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viernes, 8 de noviembre de 2024

Regina 100 años: los comienzos de la ciudad en fotos inéditas de Diario RÍO NEGRO.

 


Regina 100 años: los comienzos de la ciudad en fotos inéditas de Diario RÍO NEGRO.

La historia de Villa Regina, a través del sacrificio y el esfuerzo de sus primeros pobladores. Los que hicieron grande a esta comunidad y la posicionan en el mundo.

Los primeros pobladores de Villa Regina, fotografiados por el lente de Diario RÍO NEGRO en 1972.

En 1895, en pleno auge de la expansión del ferrocarril hacia el suroeste de Buenos Aires, el gobierno nacional cedió 15,000 hectáreas de terreno con la condición de permitir el paso de la línea férrea. Esta cesión marcaría el primer paso hacia la transformación de un área despoblada en una próspera comunidad agrícola.
Registro histórico de la visita de inspectores del Banco Hipotecario Nacional a las tierras en producción en 1928. El financiamiento de bancas privadas y organismos intermedios fue fundamental para impulsar el desarrollo frutícola.

La irrigación de estas vastas tierras áridas era un desafío considerable. En 1898, el gobierno argentino encomendó al ingeniero hidráulico César Cipolletti la creación del proyecto de aprovechamiento de las aguas de los ríos Neuquén, Limay, Negro y Colorado.
Fotos: Archivo de Diario RÍO NEGRO | Edith Cabrera.

Cipolletti, conocido por sus notables contribuciones a la ingeniería hidráulica, presentó un plan ambicioso que propuso la construcción de canales para irrigar las tierras, un proyecto que tomó forma en 1907. Su compromiso por atraer inversión extranjera lo llevó incluso a exponer sus ideas en Roma, donde buscó captar el interés de inversores italianos.

Tras la muerte de Cipolletti, en 1923, el ingeniero Felipe Bonoli, uno de sus colaboradores, adquirió 5,000 hectáreas de la finca de Zorilla en nombre de la Compañía Italo-Argentina de Colonización (C.I.A.C.), una empresa que fusionaba capitales públicos y privados. Este acto sentó las bases de lo que pronto se convertiría en la colonia y ciudad de Villa Regina.

Inauguración del canal terciario, en el mes de enero de 1929. La obra del canal principal de riego transformó la matriz productiva de la región Comahue y permitió que hoy, nuestra zona sea una de las mayores productoras de peras y manzanas del mundo.

El capital inicial de la compañía, de 1,4 millones de dólares, fue destinado a la compra de tierras, que luego se ofrecieron en arrendamiento a familias de colonos. Los primeros habitantes fueron principalmente inmigrantes italianos provenientes de regiones como Friuli Venezia Giulia, a quienes se les prometió la oportunidad de construir un futuro próspero. Cuando la llegada de italianos disminuyó, la C.I.A.C. amplió su convocatoria a compatriotas ya radicados en Argentina y a inmigrantes de otras nacionalidades, como polacos y checoslovacos.


Más de 400 familias fueron seleccionadas en Italia y emprendieron un largo viaje hacia Argentina con la esperanza de establecerse en un nuevo hogar y convertirse en propietarios de chacras productivas. El 7 de noviembre de 1924, se fundó oficialmente la colonia bajo el nombre de Regina de Alvear, un tributo a la esposa del entonces presidente argentino Marcelo T. de Alvear.

A los colonos se les entregaron las tierras con un depósito inicial equivalente al 10% del valor total, y la transacción incluía la entrega de chacras aradas, cercadas y provistas de una casa con un porche, baño y pozo. Las condiciones se estipulaban en un contrato que establecía el pago de una hipoteca anual hasta completar la propiedad.


El ambicioso plan de la C.I.A.C. contemplaba el cultivo de alfalfa, la implantación de viñedos y la plantación de frutales. La visión era transformar el paisaje árido en un vergel, rodeado por largas filas de álamos que flanquearían canales y caminos, salpicado de chacras y pequeñas industrias dedicadas a la producción y procesamiento agrícola, incluyendo bodegas para la elaboración de vino.

En el medio de la aridez patagónica, los primeros pobladores se enfrentaban todos los días con fuertes temporales de viento que borraban el trabajo realizado durante el día. Costó muchos años transformar la tierra y que sea fertil y productiva como lo es hoy.
Sin embargo, los primeros años de la colonia trajeron desafíos imprevistos. Problemas sanitarios como la propagación de la malaria, la salinidad del suelo que dificultaba el cultivo, y la falta de una red eficaz de comercialización de productos, erosionaron las esperanzas de los colonos. La crisis económica de 1929 empeoró aún más la situación, llevando a muchos agricultores a enfrentar una grave precariedad y la posibilidad de perder todo lo que habían invertido.

La compañía, presionada por la situación financiera, optó por hipotecar las chacras y ceder los créditos a las entidades financieras. Los bancos, encabezados por la Banca di Roma y la Banca Commerciale Italiana, iniciaron un proceso de recuperación de deudas que implicó desalojos y subastas de tierras. Las altas tasas de interés de las hipotecas y la crisis global empujaron a muchas familias al borde de la ruina, forzándolas a vender lo poco que les quedaba.

En medio de la desesperación, los colonos apelaron al gobierno italiano, solicitando la intervención en 1934. Sin embargo, sus peticiones fueron ignoradas, y la compañía continuó ejecutando hipotecas y vendiendo las chacras en subastas. La presión social fue en aumento, y pronto las protestas amenazaron con escalar a disturbios. La iglesia argentina, a través del obispo salesiano Nicolás Esandi, tomó un papel activo en la defensa de los colonos. Esandi intercedió ante las autoridades gubernamentales y buscó mediar con la compañía para evitar un estallido social que pudiera derivar en violencia.

En diciembre de 1950, después de más de dos décadas de lucha, se entregaron los títulos de propiedad a los colonos, marcando el fin de una era de incertidumbre y sacrificio. Las chacras que alguna vez simbolizaron una promesa rota de prosperidad se convirtieron en la base de un floreciente sector agroindustrial, que llevó el nombre de Villa Regina a distintas partes del mundo.

Así, la historia de Villa Regina es mucho más que la fundación de una colonia; es un testimonio de la perseverancia y la capacidad de los inmigrantes para forjar una vida mejor, enfrentando adversidades y luchando por sus derechos. Hoy, las chacras de la región siguen siendo un símbolo de trabajo arduo y de la determinación que permitió convertir un sueño en realidad, con la posibilidad de seguir afianzando futuro.

Por Juan Moro.

*** Publicado en Diario "Río Negro". Suplemento especial 100 años de Villa Regina.

7 de noviembre del 2024.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/regina-100-anos-los-comienzos-de-la-ciudad-en-fotos-ineditas-de-diario-rio-negro-3872676/


domingo, 14 de noviembre de 2021

¿Cómo llegó el indio Comahue a la barda?


¿Cómo llegó el indio Comahue a la barda?

La emblemática estatua ubicada en Regina se construyó en 1964, por una feria, y representa a un araucano que atisba la tierra fértil que rodea la zona.

Su imponente ubicación y altura la hace un atractivo bien a la vista de todos los que llegan a la ciudad de Regina. La construcción de la estatua del indio Comahue data de 1964, y fue una idea de quienes en ese año habían organizado la primera Feria del Comahue, llevada a cabo el 14 de noviembre.

En su construcción intervinieron varias personas y su emplazamiento sobre la barda norte se convirtió en un verdadero suceso. La obra tiene aproximadamente 12 metros de altura y representa a un indio araucano que, con una lanza en la mano, atisba el horizonte sobre la leyenda Comahue, que en lengua mapuche significa “tierra fértil”.

Bartolo Pasin y Rogelio Chimenti fueron los impulsores, que se contactaron con Miguel De Lisi, considerado un experto diseñador. Este último fue el encargado de elaborar los planos en escala y una vez realizados se los entregaron al señor Aldo Cardozo, quien fue el encargado de armar el esqueleto metálico, que fue montado por secciones, siendo la unión entre las piernas y el tronco la última parte. Una vez armado, se lo trasladó a su lugar. Para levantar el esqueleto que pesaba casi dos toneladas se utilizaron dos aparejos. Luego fue cubierta con malla metálica y se procedió al rellenado de toda la estructura con hormigón. Esta tarea estuvo a cargo de Caino Sartor, que tenía una cuadrilla que trabajó especialmente en esta labor a fin de que todo quedara terminado para su presentación.

La figura del indio Comahue representa la bravura de los primeros colonos y las generaciones posteriores que perseveraron hasta arrancar todas las oportunidades que ofrecía la naturaleza.

El acto de inauguración de la Feria fue presidido por el gobernador Carlos Nielsen y su figura enmarcó la muestra que resultó un enorme éxito.

Producción y textos: Edith Cabrera.

Publicado en Diario "Río Negro", 3 de noviembre del 2017.

Fotos archivo: ¡BIEN DE REGINA!

Nota: el monumento al Indio Comahue es un homenaje a los tehuelches no araucanos. 

domingo, 29 de marzo de 2020

29 de marzo de 1936: una protesta por la falta de desagües paralizó las actividades en la colonia de Regina.


Regina y su lucha por los desagües.

Una caravana de 400 autos se movilizó a la Intendencia de Riego de Roca en 1936. Con tierras dañadas o en mal estado, pidieron que los instalen para seguir produciendo.

Por Edith Cabrera.

El 29 de marzo de 1936 una protesta por la falta de desagües paralizó las actividades en la colonia de Regina.

Una caravana de 400 automóviles se trasladó hasta Roca a reclamar. Fue organizada por una comisión de vecinos.

Con carteles donde manifestaban sus reclamos, los regantes de las zonas VIII y XVIII se dirigieron a la Intendencia de Riego y luego a la dirección de Río Negro. Entregaron el siguiente petitorio:

“Nosotros, comerciantes industriales vinculados a la zona, en las tierras producen y el pueblo en general, venimos una vez más impelidos por la angustiosa situación en que nos encontramos a pedir encarecidamente a la Dirección de Irrigación que informe a los estamentos correspondientes y con la urgencia que el caso requiere, acerca del pésimo estado a que han llegado las tierras por faltarles desagües. Varias de ellas, ya totalmente perdidas, han sido abandonadas; otras muy cerca de perderse presagian su próximo abandono, por el peligro sin el adecuado remedio de los desagües.

Consideramos justo y encomiable que el señor Intendente y la Dirección General de Irrigación, aprecien este complejo asunto con los criterios científicos y técnicos que son de su incumbencia. Con un criterio político, de colonización y nacionalización de una zona fronteriza. Con criterio agrícola, de clasificación, calidad y aptitud de tierras, para la producción. Con un criterio humano, de aliviar las angustias que pesan sobre nosotros por no poder sacar de las tierras el rendimiento que legítimamente deben darnos. Con criterio moral, pues hemos sido atraídos a la zona por el incentivo del agua fecundante y fe en la producción, y al poco tiempo de asentados en ellas, nos vemos precisados a abandonarla perdiéndolo todo, ánimo, trabajo y dinero”.

* Publicado en Diario "Río Negro", 28/03/2020.