un vínculo que existía desde hacía casi un siglo, construido por miles de familias descendientes de inmigrantes teseranos que eligieron Regina para comenzar una nueva vida.

Gracias a ese trabajo conjunto comenzaron a impulsarse proyectos de intercambio cultural, educativo, turístico y comercial entre ambas ciudades.

Otras formas de reconocimiento local.

Además de Ciudadano Ilustre y Visitante Ilustre, el municipio puede distinguir a personas como Huésped de Honor, Visitante Destacado y Huésped Oficial del Gobierno de la Ciudad, dependiendo del motivo de su visita o de su trayectoria.

También existen otras herramientas institucionales como la Plaqueta Ciudad de Villa Regina, la Medalla Ciudad de Villa Regina, las Declaraciones de Interés Municipal, las Declaraciones de Eventos de Interés y los Reconocimientos Municipales, utilizadas para destacar instituciones, proyectos, acontecimientos o personas que realizan aportes significativos a la comunidad.

Redacción por: Celeste Cerezuela.
Publicado en LCR LA COMUNA DE VILLA REGINA.

jueves, 9 de enero de 2025

Recuerdos de Mariano Giammona.



CIUDAD, VOS SOS MI PUEBLO

Ciudad, cuando te conocí ya eras Ciudad.
Recuerdo como si fuera hoy,  cuando antes del año de que me recibieras con tus brazos abiertos ya cumplías el medio siglo.
¿Pero si ya eras ciudad,  por qué te digo “pueblo”?
Porque me hiciste vivir cosas bonitas, mágicas, tiernas, dulces, y recuerdos imborrables,  como cuando era pibe en mi  barrio de la ciudad de las diagonales.
La vida del barrio es parecida a la vida de un  pueblo. Las noticias buenas o las  malas se saben, aunque no se lean en el diario, ni se escuchen por la radio.
Hacía ya varios días que estaba viviendo en Villa Regina dispuesto a instalarme para cumplir con mi nuevo trabajo en Crybsa.
Acostumbrado a la gran ciudad, creía que conseguir una casa en alquiler era cosa fácil. Lo difícil iba a ser  la garantía, pero en fin… ya veremos, me dije.
Resueltamente comencé a averiguar en la misma empresa si sabían de alguna que estuviera disponible.
Con desazón después pregunté por una  inmobiliaria…
Aquí inmobiliaria no hay y para que te enteres taxi hay solo dos -dijeron riendo-, sólo el  “boca a boca” te puede salvar….
Me acomodaba en las confiterías del Club Regina y del Círculo Italiano, esperando que  café por medio llegara el dato,  pero nada…
Me acordé cuando en la Ciudad de La Plata nos llegaba un camión con mil cajones de cerveza para descargar en un día domingo.
Con mi hermano salíamos a recorrer los barrios de atrás de las vías de la calle 71, y al primer tipo con cara de laburante que pedaleaba por la tierra, le preguntábamos por … (e inventábamos un apellido, por caso “Fuentealba”).
¿Fuentealba?, ¿y que calle le dijeron?, … no aquí por el barrio no hay ninguno… ¿y a que se dedica?..
No mirá -decía mi hermano- lo buscamos para una changa para descargar un camión… No, no lo conozco, pero… yo podría ir si es lo mismo. ¿Cuánto pagas?, y ahí nomás arreglábamos sin necesidad de una agencia de empleo.
Si en La Plata daba resultado, por qué no aquí en Villa Regina.
Comencé la recorrida en  los barrios potables para vivir. Repetí el juego por varias veces  sin resultado positivo.
El siguiente fin de semana, ya buscando a las viejas con más cara de chusma que encontraba barriendo la vereda o la calle de tierra, volví a la carga…
¿Fuentealba?. ¿y que calle le dijeron?, … no por aquí no hay ninguno… ¿y a que se dedica?..
Mire señora me dijeron que tiene una casita en alquiler… y yo estoy buscando… ¿vio?
No, Fuentealba no pero mi vecina Horacia sé que alquila la casa porque al marido lo trasladaron a Viedma,… es policía…¿sabe?, recién la vi, está aquí a media cuadra en la casa de la mamá.
Horacia nos acompañó, abrió la puerta. La casa estaba armada, casi con la mesa puesta. El alquiler era razonable…
Zas!!!! Dije entre dientes… ahora se viene lo de la garantía…Pero no. Casi me muero cuando me dijo: “mire muchacho usted está pagando hotel y yo mañana viajo a alquilar en Viedma, así que el contrato no lo podemos firmar hasta que vuelva la semana que viene, tráigase unas sábanas e instálese, tome las llaves y que tenga suerte”  “Ahhh, los huevos de la heladera son fresquitos y caseros, va a ver que ricos…”. El lunes firmamos y me paga, ¿le parece?.  La casa estaba completita, .., la heladera llena, las camas hechas y casi me termino de morir cuando mirando el estante del modular vi con sorpresa que hasta había dejado el monedero con el dinero de las compras  diarias. Y yo pensando en la garantía!!!!!!
Esto me gusta, .., y extrañándolo me dije: …esto es mi barrio!!!.
Como si me estuviera escuchando, con cariño y con respeto le dije: Regina… Ciudad…, desde hoy serás “mi pueblo”.
Parecía que eras el conocido de siempre, la gente me llamaba por mi nombre, para todos era Mariano (y todavía hoy lo sigo siendo), con el mismo cariño que a Canceco le decían “el negro”. Eso estaba bueno…
Las casas quedaban abiertas, los autos con las llaves puestas, las bicicletas apoyadas en el árbol de la puerta. Mirá como será que mi señora en esos años encontró en lugar de su Renault 12 rojo, uno parecido en el patio del corralón, y con las llaves puestas. Bueno, ya partía con Don Ovidio a  hacer la denuncia en la comisaría, cuando llegó Horacio que confundido se había ido  a “hacer” Tribunales a Roca ese día con el auto cambiado. Como quién?, si vos lo conocés,…, fue gobernador… en serio te lo digo!
Siempre fue un pueblo especial. Yo creo que debe ser el único en el que todos nos peleábamos por tomar leche de hormiga, o comer chorizos de gallo.
“Hormiga” era un tipazo en el pueblo, yo creo que era amigo de todos, con un humor espectacular y un carácter dulce y eléctrico a la vez, no alcanzabas a abrirle la puerta que ya te había dejado la leche que a él le parecía. Si le decías que era mucha, a las risotadas  mientras se montaba a la ranchera te gritaba: “dale… hace manteca y mañana me convidás”, cuando rezongabas que era poca, te chanceaba, también a los gritos,  “dale…ponele agua que es gorda y no se nota”, pero nunca volvía atrás.
Gallo no te traía los chorizos a tu casa, tenías que ir temprano para conseguir la buena factura que hacía, pero en fin..., valían la pena, eran de puro cerdo.
Mirá si será especial Regina, que comprábamos carne en “carnicería Malacarne”,… que apellido para hacer marketing…!!!
El pelo nos lo cortábamos en la “Peluquería Cabello” de la calle Reconquista, bueno aquí el apellido le vino bien al negocio, …le vino al  pelo a Cabello el oficio de peluquero!!
Todavía hoy, si pasas por la calle España, podes conseguir vidrios de mármol, y seguro que Mármol te atiende y te los corta a la medida…
Ahh, vos pensás que Hormiga se enojó con Hormiguita cuando el pibe dio la fórmula de la leche en la clase de la escuela, ni por asomo, se mataba de risa. Bueno, como en los cuentos de “Jaimito” la maestra para entretenerlos les preguntó a los chicos sobre los oficios de cada papá.  Cuando le tocó el turno, Hormiguita explicó claramente que la leche de su papá, se hacía poniendo en “el tarro grande de aluminio” una manguera con agua y otra con leche, y así se hace la “leche que vende mi papá…”
Pueblo de gringos…, pero no extranjeros cualquiera, eran todos tanos, el cocoliche en esa época se escuchaba todavía en las calles, acordate  de “don Carmelo”, de Candela de la Cipolletti, del amigo Di Leonardo, de don Pietrini, el del aserradero, o del gringo Quaranta. Como no quiero que me pegue algún hijo o nieto de algún personaje, les cuento un par de anécdotas, sin decir de quien se trataba,  porque total alguno entradito en años le va a explicar a los pibes de quien se trata, sin que quede yo como el gran difamador y mentiroso.
El doctor Noceti, atendiendo a uno de ellos que manifestaba ir “duro” de cuerpo lo mando a que viera al Dr. Galparoli. No tenía ese día secretaria, así que la  puerta la abrió el propio bioquímico. Venciendo su timidez y vergüenza, sacó arrebatadamente un pañuelo del bolsillo trasero y desenvolviéndolo  mostró su contenido, diciendo… “ma dottore, hago la kacca dura e con sángüe…, ke puete sé?”
Otro,  desesperado, como pidiendo clemencia,  le lloraba a los inspectores de Rentas que lo habían pescado en un renuncio…
“e ahora ke hago, sono morto…”,
no se aflija lo consoló uno de ellos, no se aflija… se acoge a la moratoria y listo…
Ma nó, ma nó figlio mio, si appena puedo con la Carmela.
Con Carmela, después que se fueran los inspectores,  partieron a almorzar a la casa del hijo.
Justo los pesca un operativo en la ruta.
… y baliza lleva?
E  para que queré ke  la yebbe, si voy a lo de Carlitos y vuelvo, no me kedo a dormí  sta noche...
O como aquel otro que participaba al médico de sus dolores de estómago…
y ud. amigo, defeca?,
má no doctore, si appena tengo lu terrenito…, le decía en su cocoliche agarrándose la panza..
No me acuerdo si era un grupo musical, o que tipo de artista que se presentaba en el Teatro. A la hora de arreglar el caché el representante pidió “fifty-fifty”,
¿Cómo? Dijo el gringo…
Muy suelto de cuerpo el apoderado le dijo, “es lo normal señor… “ana-ana”, como se acostumbra….”
El tano, primero se quedó pensando y luego  se plantó,
porque de negocios sabía, no por nada había hecho una fortuna desde que llegó de Italia!!
con dulzura pero firme dijo
NOO; NOO; NOO…, NE “FIFTY-FIFTY”  NE  “ANA-ANA”, METÁ E METÁ SI, E SERRAMO NEGOZZIO…
Lo de Quaranta, fue un caso especial, no  tanto  de “cocoliche”, sino de asociación de una frase armada y normal en español, traducida del italiano.
Corría el final de la  década del 70, y don Ovidio al frente del mostrador atendía al gringo trabajador y pagador que era un cliente chiquito pero seguro.
“E… save don Ovidio, ke non traqué plata per pagá…”
No se haga problemas lo dejamos en cuenta corriente y listo.
Talonario en mano preguntó… cómo era su apellido, don José?
QUARANTA, rápido dijo José… con la Q de formaggio per favore…
Los chicos de hoy creerán que es mentira, pero en esas épocas las ideas eran un poco antiguas. Todavía se usaba el luto riguroso, la mujer divorciada era una descocada, y los preservativos mala palabra, y mala cosa. Solamente los compraban los hombres. No estaban exhibidos a la vista,  ni en kioscos ni en farmacia,  y no había propaganda de ellos. El boca a boca decía cual era bueno y cual no. Comprarlos era todo un tema. La mejor forma era en la máquina expendedora de los  baños públicos, que si alguno te veía, quedabas como un piola. Si la expendedora estaba rota empezaban los problemas.  
Tenías que saber en que farmacia o en que kiosco te atendía un hombre y espiar que no hubiera nadie, para que no te escucharan pedir “eso”. Justo cuando lo lograbas, entraba alguien y terminabas pidiendo un chicle o un cepillo de dientes, y volver más tarde. Al gringo que vivía al lado de la Escuela 52 esas cosas no le pasaban, cruzaba la calle y resueltamente se dirigía al kiosco que estaba enfrente, hubiera gente o no, le daba igual. Total sabía que con su idioma cocoliche nadie se iba a dar cuenta de lo que pedía, y tampoco podían ver lo que compraba porque el kiosquero se agachaba, lo buscaba, y te lo daba envuelto.
Rápido encaraba como zorrino al tren:
bueno día….má dame un fó.
(lo que no sabía era que los alumnos  si estaban de recreo se cruzaban desde la escuela  para escucharlo pedir el famoso “fó”).
Unos años antes de lo que te conté, ni sabíamos que existían chicos con cara y cuerpo de chicas bonitas. Claro el pobre cliente del cabaret, -cuyo dueño tenía apellido muy gringo, pero acento bien porteño-, se llevó flor de chasco y fue en queja al Comisario. Aclarando el punto el titular decía:…”mire Comishhario, yo a las chicas las pedí a Buenos Aires, pero vio, me las mandaron un poquito entreveradas. No se preocupe que no va a volver a pasar, porque la próxima vez las reviso primero antes de bajarlas”.
Si se me hubiera ocurrido hablar en vida con Miguel Quijano, cuántas anécdotas me hubiera contado del Registro Civil del que era encargado.
Bueno, no se me ocurrió, pero aquí les cuento dos, una recogida en la calle,  y la otra la sé de primera fuente.
Yo tenía un colega Contador cuyo nombre era “Lituarde”. Me llamaba la atención porque nunca había escuchado ninguno parecido,
Un día hablando con un anciano del pueblo, me contó que el empleado del Registro Civil, cuando debieron anotarlo, preguntándole al padre por el nombre del niño, este le respondía “Lituarde”…
Lapicera en mano decía “repítame por favor como se llama el niño”…
Enojado y casi a los gritos insistía el gringo:  “LI-TUAR-DE”…”LI-TUAR-DE”…,
Como es que no lo entendían!!
Ese fue el nombre que resignadamente el empleado terminó anotando en el Acta de Nacimiento.
Esta otra la viví personalmente.
Cierto día estaba con una empleada de Crybsa punteando la nómina. En la Facultad habíamos aprendido que a la hora de hacer trampas, en las liquidaciones donde la cantidad de trabajadores era grande, los vivillos fabricaban nombres y apellidos truchos y así falsificando recibos y firmas se quedaban con algún sueldito extra. Como rutina teníamos que controlar, era parte de los puntos de la auditoría.
Eran más de cuatrocientos, entre obreros y empleados administrativos.
A medida que los nombrábamos, si alguno de los dos lo conocía, le íbamos dando el okey, claro.
Casi sobre el final llegamos a “Contaduría”, …la dotación era de solo ocho personas y yo como jefe, cómo no los iba a conocer!!
Aquí nos metieron el perro, casi ladré…!!  “María Victoria Alessandroni”, ésta no existe, aquí nos jodieron!!
No Contador susurró, poniéndose roja como un tomate…, esa soy yo…
Cómo, si vos te llamás Esther retruqué.
Casi incendiándosele la cara me explicó:
“Mi mamá quería ponerme “María Esther” y mi papá “María Victoria”, … bueno cómo católicos que eran, la Virgen tenía que estar presente, en eso no había discusión, pero a mamá le gustaba Esther, y papá quería hacerle un homenaje a su nonna “Vittoria”, que en épocas de guerra siempre tenía un pedazo de pan y otro de queso para él, amén de alguna feta de jamón crudo que le robaba al nonno de la gambuza del patio trasero. Su agradecimiento lo tenía que manifestar de alguna forma, a pesar que la nonna quedó en Italia y que ya estaba muerta. El viejo ganó, porque a anotarme fue él, mientras la vieja se reponía en el hospital. Yo me vine a enterar cuando en el primer día de clase, mi maestra –Delia Domínguez-, le preguntó extrañada porqué la nena afirmaba llamarse “Esther”, cundo en los papeles decía María Victoria.
No se enoje Contador, pero yo me voy a morir siendo Esther…, dijo con una sonrisa y los ojos brillosos.
Nosotros no porque ya éramos grandes, pero los chicos del barrio eran una plaga.
Por esas épocas, las chacras lindaban con las últimas calles del pueblo, bueno, esa es una historia que se repite, y siempre va a ser igual.
Los gringos chacareros seguían haciendo su vida porque salvo alguna fruta, nadie tocaba nada. Las fincas apenas si estaban protegidas con postes de álamo con tres o cuatro alambres que más eran para delimitar que para impedir el paso. Había uno que tenía cuarenta gallinas, de esas “batarazas” y de “cogote pelado”. La maña del viejo era vender no más de una docena de huevos  por cliente,  y recogerlos de los nidos delante del interesado para demostrar que eran frescos. Los pibes no sabían que maldad hacer. Robarle huevos para comerlos o venderlos, ni pensarlo. La mami de enterarse los mataba. La bandita aprovechando el tiempo de la siesta, fue recogiendo tres o cuatro huevos por día, sacando uno por nido, para que no llamar la atención. Así, con paciencia, juntaron unos cuarenta o cincuenta, que los iban hirviendo, también de a poco, para que no se avivaran en casa. Por fin todos estaban transformados en “huevos duros” y estaban a buen resguardo arriba del ropero, esperando el día “D”. Ese día como un ejército de hormigas, entre todos hicieron el reemplazo.
Escondidos detrás de la acequia, escuchaban como si fuera un aplauso, el  batir de palmas que en la tranquera hacían los clientes para reclamar por “el chiste de los huevos duros”.
Recuerdo que cuando era niño, los padres, sobretodo las mamis, asustaban a sus hijos pequeños con el “cuco”,  o con la “gitana”. El uno era para que comieras la sopa y la otra generalmente para que durmieras la siesta. Era un recurso para que hicieras caso. La gitana era una figura conocida porque andaban por la calle, tocaban el timbre y adivinaban la suerte. Al “cuco” ninguno lo había visto, nadie lo había descripto, pero para todos era una cosa horrible.
En Regina tuvimos nuestro propio “cuco”. Era un linyera vestido andrajosamente. En invierno tapado con varios sacos, uno puesto arriba del otro para abrigarse. Vivía en la calle, generalmente alcoholizado, y durmiendo en casas abandonadas o en los baldíos que hoy son elegantes barrios. Los padres amenazaban con llamar a “Rabilla” si los nenes no tomaban la sopa. Los chicos al verlo en la calle, horrorizados se tiraban a los pisos de los autos llorando histéricamente. Con el tiempo, a medida que iban creciendo y entendiendo, ese sentimiento de terror se fue transformando en una profunda lástima y dio lugar a que muchos lo ayudaran con un poco de ropa o un plato de comida. El hombre era bueno, nunca supimos que hubiera hecho mal a nadie. Seguro fue eso que influyó en el cambio de sentimiento de los niños a medida que se hacían hombres. Recuerdo que en la década de los 70 unos compañeros míos de la Dirección Impositiva de La Plata fueron en comisión a hacer inspección a Regina y se alojaron en un hotel de la calle Rivadavia frente a las vías del ferrocarril. Entre ellas dormía Rabilla. Calculo que deben haber hablado con él, intuyendo que era buena persona, porque grande fue la sorpresa del hotelero cuando lo vio sentado en la cabecera de la mesa de su restaurante, agasajado por sus huéspedes. Cuenta mi amigo Amadeo, que se comportó correctamente, comiendo adecuadamente con sus cubiertos y su charla fue coherente, claro ese día no había bebido alcohol.
Rabilla cuando era linyera
(Fotografía tomada de Internet, si vulnera derechos reservados, favor comunicarse   a    pumasa@infovia.com.ar y será removida. Gracias).

 Para alegría de los nostalgiosos, les cuento que Rabilla vive, que curó su alcoholismo, y que es un ser realmente recuperado que recorre su ancianidad con la paz que no supo tener cuando era joven.
Personajes había muchos y  seguro que el stock se renovó. Yo estoy un poco alejado pero me acuerdo de algunos además de los que nombré, como de Hugo Raise, Director de la Banda, con su famosa orden para “arrancar”    “un…dó…tré…rancai”, o ese simpático pintor que todos conocemos por “el Jabalí”, debido a que mató a uno de esos animales salvajes con un certero “manzanazo”, si, si, …ese que vio una final de futbol,  mientras hubo un corte general de luz, solamente con la energía que estaba acumulada en la panza que hacían los cables en la puerta de su casa; o el honesto, pulcro y respetuoso trabajador Melita con sus oficios de Mozo, empleado de Correo y vendedor de Lotería y Quiniela.
Crybsa estaba en sus mejores épocas…
Creciendo, la firma había abierto una oficina en la zona bacana de San Isidro. Reunidos en un sala estábamos varios de los que habíamos viajado a hacer algunos trámites en la Capital Federal. De repente se abrió la puerta y quien era el presidente, -Domingo Colletti-, nos avisaba
“chicos, voy al pueblo y vuelvo, necesitan algo?”
Ahí me di cuenta que Regina no se iba a enojar si la llamaba “pueblo”, si mingo le decía “pueblo” a Buenos Aires yo también tenía derecho, que joder!!
Por todo esto, Regina, con cariño, con respeto y con orgullo, te digo Ciudad, vos sos mi pueblo.-
Mariano Oscar Giammona, Viedma 17 de mayo de 2012.
El Contador Público Mariano Giammona , descendientes de inmigrantes sicilianos se radicó en el año 1973 hasta 1996 escribió un libro "La sirena del Vapor" que es la historia de inmigrantes, desarraigo y cultura un aporte de vivencias personales.
Publicado en EL REGINENSE.
29/6/2012.
MARIANO OSCAR GIAMMONA. Falleció el 09/06/2016 en la Ciudad de Viedma Capital. Se lo recuerda con este escrito de sabor reginense.