lunes, 17 de agosto de 2026

El 17 de Agosto de 2001 (en una fecha Patria Argentina que recuerda el paso a la inmortalidad de Libertador Don José de San Martín) fallece el Padre César Rondini.

 




Año 1959.
Después de un largo y cansador viaje en tren, llega a nuestra ciudad un hombre que, sin saberlo aún, dejaría una huella profunda y eterna en los corazones de muchos:
el padre César Rondini.
Venía con una misión.
Venía con un sueño.
Un sueño que comenzaba a tejerse en lo profundo de su corazón y que encontraría raíces en una tierra fértil:
nuestra ciudad, Villa Regina.
Ese sueño empezó a tomar forma en un rincón humilde, lleno de esperanza, llamado por entonces el Buenos Aires chico. Hoy lo conocemos como el barrio Don Bosco.
Allí, en medio de calles de tierra y casas humildes, el padre Rondini encontró a un grupo de vecinos que, al igual que él, tenían una preocupación en común:
el futuro de sus hijos, su educación, sus valores, su fe.
Y juntos… con voluntad firme y espíritu salesiano…
fundaron la primera escuela de la obra en nuestra ciudad: la Escuela Primaria Don Bosco.
Un espacio sencillo, pero lleno de luz.
Un lugar donde cada niño encontraba no solo un pupitre, sino una sonrisa.
Donde cada rincón respiraba la alegría de aprender, de jugar, de soñar.
Un verdadero refugio de esperanza.
Pero el sueño no se detuvo ahí…
Porque cuando la semilla es buena… siempre florecen nuevas ramas.
Tiempo después, un grupo de vecinos —esta vez, de origen chileno— se acercó al padre con la misma inquietud.
Sus hijos también necesitaban un lugar donde crecer, aprender, y sentirse parte de una comunidad. comenzaron a trabajar.
Con sus manos, su fe y sus tradiciones.
Organizaron fiestas, enramadas, prepararon comidas, bailaron su cueca…
¡y con cada paso, con cada Fiesta, con cada aplauso… construyeron un sueño!
Así nació el Instituto Antártida Argentina, fruto del esfuerzo colectivo y del amor por la educación.
Y no mucho después, a mediados del año 1965, nació una escuela que llevaría consigo la ternura del nombre más puro:
La Escuela Niño Jesús.
Un lugar sencillo, casi improvisado, construido con materiales humildes.
Tan humilde, que aquellos que la conocieron desde sus inicios la bautizaron con humor y cariño…
“El colador”.
Porque, cuando llovía… las goteras eran tantas, que caía más agua adentro que afuera.
Pero lo que nunca faltó…
fue el espíritu salesiano.
La alegría, la fe, la esperanza.
La entrega total al servicio de los niños y los jóvenes.
Cada ladrillo, cada banco, cada pizarrón llevaba una misión:
Educar evangelizando, y evangelizar educando.
Como lo soñó Don Bosco.
Porque el padre Rondini no solo construyó paredes…
construyó comunidad.
Sembró valores.
Y dejó una huella que aún hoy —tantos años después—
sigue viva en cada rincón de nuestra escuela.
Una huella… imborrable.
Muchos años pasaron. Generaciones fueron y vinieron.
El mundo cambió. Las aulas crecieron. Las paredes se pintaron de nuevos colores.
Pero su legado…
su legado sigue intacto en cada uno de nosotros.
En cada docente, en cada alumno, en cada familia que forma parte de este sueño de Don Bosco.
Querido padre Rondini, sigue descansando en paz .....que aqui, somos muchos los que continuamos trabajando en tu gran obra de amor.

Texto e imágenes pertenecen al Facebook del Primario Niño Jesús Villa Regina publicadas el 17 de agosto del 2025.

Otras publicaciones hacer click en etiquetas:Padre César Rondini. 

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