domingo, 13 de octubre de 2013

PASADO Y PRESENTE: LA CONFITERÍA CÍRCULO ITALIANO AYER Y EL RESTORANT-CONFITERÍA CÍRCULO HOY.



EL RESTORANT-CONFITERÍA CÍRCULO HOY...
En septiembre del 2010 Restaurant Círculo de Villa Regina recibió una certificación de calidad implementada por el ministerio de Turismo de la Nación distinción SIGO (Sistema Inicial de Gestión Organizacional)
SIGO es un sistema de rápida implementación  destinado  a las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) del sector turístico. Tiene como fin colaborar con la modernización de estas empresas mediante la aplicación de un método de gestión y estándares de calidad de nivel internacional.


miércoles, 2 de octubre de 2013

EL KIOSCO RIVADAVIA Y EL ING. MIGUEL SAN MARTIN.



El “CIUDADANO ILUSTRE DE VILLA REGINA” ING. MIGUEL SAN MARTIN quien recibiera el PREMIO KONEX 2013 en Capital Federal regresó a Villa  Regina, su ciudad natal, acompañado por su hermana la reginense María Cristina y su esposa Susan Olman; y creo que regresaron a sus lugares de residencia muy emocionados, felices por los reconocimientos, el trato afectuoso recibido y el homenaje a su padre Don Salvador San Martin y las dos salas llenas del ¡orgullo reginense! Cine Teatro Círculo Italiano de Villa Regina; fue por unos días Miguelito (como le decimos en Regina) tratado como “un Hijo Pródigo Reginense” con el cariño inmenso, respeto y admiración que se merece por parte de los reginenses.
El ingeniero a cargo del viaje, el descenso y la Curiosity, hijo de una familia de chacareros de Villa Regina. Formado en los Estados Unidos que trabaja en la NASA que desde ayer se encuentra con la mala noticia de la paralización de actividades de la NASA en un 98%;  son las contracaras de la vida… de momentos de felicidad vividos en Valle del Río Negro a un tema que afecta a ciudadanos americanos. 
¡nada es para siempre! diría el reginense Carlos Schulmaister… y tiene razón...

En una entrevista  que otorgara a la agencia CYTA-Instituto Leloir, San Martin dijo que su sueño de niño, bajo el estrellado cielo de una chacra reginense, era la exploración interplanetaria y en el Concejo deliberante  de Villa Regina manifestó que no hay como el cielo reginense  para ver las estrellas.
Miguel San Martin recuerda bien el momento en el que supo que quería ser un ingeniero espacial: "Fue en una fría noche de invierno, en 1976, mirando el cielo en la chacra de mi familia en Río Negro, mientras escuchaba por la onda corta de la BBC cómo la nave Viking llegaba a Marte". San Martín tenía 17 años. Un año después dejaría su Argentina natal y viajaría a Estados Unidos para hacer realidad su sueño. Primero estudió electrónica y luego hizo una maestría en aeronáutica y astronáutica en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
La noche en que la sonda Viking llegaba a Marte (20 de julio de 1976), se fue a dormir sin saber si la misión había sido un éxito. "La impresión fue muy grande al otro día cuando en la mañana fuimos a Regina y en el kiosco de Gómez –ubicado en pleno centro de la ciudad– vi la tapa del "Río Negro" con una foto que ilustraba una de las patas de la nave en el suelo marciano. Mirar el cielo en ese año '76 fue muy importante para mí" agrega.  
El Kiosco Gómez que era propiedad de “Pituco” o “Pelado” (apodo familiar)  de don Héctor Gómez. 
En ese momento había en Regina unos 5 kioscos hoy hay más de 125.

Cuando visitó Villa Regina luego de la charla que ofreciera en el Círculo Italiano fue al Kiosco Rivadavia (que le agrada porque la fachada del negocio que está siempre igual atendido desde hace años por la familia Salas) al lado está la tradicional Heladería Rivadavia que hoy atiende uno de sus hijos de Héctor Gómez, Osvaldo Gómez. 
Don Héctor Gómez falleció hace más de dos años.

El padre de Miguel San Martin, Don Salvador  San Martin fue un hombre muy inteligente incentivó a sus hijos a la formación e investigación de sus hijos recuerda Miguel:  "Todos los veranos e inviernos que veníamos y mirábamos el cielo y papá nos explicaba cuáles eran las diferentes constelaciones y las diferentes estrellas, me acercaba más al cielo. Acá tenía mi telescopio que utilizaba para ver la Luna y los satélites de Júpiter, y también tiraba cohetes".
FOTO CREATIVA DEL REGINENSE NÉSTOR "COQUI" SALAS  (hijo de "Tino" Salas dueño del Kiosco "Rivadavia").
"Haciendo dedo" foto  tomada en el Hotel Esmeralda de Villa Regina.

lunes, 23 de septiembre de 2013

LAS BODAS DE PLATA DE LA ESCUELA 196 DE VILLA ALBERDI - PADRINOS MATRIMONIO SAN MARTIN.

El Ing. Miguel San Martin, su hermana María Cristina y la Sra. esposa de Miguel: Susan están en Villa Regina, la Perla del Valle.
Esta foto le fue entregada en el día de la fecha a María Cristina San Martin en el Concejo Deliberante de Villa Regina.
Recordemos que el Ing. Miguel San Martin y su hermana María Cristina nacieron en la Chacra Don Vicente de Villa Regina.
El matrimonio conformado por Maria Esther Canepa de San Martin (uruguaya de nacimiento y argentina por adopción, amaba a Villa Regina y la chacra Don Vicente que fuera el verano obligado de la familia San Martin durante muchos años) y el Ingeniero Salvador San Martin.
En esta foto están: María Esther Canepa de San Martin y el Ing. Salvador San Martin que fueron los padrinos de la Escuela 196 de Villa Alberdi en sus "Bodas de Plata".
Los docentes eran: 
CORA SANTOS, BLANCA JAUREGUI, MIRTA DOMINGUEZ, GRACIELA RIVERA, FRANCISCO GALLARDO, GLADYS LAZZERI, LILIANA LÓPEZ, JUAN CARLOS MUZZIN, OLGA FEDALTO, LIDIA AVACA, CRISTINA GUTIÉRREZ (fallecida), ANA MAGLIOTTO (fallecida), DIRECTORA: VIOLETA SÁNCHEZ.
FOTO GENTILEZA: 
SANDRA BARBISAN.

sábado, 21 de septiembre de 2013

LA ESTADÍA DEL ING. MIGUEL SAN MARTIN EN REGINA 1997 por EDITH BRÜCK.

" Sucedió un 6 de julio de 1997"

Ing. Miguel A. San Martin


Foto: Hernan Pepe

Este Ingeniero Aeroespacial argentino de 38 años esta tocando el cielo.
Nació como regalo de Reyes un 6 de enero de 1959 en su chacra de Villa Regina, en la provincia de Río Negro.
Los estudios secundarios los realizo en el Industrial Pio Nono, en Buenos Aires, y al mes de recibirse (a los 18 años) marcho a EEUU, donde después de una dura adaptación ingresa en la Universidad de Syracusa siendo el primero de su clase durante los 4 años de carrera. Su maestria la hace en M.I.T. (Massachussets Institute of Tchnology). Allí estudio Astrofísica y Aeronáutica y egresa con medalla de honor, un pasaje seguro para la NASA que no se dejo esperar ya que JPL Jet Propulsion Laboraty le hace un ofrecimiento. Con su mujer, Susan (abogada que conoció en un supermercado donde trabajaba para pagarse los estudios) y ya casados se trasladan a California, Pasadena.
Como todos los comienzos, fue difícil. Trabajo para la misión Magallanes, con destino a Venus.
Luego en la misión Topex, un satélite oceanográfico y hoy es el responsable del software que controlo y guió la trayectoria de la sonda Mars Pathfinder durante el aterrizaje en Marte.
Lejos están los días en que mi cuñado soñaba con aventuras de Julio Verne, y jugaba con hacer nubes.
Hoy tiene su momento de alto vuelo y bien merecido; los que estuvimos cerca todos estos años sabemos de sus frustraciones, su gran desarraigo, de cuanto trabajo como rata de laboratorio, con cuanta pasión y siempre con un perfil bajo se dedico a su familia y trabajo.
En la lejanía se magnifican muchas cosas, sobre todos los recuerdos, mantenerlos vivos y reales fue para Miguel venir todos los años a visitar a sus seres queridos y a la chacra, a sus orígenes
Este año fueron unas vacaciones muy especiales. Hacia 25 años que los cinco hermanos no se reunian en Villa Regina, en la Chacra Don Vicente.
Los medios de comunicación no lo dejaron disfrutar a pleno de su estadía familiar: dio charlas en escuelas, colegios, fue nombrado ciudadano ilustre en su ciudad natal, viajo a Bariloche para ver que hacían sus colegas argentinos en la Central Atómica, fue recibido por el Presidente de la Nación Carlos S.Menem, trato de transmitir en todo momento a quien estuviera interesado, sus conocimientos y su experiencia en la NASA; dio una conferencia en el Centro de Ingenieros en Buenos Aires. Todo lo hizo con humildad y timidez, con pasión y orgullo de una meta cumplida, una consigna familiar.
Ingeniero: el orgullo con mayúsculas, es de toda la familia San Martin y modestamente creo, del país entero.
!Éxitos en la próxima misión!

Articulo escrito por Edith Brück de San Martin en la Revista Country Aranjuez.

Su estadía en la chacra:

Miguel, su esposa Susan, sus hijas Samantha y Madeleine
fotos Revista Caras
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Los 5 hermanos: Miguel, Roberto, Cristina, Carlos, Jorge
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Foto Edith Brück
foto-
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fotos Hernan Pepe
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En la carneada
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Supervisando
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Con Mama Baby
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Desde Pasadena:
Con su familia frente a la NASA
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foto revista Gente
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El científico mostrando el prototipo del robot
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Foto Revista Gente
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Exito y festejo
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foto Diario Río Negro
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Foto Revista Mujer Country
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Con sus padres en Nueva York el dia del casamiento por civil
foto Diario Clarín
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foto Soraya de Mujer Country
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Familia San Martin Julio 1997.

Este gran trabajo sobre el Reginense Miguel San Martin pertenece a Edith Brück ¡excelente! que recupero con las imágenes del mismo para los lectores de ¡BIEN DE REGINA!


Publicado el 1º de abril de 2006.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Regina Pacini de Alvear, o la dignidad olvidada.



El 7 de noviembre de 1.924 es la fecha que se considera fundacional de nuestra Ciudad Villa Regina. A partir de la gestión realizada por el Ingeniero Felipe Bonoli para adquirir 5.000 hectáreas de tierra en nombre de la Compañía Italo Argentina de Colonización (C.I.A.C.).
El entonces Presidente de la Nación, Marcelo Torcuato de Alvear firmó el decreto de aprobación de los estatutos de la colonia, avalando y compartiendo este proyecto y, en honor a su esposa, Regina Paccini de Alvear, la colonia pasó a denominarse Villa Regina.

Regina Pacini de Alvear, o la dignidad olvidada por Héctor Landolfi.

Hacia fines de la década del cincuenta del siglo pasado, la localidad de Don Torcuato, en la Provincia de Buenos Aires, era un lugar apacible, casi campero. La construcción más destacada era la del Hindú Club y a pocas cuadras de sus instalaciones se encontraba Villa Elvira (nombre de la madre del Presidente Alvear) última de las propiedades que quedó del acaudalado matrimonio constituido por Marcelo Torcuato de Alvear y Regina Pacini.
En esa casa, donde falleciera su marido y presidente argentino, que había perdido los brillos que supo tener, vivía sola Doña Regina Pacini de Alvear, próxima a cumplir noventa años pletóricos de recuerdos.
En el aludido club un grupo de mujeres, del cual formaba parte mi madre, organizadas en una comisión informal, reunía algún dinero y periódicamente visitaba a Doña Regina para contenerla y poner al día algunas cuentas de la casa –incluso la compra de medicamentos–, que la pequeña pensión que recibía la otrora famosa cantante lírica y viuda del ex presidente Alvear, no le permitía solventar.
El matrimonio Alvear-Pacini fue, posiblemente, el único que en nuestra historia conjugó glamour, arte y política, con alta calidad en lo artístico por parte de Regina y honestidad y eficacia de estadista en cuanto a Marcelo Torcuato.
Si bien no es intención de esta nota analizar el gobierno del Dr. Alvear es imposible no referirme a lo que fue nuestro país en esa época.
Por entonces la Argentina tenía la sexta economía del mundo –Brasil, hoy, es la séptima economía y mantiene aún enormes diferencias sociales en su población– y una clase media en pleno ascenso social de la cual el tango fue su expresión estética y el radicalismo su versión política.
Alvear, hombre de origen patricio, aristócrata porteño y fundador, junto a Leandro N. Alem, de la Unión Cívica Radical, tuvo la capacidad e inteligencia de hacer converger el linaje tradicional argentino con la emergente clase media que pedía espacio político propio.
Esta política ejercida desde la próspera base económica señalada –producto de una intensa producción y exportación agropecuaria–, obtuvo un resultado brillante en nuestro país.
En su presidencia (1922–28) se produjo un avance notable en la legislación social, un decidido apoyo a la educación y a la cultura –la primera Feria del Libro argentina fue promovida e inaugurada por Alvear, y un firme impulso a la industria: se fabricaron autos y aviones por primera vez en la Argentina, y en Latinoamérica.
Se modernizó a las Fuerzas Armadas y en los Hospitales Públicos atendían profesionales de valía internacional como la sustentada por los hermanos Enrique y Ricardo Finochietto. Se crearon las condiciones para que se formaran los tres únicos Premio Nobel en ciencias que tiene nuestro país: Houssay, Leloir y Milstein y se respetaron los principios republicanos, las pautas democráticas y las libertades públicas.
Debo aclarar al lector que no hice la descripción de una potencia nórdica o la de un lejano país ubicado a orillas del Mar Báltico sino la de la Argentina de hace menos de un siglo, la Argentina que hoy no tenemos.
Regina Pacini desplegó su admirable arte lírico por los principales teatros del mundo. Un enamorado y rico político argentino siguió su rastro hasta que obtiene su corazón. Vivieron sus primeros años en la mansión que el acaudalado argentino tenía en París. La Primera Guerra Mundial los sorprende en Francia y ella se dedica, junto a su marido, a la ayuda y cuidado de heridos y víctimas de esa conflagración.
El gobierno francés reconoce ese trabajo reparador condecorando a la pareja con la Legión de Honor. El Dr. Alvear es elegido presidente mientras se encontraba en París y juntos vuelven a la Argentina.
Las mujeres de la sociedad porteña rechazan a Regina por que no perdonaban que una extranjera les hubiera arrebatado al soltero más codiciado de la Argentina. Quien había obtenido ese elevado objetivo femenino era cantante lírica –actividad desacreditada en la época– lo que hizo más notorio el rechazo.
La firmeza de carácter de Regina más el apoyo de Marcelo Torcuato permite a la famosa soprano portuguesa superar esa oposición inicial sin que ello generara consecuencias negativas en su conducta. Esa intolerancia no produjo en su alma noble resentimiento alguno ni sed de venganza, pudiendo haberla ejercido desde la cúspide del poder que detentaba. Conducta esta, opuesta a la que veinte años más tarde observaran otros actores en la cima de ese dominio.
La humildad en la que Regina vivió sus últimos años no fue causada por incapacidad para administrar la herencia de su marido. Alvear gastó la mayor parte de su fortuna en la política, incluso vendió propiedades para reponer al erario público el gasto excesivo de alguno de sus ministros. El estricto criterio moral con que se manejó Marcelo Torcuato como presidente contrasta con el obsceno enriquecimiento al que acceden desde el poder varias de las actuales altas autoridades de la Nación.
La mayor parte de la heredad recibida por Regina fue utilizada para ayudar a gente que lo necesitaba. La Casa del Teatro en Buenos Aires, hecha para proteger en los últimos años de vida a sus compañeros artistas, es su obra más visible. Pero su generosa mano de buena cristiana no se detuvo ahí, su obra filantrópica también se extendió a otros sectores de la sociedad argentina.
Villa Regina es hoy una pujante e industriosa ciudad del Alto Valle del Río Negro que lleva el nombre de esa digna Primera Dama y excelente artista.
Creo que los reginenses deben preservar hoy este nombre por que pertenece a nuestra historia –y de la buena–, por ser una referencia ética para el ejercicio de la política y por que puede ser objetivo de algún intelectual que, apañado por el poder, pretenda sustituirlo con la intención que cambiar la identidad de nuestra Patagonia.

Publicado en Diario "Río Negro", 18 de septiembre de 2013.

sábado, 14 de septiembre de 2013

EL TESTIMONIO DE UNO DE LOS PRIMEROS POBLADORES DE LA COLONIA REGINA, EMILIO BIGNAMI, AÑO 1974 – 50° ANIVERSARIO DE VILLA REGINA.


EL TESTIMONIO DE UNO DE LOS PRIMEROS POBLADORES DE LA COLONIA REGINA, EMILIO BIGNAMI, AÑO 1974 – 50° ANIVERSARIO DE VILLA REGINA.

EMILIO BIGNAMI FUNDADOR, PIONERO, ANIMADOR así lo califica el Suplemento “VILLA REGINA LA PERLA DEL VALLE EN SUS 50 AÑOS” del Diario “LA NUEVA PROVINCIA”, miércoles 6 de noviembre de 1974 (páginas 34-35) y agrega:  “Don Emilio Bignami, con sus 83 años, puede contar la historia de Villa Regina, punto por punto. Toda la historia y la prehistoria de esta joven población, que llega a su cincuentenario. Fue fundador, pionero y animador de aquellos primeros días, cuando todo era incierto y duro”.

Se transcribe lo publicado en el Diario "La Nueva Provincia" en 1.974.

LA HISTORIA ES UN HOMBRE.
EMILIO BIGNAMI EL HOMBRE QUE FUNDÓ VILLA REGINA ANTES QUE VILLA REGINA SE FUNDARA…

Siete años en la vida militar incluyendo cuatro de la guerra europea, ocuparon los años jóvenes de Emilio Bignami. Como tantos otros italianos en una Europa desangrada, fatigada y con escasas perspectivas, Bignami aceptó el sueño y el reto de América, la promesa ubérrima. Y se vino. A principios de mayo de 1924, llegó a esos lugares del Alto Valle, acompañando a un amigo. Aún no había decidido su futuro, y con el compañero quisieron ir hacia el norte, a Jujuy, a vender una partida de cristales de Murano. Alguien robó la mercadería y ambos debieron recalar en Buenos Aires. Aquí ocurre un acontecimiento que había de modificar todo el trazado de una vida.
Oigamos el relato del mismo Bignami:
- “Tuve que ir por una gestión particular al Banco Francés e Italiano de Buenos Aires. Fue una apasionante sorpresa que me encontrase con un amigo de mis mocedades, que ocupaba una alta función de asesora en ese establecimiento. Por entonces se proyectaba atraer vastos contingentes de inmigrantes italianos, que después de la guerra, habían quedado sin ocupación. Era la Compañía Italo Argentina de Colonización, la que pretendía volcar parte de esa corriente italiana hacia la zona del alto valle, aprovechando los siempre crecientes canales de riego. El ingeniero César Cipolletti había confiado y reiterado la promisoria riqueza del valle rionegrino. Su yerno, el ingeniero Felipe Bonoli, estaba a cargo de la dirección de esa compañía.
Pero fue necesario hacer un estudio del terreno para fundamentar las razones y posibilidades al momento de trasladar esos contingentes.
“Todas las Mañanas…”
“Se me enmendó esa tarea –dice Bignami- por especial deferencia de ese, mi amigo, a quien encontré en el banco.
Llegué y como no había fonda ni lugar disponible para albergarme, después de andar de aquí para allá, bajo cualquier techo de galpón, me dispuse a construir un rancho en lo que Ingeniero Huergo.
Desde allí cada mañana a caballo, con mi teodolito, andaba por estas tierras desaladas, buscando el lugar más adecuado para fundar la población.
Presenté el informe, que fue aceptado por el Banco y la Compañía, y se iniciaron las tareas para el traslado de mis paisanos. Fueron llegando de a poco, todo era duro, los primeros días, los primeros días la gente se  sentía empequeñecida frente al paisaje enorme, solitario, infinito, al parecer…”
“Se entregaban lotes a cada colono, por un valor de cien pesos. Y en el primer trabajo, sólo se sembraba alfalfa. Pero las respuestas no se daban enseguida. Y muchas veces eran escasas. Había que esperar y era mucha la distancia del pueblo natal y más aún la de un probable bienestar. Todo era muy duro, amigo. Muy duro, -nos dice este capitán del ejército italiano que peleó en dos guerras, y debió pelear aquí años y años, contra el enemigo impersonal de la incertidumbre, de la noche misteriosa, de los caminos desolados que sólo llevaban a otras soledades. Por eso, muchos desertaron y se fueron a fundar la Colonia Centenario. La historia, después –dice Bignami- fue muy áspera.
Hubo mucho descontento con la Compañía de Colonización. Hubo fricciones, pasamos  momentos muy dramáticos. Hubo desalojos. Y sobre todo, hubo mucha pobreza, mucha necesidad y también miseria. Pero aquí estamos –nos decía enseguida consolándose de sus amargos recuerdos- aquí estamos en la ciudad tan linda ¿Nole parece linda esta villa? Es un paraíso.
Recuerdo la primera escuela, el hospital que tanta falta hacía, el primer puesto policial. “Todo era primero” dice el pionero.
Emilio Bignami trabajó con la compañía, estuvo en todas las tareas comunitarias, fue intendente municipal, autor de numerosas iniciativas de bien común a las que prestó su apoyo.
Posee actualmente una de las más modernas plantas de empaque y en su casa –una casona de típica arquitectura rodeada de un parque- transcurre su 83 aniversario evocando aquellos tiempos.
Hoy que Villa Regina está en el medio siglo, es el único sobreviviente del grupo director que fundó la villa.
Conversa con nosotros y todo en él son recuerdos apretados hasta de las cosas más sencillas, porque en su corazón, ellas tienen valor altísimo. “Si algo debo decir, como enseña este medio siglo, es esto la importancia de los caminos pavimentados, que son la base más fecunda del progreso.

Gentileza para ¡BIEN DE REGINA!: Señor Pablo La Rosa.