Regina cumple 102 años: un repaso por la historia, sus protagonistas y el esfuerzo que transformó el desierto en La Perla del Valle.
Surgida del esfuerzo de familias inmigrantes que transformaron una tierra árida en el centro económico del Alto Valle Este, desde el diario LCR repasamos los hitos de su origen, la visión técnica de sus fundadores y el desafío de las nuevas generaciones para seguir proyectando el futuro y, sobre todo, el desarrollo.
Para quienes caminan a diario sus calles, Villa Regina conserva intacta esa espontaneidad de pueblo con memoria a cada paso. El desafío es que esa memoria permanezca estática, sino que se funda con la visión de los nuevos pioneros, aquellos vecinos de hoy y mañana sobre quienes recae la responsabilidad de trazar el mapa estratégico para que "La Perla del Valle" continúe expandiéndose, desarrollándose y brillando en el Alto Valle de Río Negro.
La tierra donde no existían los horario.
Al reconstruir los primeros años de vida de la localidad a través del archivo testimonial y las entrevistas recopiladas durante más de dos décadas por el diario LCR, un patrón común define los orígenes: la historia de Regina no la escribió una figura solitaria. La fundaron familias enteras de inmigrantes que pusieron manos a la obra de sol a sol, sin distinción de géneros ni edades. Hombres, mujeres y niños asumieron la tarea titánica de cultivar la tierra en jornadas que parecían infinitas.
La solidaridad comunitaria fue el verdadero cimiento social
de los comienzos. Ante la escasez de documentación formal en los primeros
tiempos, la historia viva de la ciudad se sostuvo gracias a las fuentes orales
directas, los relatos rescatados por recopiladores reginenses y la memoria
resguardada en el Museo local.
Cuando los primeros contingentes desembarcaron en la zona,
la promesa de un "paraíso terrenal" difundida en Europa por la
empresa promotora se topó de frente con la aridez de la realidad: un paisaje
copado por alpatacos, jarillas y médanos de tierra suelta donde todo estaba por
hacerse.
De "Lo de Mion" al 7 de noviembre: los nombres y
las fechas del origen.
Antes de su institucionalización formal, este punto de la región del Alto Valle era conocido popularmente como "Colonia Mion" o "Lo de Mion". La bisagra histórica llegó con la intervención de la Compañía Ítalo Argentina de Colonización (CIAC), entidad comercial encargada de seleccionar a las familias —principalmente italianas y con conocimientos agrícolas en suelo europeo— y organizar el asentamiento en un trazado inicial de 5.000 hectáreas adquiridas a Marcos Zorrilla, quien fuera secretario de Julio Argentino Roca.
El 7 de noviembre de 1924, el entonces Presidente de la
Nación, Dr. Marcelo Torcuato de Alvear, firmó el decreto oficial que reconoció
la constitución de la CIAC y aprobó sus estatutos de colonización. En gratitud
a esa gestión, la población incipiente adoptó el nombre de "Colonia Regina
Paccini de Alvear", en homenaje a la esposa del mandatario, una reconocida
cantante lírica de la época.
Con el transcurso de los años, la denominación se simplificó
a Colonia Regina y finalmente adoptó el definitivo de Villa Regina.
Paralelamente, la fecha del aniversario atravesó sus propios debates
históricos: en las primeras décadas, ante la falta de un acto fundacional
expreso, los festejos solían realizarse en el mes de abril (apoyados en la
compra inicial de tierras concretada en julio de 1923). No obstante,
formalmente a partir de 1958 se fijó de manera institucional el 7 de noviembre
para conmemorar el hito del decreto de 1924.
El esfuerzo de varias nacionalidades y los fundadores.
Aunque la reglamentación de la CIAC priorizaba la adjudicación de lotes a familias de origen italiano, la identidad reginense se nutrió de varias nacionalidades. Las investigaciones históricas y los registros parroquiales y del Registro Civil dan cuenta de pobladores de origen español, chileno, yugoslavo, alemán, austríaco, árabe y argentino. Uno de los antecedentes documentados de mayor antigüedad es el de Evaristo Cortés, de nacionalidad chilena, quien administraba un criadero de cabras en la intersección de lo que hoy son la avenida Mitre y calle Las Heras.
A la hora de hablar sobre los fundadores, es de destacar que
la visión técnica inicial provino del Ingeniero César Cipolletti, quien
recorrió las costas de los ríos regionales a caballo trazando el proyecto del
sistema de riego por canales. Tras su imprevisto fallecimiento en pleno viaje
transatlántico, su yerno, el Ingeniero Felipe Bonoli, casado con Benedictta
Cipolletti, retomó el proyecto y se radicó en Regina como gerente de la CIAC.
Si bien el presidente de la compañía, Héctor Valsecchi,
figuraba al frente de las gestiones en Buenos Aires, fue Bonoli quien sobre el
terreno —a más de 1.100 kilómetros de la capital— diseñó la urbanización del
casco céntrico con su característico trazado de manzanas romboidales y
diagonales.
Junto a Bonoli, Benedictta Cipolletti desempeñó un rol
social determinante: educaba a los niños, impartía clases de costura y
organizaba las primeras celebraciones comunitarias y religiosas en la vivienda
familiar, edificación que hoy alberga la sede del Museo céntrico.
Una fecha para celebrar.
Ciento dos años después de aquellos primeros surcos abiertos entre la jarilla y la aridez del suelo patagónico, el aniversario de este 7 de noviembre se convierte en una pausa obligada para honrar la memoria de quienes convirtieron la nada en una de las ciudades más importantes de la provincia.










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